lunes 27 mayo 2024

Xóchitl, perseguida política. Los elevadores del IMSS. Las 5 Chingaderas de la 4T. 

por etcétera

En tiempos de crisis, presión o coyuntura se revela la verdad de las personas. Hemos visto a AMLO en muchos momentos así, y siempre, sin excepción, ha mostrado que está lleno de rencor, afán de venganza, capacidad de mentira y nulo respeto a la ley. 

Esta fue la semana donde el presidente dejó ir toda su ira en contra de Xóchitl Gálvez, sabedor de que gracias al impacto que ella ha logrado, la sucesión presidencial ya no es algo cantado y amarrado, como él y todos creíamos hace apenas mes y medio. 

También presenciamos asombrados la negligencia criminal que costó la vida de una pequeña en un hospital del IMSS, prensada por un elevador sin mantenimiento. El desacato de AMLO a las órdenes del INE y cómo ya se volvió a enojar con el organismo.  

Asimismo, supimos más de los gastos con cargo al erario de Jenaro Villamil y cómo un funcionario afín a AMLO en el Consejo Nacional de Hidrocarburos cierra los ojos ante las violaciones técnicas de Pemex, para que la empresa trabaje más rápido.  

1.- Xóchitl, perseguida política

Sabíamos que pasaría, que el presidente se lanzaría con todo contra Xóchitl Gálvez. Más que la semana anterior y la previa. Se había “limitado” a insultarla, a decir que era de la mafia del poder, a llamarla mentirosa, globo, títere. Lo normal, pues. Lo mismo que hace con todos lo que le caen mal. 

Pero en días recientes llegó al mismo grado que alcanzó con Carlos Loret de Mola: exhibir información financiera de la senadora. Esta información resultó incompleta, falaz y mal estructurada. Cierta, parcialmente cierta o falsa, no pudo tener otro origen que el SAT, lo cual implica que el presidente violó la ley.  

En su mañanera, AMLO dijo que Gálvez había facturado en los últimos 9 años mil 400 millones de pesos, en contratos gubernamentales y particulares. Y sabemos que los contratos con el gobierno son públicos, pero los contratos entre particulares se mantienen sellados por el secreto bancario y el secreto fiscal.  

En su cuenta de Twitter el presidente divulgó un link, con contenido malicioso, conteniendo unas tablas en Word sin membrete, sin fuente, sin links a documentos oficiales, en los que apenas se hablaba de contratos por 80 millones de pesos. 

Al tiempo, toda la maquinaria oficialista se puso en marcha. Los habituales falsos periodistas se volcaron en difundir, como buenos, los datos “revelados” por el presidente. Cuentas de Twitter hurgaron y publicaron capturas de pantalla de contratos con el INAI. 

El exalcalde de Miguel Hidalgo, Víctor Romo, aseguró en entrevista con Sin Embargo, “que yo tengo pruebas de 10 desarrollos inmobiliarios donde ella otorgó las manifestaciones de construcción, donde generó la publicación vecinal y por obra y arte de magia su empresa fue contratada en estos desarrollos inmobiliarios ofreciendo los servicios de voz y datos, de tecnología, de mantenimiento en estos edificios”. 

Romo dijo que tiene pruebas, pero ni ante Álvaro Delgado ni en un video que publicó en su cuenta de Twitter las mostró.

Cabe señalar que la ley no prohíbe a un funcionario que una empresa suya sea proveedora de dependencias gubernamentales. Lo que sí hace la ley es acotar potenciales conflictos de interés o tráfico de influencias y hay una abundante normativa al respecto. AMLO no ha demostrado que los contratos de Xóchitl violen ninguna ley.  

En el gobierno de AMLO saben que los contratos per se no son ilegales, es decir, que su existencia misma no es muestra de corrupción, y por ello, el presidente “encargó” a Mexicanos Contra la Corrupción que investigaran, informaran y denunciaran. 

El organismo le respondió al presidente que ellos no hacen investigación bajo pedido y que si él, tal como presumió, cuenta con información privilegiada de actos de corrupción, el que debe investigar y denunciar es él, porque él es la autoridad. 

Esto está muy lejos de terminar para Xóchitl Gálvez, pero más allá de un par de reacciones airadas, sumamente comprensibles, ha hecho frente a la campaña con datos, contundencia y legalidad, pues ya anunció que, otra vez, va a denunciar al presidente. También dijo que está lista para abrir sus empresas a una auditoría pública. 

2.- El IMSS y la tragedia de los elevadores  

El 10 de julio una pequeña murió prensada por las puertas de un elevador en mal estado en un hospital del IMSS en Quintana Roo. Tras la tragedia, surgieron las declaraciones exculpatorias por parte del IMSS, la danza de cifras que revelan falta de mantenimiento, el intento de culpar al camillero que llevaba a la niña y una demanda contra la empresa encargada del mantenimiento. 

