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El discurso de López Obrador, de falacias y otras creencias

03 de septiembre, 2010
Yuriria Rodríguez Castro

¿Quién se fija en el discurso cuando pesa más el personaje?, cuando la semiótica republicana del discurso histórico juarista distrae a los asistentes. Pero, ¿quién analiza el discurso del furor político cuando la mercadotecnia popular se impone en cada asamblea?, valiéndose del comercio ambulante que rinde tributo a una estrella de la política?; ese es Andrés Manuel López Obrador.

Los asistentes se abocan al consumo frenético: el poster, la fotografía, el muñeco, los discos de la “resistencia”, el documental de Luis Mandoki “¿Quién es el señor López?”, el periódico “Regeneración”, los libros escritos por Obrador, camisetas con imágenes del líder y sus multitudes, además de otros productos marca AMLO.

Mientras la plaza se calienta, se juntan los seguidores y se concreta la vendimia; pasan al templete artistas populares: Jesusa Rodríguez pone el ambiente con sus imitaciones y arrancan los primeros oradores, como si de cartel menor se tratara, para finalmente dar paso a la estrella que camina agigantado por las pantallas entre gritos de ¡Es un honor estar con Obrador! y música de fondo a manera de himno estoico con la canción “Color de esperanza” de Diego Torres.

El discurso de Andrés Manuel correspondiente al 25 de julio pasado es una declaración de que participará en la contienda presidencial del 2012.

Es un discurso paradójicamente transformista y conservador, con una base popular y nacionalista que puede corroborarse en las veintidós veces en que dice la palabra “pueblo” y las dieciocho que pronuncia “nación”; estás palabras son seguidas por las quince veces que menciona al PRI y las trece que menciona al PAN. Sin embargo, empatada con la palabra que hace referencia a su adversario blanquiazul está la palabra “fe”, pronunciada en trece ocasiones por el candidato de izquierda.

Después sólo le siguen “hombres” con ocho menciones; “mujeres” con siete; “familia” con las mismas siete, y dos palabras que remiten al discurso conservador: “valores” con seis y “moral” con otras seis. Únicamente sus aspiraciones presidenciales se comparan cuantitativamente con estas dos palabras anteriores, ya que también repite “presidencia” en seis ocasiones.

Palabras como “transformación”, “mafia” y “empleo” quedan marginadas a cuatro menciones; por el contrario “cambio” y “potentados” son palabras que el político tabasqueño pronuncia en cinco ocasiones dentro de su discurso.

El sujeto discursivo de López Obrador

Mientras la gente consume la semiótica del producto “López Obrador”, el discurso y sus sujetos van del “nosotros” al “ellos”. Con Andrés Manuel no opera el “todos somos AMLO”; se trata de “nosotros el pueblo organizado”, “nosotros”, donde lo que pertenece a nuestro movimiento es un nosotros excluyente, ya que hace referencia específica a la organización, al grupo, no a un colectivo más amplio que abarque a la sociedad en su conjunto, como en cambio sí lo hizo en su momento el discurso zapatista.

Con un nosotros acotado, AMLO separa y diferencia a su movimiento no sólo de sus adversarios PRI y PAN, sino sobre todo de los demás movimientos de izquierda.

En cuanto al “ellos”, por un lado, su discurso ubica a los “intelectuales honestos” que elaboran “propuestas alternativas”. El “ellos” de los intelectuales distancia a éstos del “nosotros pueblo”, cuya función es organizarse para promover y apoyar los proyectos del “ellos”, los “intelectuales honestos”. Aquí, el “nosotros” se observa relegado por el “ellos”, ya que “el pueblo organizado” se limita a la función operativa y falazmente decisionista de un grupo de poder, representado por la cúpula de los “intelectuales”.

El “ellos”, en el discurso de López Obrador, por momentos pesa más que el “nosotros”, ya que se ubica al interior y al exterior del “nosotros”; es decir, por una parte está el “ellos” del “nosotros” representado por los “intelectuales honestos” y, por otra, está el “ellos” de los adversarios que abarca a “potentados”, “la mafia del poder” o “mafia política” y “los oligarcas”.

