martes 05 marzo 2024

Recomendamos: Messi: cuarta tormenta y quinta Champions

por etcétera

En sus 20 años en el Barcelona, Leo Messi había sorteado tres grandes momentos amargos. En 2014, cuando Tito Vilanova lo convenció para que no se marchara. “¿Adónde te vas a ir? ¿Al PSG? En ningún lugar vas a estar mejor que aquí”, le advirtió Vilanova, que falleció unos días después. Dos años más tarde, también meditó dejar el club azulgrana tras sus problemas con Hacienda. “Se ensañaron conmigo. No quería dejar el Barça, sino marcharme de España. Me sentí muy maltratado y no quería estar más tiempo aquí”, confesó Messi. Y en 2020, después de la bochornosa derrota en Champions ante el Bayern (2-8). “Le pedí al presidente que me dejara marchar. Me mintió”, contó el 10. Nunca se fue. “Al final”, explican los que conocen al rosarino, “en cada oportunidad que había pensado en irse, llegaba a la Ciudad Deportiva y se encontraba con Pepe Costa, Piqué le hacía alguna broma y él se daba cuenta de que estaba en su casa”. No pudo, sin embargo, regatear la cuarta tormenta.

La rutina azulgrana no agobiaba al 10, al contrario. “Me pasan muchísimas cosas por la cabeza, estoy un poco bloqueado. No caigo en la realidad de que voy a dejar este lugar, este club, de que tengo que cambiar mi vida por completo. Hace 16 años que estoy en el primer equipo. Ahora me toca empezar de cero”, explicó el delantero argentino. Cuando el jueves pasado Laporta le confirmó que ya no había lugar para él en el Camp Nou, Messi recibió la visita de Sergio Busquets, segundo capitán del Barcelona, en su casa. Después se reunió con su padre Jorge, que había estado hablando con Joan Laporta hasta que el club envió el comunicado en el que se despedía del rosarino.

“Cuando salió el comunicado tuve varias llamadas de clubes interesados. Todavía no hay nada cerrado, pero estamos hablando”, aseguró Messi en su discurso de despedida. “¿El PSG es uno de los interesados?”, le preguntaron al 10. “Sí”, respondió; “pero a estas alturas no tengo nada con nadie”. Su padre no estuvo presente en la despedida de su hijo en el Camp Nou. Y, mientras Messi explicaba su adiós al Barcelona, el club de París envió la primera oferta formal al delantero rosarino. Según el diario francés L’Équipe, la propuesta es de dos años, más un tercer opcional, y el salario es de 40 millones netos al año, por lo que se convertiría en el futbolista mejor pagado del PSG.

Ningún problema para su amigo Neymar. “Lo que más quiero es volver a jugar con Messi y disfrutar con él otra vez dentro de la cancha”, dice el paulista. El rosarino ya había tenido que escuchar a su amigo Neymar el lunes en las Islas Baleares. “Había hablado con Di María y Paredes —sus compañeros en la selección argentina— para encontrarnos en Ibiza. También me llamó Ney y me dijo que también estaba allá. Nos reunimos y cenamos”, contó el 10. Al evento se sumó Marco Verratti.

El registro de Dani Alves

“Me decían lo de ir a París en tono de broma”, reveló el 10. Por entonces, Messi ya tenía pactado su contrato con el Barcelona y lo iba a firmar el jueves. El encuentro se hizo público después de que Neymar subiera una foto en las redes sociales. “Fue una casualidad. Se le dio mucha importancia, pero no había nada raro. Una foto entre amigos que estaban de vacaciones”, completó.

Si el 10 acepta la oferta del PSG —la están revisando los abogados—, Messi estará rodeado de buenos amigos, pero también de un equipo competitivo que le puede permitir alcanzar el deseo de ganar su quinta Champions. “La gente del Barça me conoce, sabe que soy un ganador y quiero seguir compitiendo. Quiero seguir así, sumando títulos”, dijo Messi, que levantó 38 copas (35 con el Barcelona y tres con Argentina) y está a cinco de su excompañero Dani Alves, que tiene 43 después de ganar el oro olímpico en Tokio frente a España. El brasileño es el futbolista con más títulos de la historia.

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