El director, Zoé Robledo, dijo que en 2022 se asignaron recursos a las delegaciones estatales para dar mantenimiento a los elevadores. Pero en la Cuenta Pública 2022 se establece que el programa de sustitución y modernización de elevadores no ejerció un solo un peso de los 282 millones 717 mil 52 asignados al programa. 

El IMSS informó también que para 2023 asignó 105 millones de pesos para mantenimiento de elevadores. Además, diversos medios informaron que 181 elevadores del IMSS estaba operando con la garantía vencida. Estos elevadores han dado problemas frecuentes, por lo que se contrató a otra empresa, pero, de acuerdo con un hallazgo del analista Juan Ortiz, en el primer trimestre de 2023 el IMSS solo ha gastado cinco mil pesos en mantenimiento de infraestructura, elevadores incluidos. 

AMLO siempre quiere hacer creer que no gastar es bueno, que son ahorros, pero no es así. Si el gobierno tiene dinero y no lo usa en lo que debe, daña a las instituciones. Además, el dinero no ejercido se regresa a la Tesorería de la Federación al final del año fiscal, donde Hacienda hace uso discrecional de él. 

Hay muchos más matices en este asunto, pero el punto central es que, por una razón no explicada, el IMSS se está ahorrando el presupuesto destinado a mantenimiento. Lo mismo que pasa en el Metro de la CDMX. Mientras, el país es testigo de un derroche inconmensurable en publicidad ilegal en favor de las llamadas corcholatas. 

3.-La Comisión Nacional de Hidrocarburos es cómplice de la negligencia técnica en Pemex 

Esta semana, la agencia Reuters informó que funcionarios de alto nivel de la Comisión Nacional de Hidrocarburos, organismo del Ejecutivo Federal, congelaron diversos procesos administrativos y legales para aplicar al menos tres multas a Petróleos Mexicanos por cometer diversas infracciones.  

La CNH es el regulador petrolero de México y actualmente está dirigida por un afín a AMLO, siendo que su labor exige máxima autonomía, ya que se trata de un organismo vigilante y de control.  

Sabemos que para el presidente es esencial demostrar que Pemex triunfa y está boyante. Pero le estorban las regulaciones, porque exigen hacer las cosas bien, cumplir procedimientos administrativos y hasta frenar extracciones. Eso al presidente le quita tiempo. 

No es casualidad que en este sexenio se hayan multiplicado los accidentes en campos petroleros. Es falta de regulación.  

Reuters descubrió que en al menos tres casos la directiva de la CNH ordenó a especialistas de la dependencia congelar los procesos de sanción por perforar pozos sin permisos adecuados y por quemar cantidades no permitidas de gas natural.  

El director de la CNH es Agustín Díaz Lastra, que fue funcionario de Pemex y es tabasqueño. 

4.- Jenaro Villamil le gorrea al erario hasta los cigarros 

Esta chingadera ya la habíamos informado hace varios meses, pero esta semana surgió información más precisa gracias a la investigación de Jorge García Orozco, de la revista etcétera. 

De acuerdo con esta investigación, Jenaro Villamil, presidente del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano ha gastado 342 mil pesos en viáticos nacionales e internacionales en sus distintos viajes y comisiones. 

Pese a tener un sueldo mensual de 141 mil 394 pesos, Villamil le factura todo tipo gastos personales al erario: cigarros, cafés, bolas de queso, comidas, desayunos y más. 

Prefiere bebidas en establecimientos muy neoliberales como Starbucks y Mayson Kayser y factura comidas en la Estancia del Bife, desayunos en la panificadora Santa Cruz, bolitas de queso en Comercializadora Cazbra, y hasta Coca Cola y cigarros Marlboro comprados.  

Y encima se pone a criticar la supuesta corrupción de miembros de la oposición.  

5.- Dice AMLO que lo quieren silenciar 

Como si no hablara, hablara, hablara sin control ni sin filtro, AMLO se quejó de que el INE lo quiere “silenciar”. Todo porque le instruyó no andar lanzando proclamas de tipo político electoral, luego de que Xóchitl Gálvez pusiera una queja porque lleva semanas jode y jode.  

La Comisión de Quejas y Denuncias del INE ordenó AMLO hacer lo que no puede: dejar de soltar incoherencias sobre el proceso interno del Frente Amplio por México y retirar de las plataformas del gobierno partes de cinco de sus conferencias de prensa, cuatro de las cuales fueron denunciadas por Gálvez. 

El viernes, descaradamente dijo que no le había llegado la notificación oficial, aunque sabía perfectamente todo por los medios. Así, dijo que iba a aprovechar para seguir hablando, porque el INE quería silenciarlo y que salieran con una cinta sobre la boca. 

La verdad, que saliera con la boca cerrada sería un gran descanso para el país.  

*ofv

 

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