sábado 02 marzo 2024

Recomendamos: Elena Poniatowska abre su casa a los mexicanos

por etcétera

La escritora y periodista Elena Poniatowska (Paris, 1932) ha decidido abrir las puertas de su casa y de su corazón a los mexicanos en un extraordinario acto de amor y transparencia a su país. La Fundación que lleva su nombre, inaugurada oficialmente hace unas semanas, en una casona, en la colonia Escandón, una de las más populares y céntricas de la capital mexicana, pone a disposición del público más de medio siglo de la vida política, social e intelectual de México, un tesoro de más de 20.000 libros, 10.000 fotografías, 1.500 horas de audio, 200 horas de video y medio millón de hojas (de sus manuscritos y sus inseparables libretas).

Además de difundir su obra, en la Fundación Poniatowska se celebrarán eventos, conferencias y talleres, exposiciones, todas ellas relacionadas con la literatura y el periodismo – sus dos grandes pasiones- y cuenta con dos bibliotecas públicas, un auditorio, una sala de exposiciones y un archivo, aún incompleto, que se irá digitalizando y completando en los próximos meses. Muchas de las piezas siguen en su domicilio de Chimalistac, donde guarda miles, cientos de libros y de apuntes que va tomando en cualquier parte porque, a sus 86 años, la escritora sigue lúcida e incansable, tan periodista como cuando comenzó su carrera allá por 1953, pero también tan olvidadiza y cálida como siempre, recibiendo también como siempre a quien se le presente en su vivienda: admiradores, reporteros, estudiantes…

“La idea de crear la fundación fue de mi hijo Felipe Haro, que me dijo que todos los archivos se iban a otro lado, a Estados Unidos. Le entró una ola nacionalista y es bonito que las cosas se queden en México”, asegura, entre risas, la princesa roja o princesa popular, como algunos la llaman. Las Universidades de Princeton y Stanford se ofrecieron a comprar el archivo, pero al final se ha quedado en la ciudad que vio llegar a Poniatowska en un barco como refugiada en el año 1941.

La fundación reúne para los estudiosos el itinerario intelectual de una de las figuras claves del México moderno, desde su trabajo periodístico a su correspondencia con los intelectuales y artistas más distinguidos del país en los últimos 60 años así como la verdadera y nunca mejor dicho, real, historia, de su aristocrática familia. Pero la institución tiene también como vocación servir de lugar de encuentro para los vecinos de la colonia, ser un espacio de paz para los habitantes del barrio en esta Ciudad de México deteriorada, violenta y herida, que puedan durante un momento, como decía Octavio Paz, “sentarse en una sillita al sol”. Y así es como pudo comprobar este periódico el día que visitó la fundación: puertas abiertas de par en par, remolino de vecinos, turistas y curiosos y buena onda del taquero, de los chinos y de la cantina de al lado.

Más información: http://bit.ly/2yRjJwu

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