Laura Islas Reyes
/ Jorge Volpi
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Foto: Guillermo Cardoso |
¿Por qué una república de los medios?
Porque consideramos en Canal 22 que es urgente una ley que regule los medios públicos, sea una ley específica o un capítulo especial de una ley general de radio y televisión. La anterior ley nos mantiene en esta extraña indefinición de inexistencia de los medios públicos.
Canal 22 quería contribuir también a mantener en la mente de los ciudadanos esta urgencia de una regulación nueva. A partir de ahí, y aunque ya desde que esta administración había llegado a Canal 22 habíamos hablado vagamente del principio de la república de los medios, ahora quisimos convertirlo directamente en una campaña que metafóricamente significa ver el espacio radioeléctrico como si fuese una república, donde los televidentes deben ser considerados ciudadanos de pleno derecho y por lo tanto tienen derechos que pueden ejercer; que el Estado debe regular justamente que tanto los medios privados como los públicos cumplan con esa función pública que tienen los medios electrónicos.
¿Cómo se confeccionó esta campaña y la nueva barra programática de Canal 22?
Desde que yo entré al canal, ya hablaba sobre la república de los medios y a partir de ahí ha sido un año de trabajo, introducir la autorregulación, un código de ética, el manual de estilo, las convocatorias de apoyo a productores independientes, la figura central para nosotros de la defensoría del televidente. (...) Al mismo tiempo, un punto central era tener una programación que reflejase la diversidad de la cultura en todos sentidos.
¿En general cuál es su opinión del trabajo que realizan los medios públicos en México?
Es una caso paradójico el de México donde los medios públicos como Canal Once, Canal 22 y también las radiodifusoras en general, llevan a cabo un muy buen trabajo en muchos sentidos distintos. Lo que hace falta, justamente, es consolidar esfuerzos, que a veces se deben a la voluntad o al esfuerzo del director en turno, o del director de un programa o de quien programa cierta cantidad de cosas. Convertirlo, gracias a un sistema legal adecuado, en una realidad necesaria y no solamente en esa voluntad que a veces surge en quienes están en distintos programas o espacios o programación o dirección de estos medios.
¿Ha recibido respaldo del gobierno en su llamado o de otros directores de medios públicos?
Hemos tenido varias reuniones de trabajo de los cuatro medios de servicio públicos que están adscritos a la SEP: Imer, Radio Educación, Canal Once y Canal 22, para tratar de articular cierta cantidad de políticas comunes y además somos parte de la Red de Radiodifusoras y Televisoras Educativas y Culturales. En esos dos ámbitos claro que hemos tratado de encontrar iniciativas que vayan en esos sentidos. Tratamos de sumar esfuerzos más allá de que en este caso haya sido una apuesta de Canal 22 decidida para tratar de llegar a esa ley, una ley que no sólo regule los medios públicos sino que les dé las condiciones para ser competitivos tecnológica y administrativamente y que garantice, sobretodo, esa independencia editorial que ahora es frágil.
¿Cómo podrá una ley garantizar y proteger esa independencia editorial?
Varias de las iniciativas que se están presentando en este momento tienen que ver con eso: primero, que quede asentado en la ley esa independencia de los canales públicos frente al gobierno en turno; segundo, mecanismos internos que garanticen en las áreas de noticias clara independencia, que le permitan al ciudadano quejarse y que esa queja sea pública y recibida cuando estos medios, sobre todo esos sistemas de noticias, no respondan a criterios de imparcialidad y objetividad. Mecanismos justamente como la defensoría del televidente, pero ya no como instrumento de regulación, sino como instrumento legal. En tercer lugar, hacer más plurales esos consejos de administración o consejos internos de estos canales, y que a través de esa pluralidad se vigile la imparcialidad y objetividad de esos canales.
En un decálogo que hace poco se dio a conocer mencionan que los medios públicos, para lograr su objetivo, necesitan contar con independencia editorial, autonomía financiera y políticas que garanticen la calidad en la diversidad de sus contenidos y la transparencia de su actuación ente la sociedad. Con las herramientas que ahora tienen, ¿pueden garantizar que exista todo esto?
Sí, se puede hacer, lo que se necesita es que haya un ordenamiento legal que lo vuelva imprescindible y no solamente optativo.