lunes 04 marzo 2024

Lover

por Adriana Curiel

Era una máquina sexual. El clima y la hora le importaban poco, le bastaba que yo lo deseara. Presto a deslizarse entre mis piernas obedeciendo a las necesidades de mi cuerpo. Hubo ocasiones en las que creí que no era humanamente posible sentir más gozo, él me desmentía.

Le sonreí agradecida por haberse quedado conmigo durante la cuarentena. Me avergonzaba de no poder amarlo, sobre todo en las noches de insomnio.

Lo sacaba de su profundo letargo para obligarlo a vaciarme en placer hasta derrumbarme en la almohada.

Me encantaría decir que era incansable, pero un par de veces me dejó a la mitad de un orgasmo cuando se consumió la batería.

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