jueves 29 febrero 2024

Belleza en cautiverio

por Adriana Curiel

No recordaba cuándo había comenzado a sentir temor por mirarse directamente a los ojos. “Tonterías de niña”, se decía. Ahora era muy hábil para admirar su belleza en cada reflejo sin hacer contacto visual. Lograba evadir su propia mirada, aun cuando se depilaba las cejas.

“Isabel II, velada” de mármol de Carrara, 65 x 57 x 47,5 cm de Camilo Torreggiani (1819/20 -1896)

Sabía que su estatura sería una limitante para convertirse en modelo, aunque todavía podría ser influencer. Aprovechó la cuarentena para grabar su primer tutorial de maquillaje. Confiada, acomodó un iPad de forma que capturara su mejor ángulo. Tapizó el tocador con una colección de sombras, brochas, delineadores y demás accesorios, todos obtenidos a cambio de buenas calificaciones.

Al colocarse la pestaña postiza, sus pupilas se encontraron por un instante con sus equivalentes en el reflejo. El susto fue tal que impactó en el pecho como un choque eléctrico.

—¿Vieron eso? —preguntó sonriente a la cámara.

—Yo también te vi —respondió su reflejo.

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