Tal parece que el “nosotros” interno que ve al movimiento como una organización cerrada, es un contrapeso al “ellos” mafia como organización también hermética y excluyente.

En el discurso de Obrador el “nosotros” y el “ellos” se encuentran en un mismo nivel de exclusión, ya que el “nosotros pueblo organizado”, “nosotros los intelectuales honestos”, excluye al “ellos pueblo no organizado” y al “ellos intelectuales deshonestos”.

Un “nosotros” limitado por el sujeto discursivo tácito de propiedad, donde en este movimiento no cabe nadie que no se identifique con el “yo” Andrés Manuel, en el que sólo los “intelectuales honestos” como el “yo” honesto y el pueblo que se organiza a través de mi discurso tienen cabida.

El de Obrador es un discurso donde el “yo” y el “nosotros” son equivalentes únicos.

¿Nos quedamos?, ¿sí o no?”: falacia extensional en el discurso de AMLO

“¿Están de acuerdo?, ¿vamos?”, es la frase con la que AMLO “consulta” a sus seguidores para contender por la presidencia en 2012. En este caso se detecta una falacia referencial y otra extensional.

Según Mario Bunge, la falacia es un razonamiento lógico incorrecto que puede ser persuasivo a nivel social, tal como se presentan los enunciados en el discurso político cuyos sofismas son recurrentes. En el caso del discurso del 25 de julio pasado AMLO incurre en la falacia referencial, la cual da por hecho que el significado de una aseveración corresponde a la respuesta afirmativa de los simpatizantes, lo que supone que ésta representa directamente al objeto de su significación, en este caso al sujeto-receptor discursivo de sus seguidores políticos.

En cuanto a la falacia extensional, se requiere de ciertas condiciones de verdad para que ésta se dé en el discurso; en el caso de la pregunta citada, la cual se repite en una misma línea, “¿Están de acuerdo? ¿vamos? ¿Están de acuerdo? ¿vamos?”, se cubren los requisitos de la extensión, ya que se dirige a un receptor inabarcable.

Consultar al pueblo en una asamblea masiva de simpatizantes implica la aseveración “democrática” de una afirmación imprecisa. Este recurso discursivo remite al criterio de los aparatos ideológicos, pues se trata de un discurso histórico de la izquierda y de un elemento argumentativo, cuya operación discursiva neutraliza la falsedad y provoca un efecto de verdad.

El efecto de verdad en el discurso obradorista implica “consultarle” a los seguidores sobre una decisión tomada desde el sujeto discursivo “yo”, pero simulando que dicha decisión proviene del “nosotros”.

Y se hizo el campamento por arte de falacias…

Pero no es la única vez que AMLO utiliza este recurso discursivo ante sus seguidores, ya que el 30 de julio de 2006, propuso un plantón en Zócalo y Reforma. En su pronunciamiento, Obrador “consulta al pueblo de México” para saber si están dispuestos a realizar el plantón: “Sé, amigas y amigos, que no es sencillo ni fácil lo que les estoy proponiendo, pero es lo que sentimos más conveniente para nuestra causa. De nueva cuenta les pido su atención, porque voy a poner a consideración de ustedes esta propuesta. Les pregunto: ¿Nos quedamos? ¿Sí o no?”.

En la primera parte de esta proposición, AMLO dice reconocer que no es fácil atender la petición del plantón, pero afirma “es lo más conveniente para nuestra causa”. En este enunciado el “nosotros” aparece difuso, pero evidentemente no se refiere al “nosotros pueblo organizado”, ya que es a éste a quien está consultando, sino que se refiere más bien a un “nosotros” interno, de la cúpula de poder de su movimiento. Luego, lanza la pregunta, dividida: en la primera parte de ésta sólo dice “¿Nos quedamos?”, pero después cierra más la pregunta a dos opciones que inducen la respuesta afirmativa, “¿sí o no?”; casi siempre es sí, y más ante una audiencia-receptora de simpatizantes persuadidos.

