domingo 26 mayo 2024

Ante la destrucción del país, México necesita de sus demócratas

por Marco Levario Turcott

Durante la madrugada de este sábado, a través del Senado, Morena asestó el más duro golpe contra las instituciones que se haya dado en la historia moderna del país. Todos los legisladores del partido se plegaron a la orden presidencial y, con ello, además de todo vulneraron el equilibrio de poderes. El presidente y sus seguidores ejercen su mayoría aplastando al otro, sin entender que las minorías son parte de los regímenes democráticos.

Más aún, a esas minorías las trata como traidores a la patria. Es decir, pretenden su disolución. Este drama sucede en el entorno de una oposición desarticulada, débil y sin imaginación. También en el contexto de una sociedad ausente o indiferente. Los sectores más participativos han hecho, sin embargo, un esfuerzo fenomenal.

Sociedad Civil Mx es ejemplo de ello y marca una ruta para fortalecer el único reducto por el que puede fortalecerse la oposición al gobierno y la resistencia democrática. Los medios de comunicación convencionales y digitales son referente para el intercambio público y las definiciones políticas, también una vía de denuncia y develamiento de la ineficacia criminal del gobierno. Es fundamental que mantengan esa función y, en medida de lo posible, la fortalezcan.

Etcétera continuará ese rumbo, con una posición editorial que, además, contribuya a acotar los excesos de la retórica o los desplantes desesperados y exasperantes, de una oposición -entre los partidos, intelectuales, académicos y activistas- que no rebase las paredes del insulto y la diatriba. A mí no se me cae ningún tuit, jamás. Soy responsable de mis palabras. Creí, y sigo creyendo, en la posibilidad de una alianza entre los partidos opositores y, además, una fractura de Morena.

Ricardo Monreal y Marcelo Ebrard representan esa posibilidad. Desde luego, esta madrugada su actitud la hizo más remota. Uno anunció que la marcha por la presidencia la emprendería con o sin Morena, el otro es quien, según las encuestas, podría competir a Claudia Sheinbaum también fuera de Morena. Hoy eso se ve muy difícil.

Más aún, luego de varios atisbos opositores y guiños con la oposición que no había descartado esa posibilidad, Ricardo Monreal se alineó y, lo que es peor, sonriente, “el constitucionalista” celebró la deblace promovida por el presidente. Ahí lo podemos ver, orgulloso de ser tomado en cuenta por el presidente e indiferente a quienes vimos la posibilidad de una ruptura dentro de Morena.

Esa posibilidad está enterrada, al menos hoy porque en política como en la vida, nada es para siempre. Y la pregunta persiste, quién puede ser candidato a la presidencia. Hace un par de años creí que podría ser Lilly Téllez.

No lo creo ahora, sus desplantes histriónicos, su falta de temple y de ideas además de su intolerancia a otras visiones la han mermado mucho de entonces ahora. No veo un personaje de peso.

No hablo de un candidato perfecto, sino de alguien que surja de un pacto poderoso y con arrastre social. Espero que la oposición ya inicie la ruta para elegirlo. Y simultáneamente, que enfrente sus debilidades internas y su mirada de corto plazo pensando en sus privilegios.

Eso es fundamental. Ahora mismo en el proceso electoral del Estado de México estamos atestiguado el costo de esa desarticulación y esa parsimonia. De no hacerse algo importante, Delfina Gómez  ganará la contienda electoral.

Hoy es un día triste para el país. Requiere de sus demócratas el reconocimiento de los errores propios, con honestidad intelectual y compromiso, y volver a emprender el camino.

Aunque prive el pesimismo de la inteligencia debemos anteponer el optimismo de la voluntad. Y seguir en el camino, Etcétera y yo, refrendamos esa disposición. Nada nos une a nadie. El único lazo indisoluble que tenemos es con la libertad.

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