miércoles 22 mayo 2024

“Bienestar del alma”, el otro pie de la Cuarta Transformación: AMLO

por etcétera

Durante la presentación de la convocatoria para la elaboración de la Constitución moral, Andrés Manuel López Obrador expresó que “nosotros pensamos que la transformación requiere de avanzar en lo material y también de fortalecer valores morales, culturales, espirituales”.

En el mismo sentido, añadió que “sentía que nuestro proyecto estaba cojo, nada más fincado en un pie: en el del bienestar material (…) Pero faltaba esto, que es fundamental: fortalecer los valores para poder llevar a cabo la cuarta transformación de la vida pública del país”.

En respuesta a quienes piensan que eso no les corresponde, quienes piensan que eso tiene que ver con lo religioso y personal y “que es una invasión a nuestra intimidad”, dijo que “desde los griegos, es muy importante la moral. La política es un imperativo ético, y se tiene que pensar la necesidad del fortalecimiento de valores. No sólo de pan vive el hombre: se requieren las dos cosas: el bienestar material y el bienestar del alma. Eso lo decía Martí”.

Reivindicó la riqueza de valores del pueblo mexicano: “Lo que nos ha salvado, siempre, ha sido nuestra cultura, o nuestras culturas. Frente a epidemias, inundaciones, terremotos, corrupción, malos gobiernos, siempre es la cultura de nuestro pueblo la que nos ha sacado adelante, es lo que nos salva”.

Sin embargo, manifestó, “resulta que no exaltamos esos valores; que al contrario, como aquí se ha expresado, se han hecho a un lado. Pero como es tanta la fortaleza cultural de nuestro pueblo, siguen manteniéndose, y gracias a esos valores es que podemos salir adelante”.

Ejemplificó con el caso de Oaxaca: “Creo que es de los pueblos con más cultura en el mundo, porque también hay que empezar a diferenciar entre entre educación y cultura. A veces se piensa que los grados académicos dan cultura, y no, son cosas distintas. La cultura es lo más profundo y es lo que se mantiene en las comunidades, en los pueblos indígenas, y en particular en Oaxaca”.

Sobre esa cultura destacó la práctica del tequio (el trabajo comunitario) y de su sistema de gobierno tradicional, en el que “las autoridades no cobren porque están dando un servicio”. Eso, añadió, es extraordinario, y planteó: “¿Por qué no recoger esos valores, esa reserva de valores para regenerar la vida pública del país?”.

En sentido contrario, y sin mencionar por su nombre a Gonzalo N. Santos, recordó una anécdota: “Una vez le preguntaron a un político (que no voy a mencionar su nombre porque, además, es finado; no hay que meternos con los muertos), que si qué cosa era la moral, y contestó que la moral era un árbol que daba moras, y que servía para lo que es una quinta allá en Palenque: pa pura… Eso era lo que predominaba, que llega a un cargo, y si no se aprovecha del cargo es un tonto”.

Eso le sirvió al presidente electo para reivindicar valores: “Todo eso tiene que quedar atrás. El cambio debe significar poner por delante la honestidad, que va más allá de la honradez porque no es sólo no robar; es, además de no robar, ser consecuente; es decir, actuar con principios, con ideales”.

Dijo que quienes formarán parte del próximo gobierno “son mujeres, son hombres con principios, con convicción, honestos. Pero tenemos que gobernar con el ejemplo: el buen juez por la casa empieza. Tenemos que demostrar que somos distintos; ambiciosos, vulgares que se han dedicado a destruir al país. Tenemos que ser un ejemplo a seguir, como lo han hecho en otros tiempos buenos gobernantes”.

Y remató: “Es un timbre de orgullo tener la oportunidad ahora de demostrar que hay una nueva forma de gobernar en nuestro país: con honestidad, y con fraternidad, con amor al prójimo”.

También dijo que el nombre del documento resultante de esta convocatoria “también se va a someter a consulta para no imponer nada. De acuerdo a la convocatoria, en las mesas, en el debate y en el Congreso se decida sobre cómo vamos a llamar a este documento”.

Por su parte, Jesús Ramírez Cuevas, vocero del próximo gobierno, leyó la convocatoria para la elaboración de la Constitución moral, “una guía de valores que se convertirá en un pacto colectivo para comenzar una nueva etapa, adoptar nuevas prácticas, rescatar valores entrañables de nuestro pueblo y estimular mejores patrones de conducta”.

Las propuestas deberán ser presentadas desde el 3 de diciembre de 2018 hasta el 30 de abril de 2019. Las aportaciones deberán referirse, “no limitativamente”, a la Cartilla moral de Alfonso Reyes. Asimismo, se organizarán foros en diversas partes de la República para abordar temas torales de la Constitución moral.

El ejercicio culminará con una convención nacional el 31 de julio de 2019, en la que se aprobará un texto final por consenso.

Según leyó Ramírez Cuevas, la Constitución moral no pretenderá imponer conductas o creencias religiosas a nadie, sino ofrecer lineamientos de convivencia consensados (sic) por los participantes. No se tratará de un estatuto jurídico ni será obligatoria”.

En el acto estuvieron presentes y participaron los miembros del comité organizador: Verónica Velasco, Enrique Galván Ochoa, José Agustín Ortiz Pinchetti y el propio Ramírez Cuevas.

arm

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