viernes 14 junio 2024

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por etcétera

Fue un destape sin permiso el que hizo ayer el senador Armando Guadiana. No le importó que frente a él estuviera el marcelista Mario Delgado, presidente nacional de Morena.

Al coahuilense le ganó la calentura: “El candidato es el senador Monreal. Para mí, va a ser el candidato presidencial”.

-¿Ni Marcelo ni Claudia? —atajó un reportero.

-Ni Marcelo ni Claudia, definitivamente. El senador Ricardo Monreal tiene más experiencia, más camino andado en el aspecto político. Para mí, es el futuro precandidato, candidato y presidente de la República en 2024.

El destape de Monreal parecía el deseo de un buen amigo en un momento inoportuno. No era la primera vez. Hace semanas lo hizo en la plaza de toros de Saltillo. Levantó un cartel en el que se leía: “Mi gallo es Monreal”.

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No se necesita un sesudo análisis para deducir que lo ocurrido en las últimas semanas con la Línea 12, más la derrota electoral de Morena en el Valle de México, modifica el escenario rumbo al 24. Es un axioma decir que le pegó de lleno a las aspiraciones de Claudia Sheinbaum, sobreprotegida de AMLO, y de Marcelo Ebrard. No hay encuesta en la que no aparezcan la jefa de Gobierno y el canciller. El presidente López Obrador incluyó a los dos en su lista de posibles, junto a Juan Ramón de la Fuente, embajador en la ONU; Esteban Moctezuma, embajador en Washington, y Tatiana Clouthier, secretaria de Economía. Quería presumir que la caballada de Morena está gorda frente a la “menguada” oposición. A Ricardo Monreal no lo mencionó el Presidente. Tampoco figura en las encuestas, pero allí está. Es un activo de Morena. Le sirve al Presidente. Sabe hacer política, es astuto, tiene instinto político, es enlace con empresarios y lo respetan los opositores.

Les podemos asegurar que, por ahora, va a aplicar la máxima de “el que se mueve no sale en la foto”. El 2024 está muy lejos. Muchas cosas pueden ocurrir antes de la elección del candidato del partido oficial que, hoy, no se alcanza a ver.

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 Ya que estamos. Seis horas duró la reunión de Mario Delgado y Citlalli Hernández, presidente y secretaria general de Morena, respectivamente, con senadores de ese partido.

Convocada supuestamente para el diseño de la agenda política de la próxima legislatura en el marco de la nueva realidad política, se convirtió en el departamento de quejas de senadores agraviados por el ninguneo del que son objeto por parte no sólo del gobierno, sino de la dirigencia del partido.

“Fue una reunión ríspida, dura, plagada de reclamos por el ninguneo a los senadores y decisiones de la dirigencia nacional”, nos dijo, fuera de grabadora, un legislador de Morena.

En rueda de prensa, Mario Delgado aceptó que hubo críticas en el cónclave guinda, pero también “felicitaciones y abrazos”. “Me voy muy contento porque reflexionamos en conjunto el futuro de nuestro movimiento. Hicimos un balance muy objetivo, serio, del resultado de la elección, de cómo nos enfrentamos al conservadurismo, a toda la derecha, a todos los gobernadores de oposición: mucho dinero…”, dijo Delgado.

-Hay señalamientos de que estuvo el narcotráfico detrás de las campañas de Morena, sobre todo en el área del Pacífico —preguntó un reportero.

-Es parte de la campaña de mentiras de la derecha, de noticias falsas que siguen. Lo único que saben hacer es mentir —aseguró.

Recordó que hay un secretario de Seguridad del gobierno de la derecha rindiendo cuentas por eso en EU. “Se dedicaba a proteger a narcotraficantes. No somos iguales” —repuso.

¿La falla de Morena? “Perdimos mucho tiempo en el conflicto interno. Hubiésemos querido tener más tiempo para organizarnos mejor. Aun así, nos fue muy bien”, remató.

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