El uso de esta falacia es posible gracias a la relación comunicativa entre el “yo” sujeto Andrés Manuel López Obrador y el receptor audiencia “nosotros” simpatizantes. AMLO por su parte, se refiere al “pueblo organizado” como “amigos y amigas”, acortando previamente la distancia del discurso; después, refuerza la de por sí predecible respuesta afirmativa del receptor al decir: “Voy a volver a preguntar de otra forma. Los que estén porque nos quedemos, que levanten la mano (la gente levanta la mano). Bájenla. Ahora, los que no estén de acuerdo, que levanten la mano (no levantan la mano). Bájenla. Abstenciones (la gente no levanta su mano). Nos quedamos”. Y se hizo el campamento por arte de falacias.

Hay un elemento circular presente en la falacia “Voy a volver a preguntar de otra forma”, ya que esto no ocurre, pues “consulta” a sus simpatizantes de la misma manera que la anterior, sólo que la modalidad ahora implica la mano alzada. La circularidad de esta falacia radica en algo semejante a decir “el gato es negro porque no es blanco; porque es blanco el gato no es negro”. Finalmente, este tipo de falacias discursivas son la misma gata, pero revolcada.

Con AMLO, la carga semiótica pesa más que las funciones discursivas, por eso el símbolo que ya conforma este personaje, se ciñe al discurso falaz y al terreno de las creencias.

El discurso operativo

Los discursos de AMLO son dialécticos, en ellos siempre está presente una lucha simbólica entre el bien y el mal. La mayoría comienzan refrendando su movimiento y a aquellos que lo integran como “humanistas”, para después lanzarse contra una “minoría rapaz” causante de todas las tragedias nacionales.

El discurso de López Obrador victimiza al pueblo como así mismo, sosteniendo que son unos cuantos los causantes de los problemas que aquejan al país y colocando a las mayorías en un estado de pureza que él comparte.

La idea de lo puro dentro del discurso es vulnerable a la falacia, pero produce una sensación de congruencia en el discurso obradorista, lo que genera alto grado de confianza en el mensaje.

La construcción simbólica de su discurso es una fortaleza política que aunque no resiste al análisis, en los hechos opera. El de López Obrador es un discurso operativo, desde el cual gira instrucciones y enuncia la acción.

Periodista

Hay 3 comentarios en este artículo



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laura

2012-02-06 16:13:28

mexico

Buscando el discurso de Lopez Obrador para hacer un trabajo, desde el movimiento MORENA encuentro este escrito, me parece que todo cae por su propio peso y ya despues de 6 años vemos con mayor claridad todo lo sucedido, como politico es un estratega pues busca la manera de levantarse despues de los golpes mas viles de la oposición, al PRD lo a tenido que doblegar y a sido con trabajo que a realizado con el movimiento ciudadano y todo tu analisis queda por los suelos con el tiempo, pues quisiera cualquier politico tener a las personas que el a convencido y creme no somos unos ignorantes para que nos manipulen, la historia pone en su lugar a todos, la crisis financiera fue fundamental para ver claro el modelo del que tantas veces se menciono, el gusto como movimiento es nuestro crecimiento politico y de movilización, ciudadanos participativos eso es lo que ganamos, los indignados de ahora, minoria rapaz= monopolios, oligarquias, claro que a tenido razón AMLO

El Bote

2010-09-10 19:17:10

México

Me gustó mucho el análisis a fondo que realizas mi querida YURI, ya que una realidad también muy clara es que AMLO de una manera u otra, está rodeado de gente a nivel cúpula de su movimiento que excluye, que se sienten la gran cosa, siendo que lo único que realmente vale la pena es AMLO, y que si no fuera por él, todos los que forman esa cúpula en el movimiento simplemente no serían nada, pero así se las gastan, excluyendo a tanta gente de corazón que en realidad valen más la pena y que serían de muchísima utilidad en la lucha encabezada por AMLO para lograr el objetivo principal, el cambio urgente en la forma de hacer política y de gobernar que necesita el pueblo Mexicano. Felicidades Yuri por este y tus demás trabajos de análisis, ya que son espléndidos.

Eréndira Lara

2010-09-04 00:38:58

México

Yuriria en México estamos acostumbrados a seguir a nuestros políticos sin criticarlos, sin analizarlos, no contestamos ni preguntamos. Creo que es la primera vez que encuentro un análisis del discurso de Andres Manuel tal claro y objetivo. Gracias por escribirlo. Felicidades Etcetera por publicar este tipo de artículos