jueves 13 junio 2024

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por etcétera

A sus casi 90 años, el comunicólogo insiste en los cambios necesarios en los conceptos de libertad asociados a la comunicación, así como en la formación periodística. Culpa al chavismo de la devastación en materia comunicacional y por el atraso tecnológico que atraviesa el país, donde el más vulnerable es quien espera estar informado


Antonio Pasquali pisó por primera vez el puerto de La Guaira cuando los venezolanos todavía celebraban la fiesta electoral de 1947, que llevó a Rómulo Gallegos a la primera magistratura. Tenía 18 años y aquello fue decisión de su padre, por eso se considera parte de la generación 0, porque él no fue quien decidió emigrar. Su padre ya tenía tiempo en la nación y trabajaba como director de la Comunidad Agraria Miranda Nº 1 en Paparo, Barlovento. Tampoco tardó en traerse a la familia y, en menos de un año, dejaron el norteño poblado italiano de Rovato para reencontrarse en el trópico caribeño.

Pasquali-cita4La efervescencia de la revolución del voto aún se percibía en el ambiente y, aunque existían rumores de un posible golpe militar, Venezuela inauguraba su primer período democrático y de plenas libertades fundamentales, perseguidas desde la centuria anterior. Comenta que era “un país inicial que estaba disfrutando de la libertad de expresión sobre todo y del voto universal”.

En ese entonces, ya Antonio Pasquali tenía conciencia de lo que significaban esos sucesos pues venía de Italia, uno de los grandes derrotados en la Segunda Guerra Mundial, contienda desatada por el auge de los totalitarismos. A pesar de las distancias, los gendarmes parecían perseguirlos. El 24 de noviembre de 1948, recibió el golpe de Estado contra Gallegos como cualquier otro ciudadano, “con sorpresa y miedo”, pero la llegada de los militares, más allá de los vejámenes cometidos, no impidieron que siguiera formándose académicamente porque su familia, como la mayoría de las parentelas emigrantes, evitaron vincularse a la política. Ingresó a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central de Venezuela donde se formó con los saberes de Juan David García Bacca, Manuel Granell y otros. En esa casa de estudios hizo sus principales aportes, sobre todo en la otrora Escuela de Periodismo, donde creó la Cátedra de Teoría de la Comunicación.

Setenta años después de su llegada, Pasquali siente que Venezuela viaja al pasado: el país que lo acogió después de la guerra hoy se encuentra sumido ante un poder que él mismo no titubea en calificar como una dictadura totalitaria. “No hay interpretación posible sobre lo que está pasando, y lo vengo denunciado desde hace años. Me peleé con Teodoro (Petkoff) por eso; esto es una dictadura, un totalitarismo”. Y aunque vivió de lleno el régimen perezjimenista, considera que no hay comparación entre ese período con el actual, porque aquella “era una vida mucho más bella que ahora, había una incipiente clase media, de valores muy sólidos. Me gané una beca de 300 bolívares al mes y me fui a doctorar a París; regresé en julio del 57, siete meses antes de la caída de Pérez Jiménez, imagínate”.

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