domingo 16 junio 2024

Excélsior: morbo para buscar el clic

por etcétera

De acuerdo a una definición de tantas definiciones de periodismo, este oficio consiste en “contar historias” y hasta cierto punto, estamos de acuerdo con ello. Llevar al lector narraciones interesantes, conmovedoras o incluso divertidas, forma parte de la función del periodismo, aunada a la de informar.

Desde nuestro punto de vista, no todo lo que sucede tiene la importancia como para convertirse en materia periodística, pero no ahondaremos en esto ahora.

En este sentido, la historia divulgada en varios medios de comunicación acerca de la profesora de alemán de Vladimir Putin, cumple con varios requisitos para convertirse en una historia de interés humano.

En breves palabras, dicha historia, que difunde Excélsior hoy, 5 de febrero, (a partir de otros medios), puede contarse así: una mujer, que fue profesora de alemán del presidente ruso, Vladimir Putin, cuando éste era adolescente, se reencontró con él cuando ya era un poderoso político.

Putin la recordaba y tuvieron un par de reuniones “para tomar el té” y posteriormente, le hizo llegar a su anciana ex profesora algunos regalos, entre ellos un reloj. Después, envió un representante para que la señora eligiera un departamento, que sería pagado por Putin.

La mujer falleció y en su testamento dejó establecido que la vivienda fuera devuelta a su ex alumno. El gobierno ruso, por su parte, se hizo cargo de parte de los gastos del funeral y envió un representante a la ceremonia, para presentar sus respetos.

Hasta ahí la historia, que innegablemente es conmovedora, y que además es acompañada por fotografías de la anciana profesora, en sus últimos días.

Excélsior da cuenta de todo esto en el cuerpo de la nota y pies de fotos de manera correcta y puntual, pero donde resbala es en el titular que dice: “La historia secreta de Putin y su maestra de alemán”.

Dicha selección de palabras, innecesario es decirlo, implica que Putin y su profesora tuvieron una relación de tipo sexual y/o clandestino. Es un titular completamente innecesario, que en lugar de ayudar a hacer brillar una historia que muestra una faceta generosa de Putin, la enturbia.

Se trata de una práctica habitual en el periodismo: el titular que vende algo muy distinto al contenido del texto y que apela al sensacionalismo vulgar para ganar lectores. Una práctica en que ningún medio debería caer. Menos aún uno de tan larga tradición como Excélsior, que presume de tener un periodismo objetivo.

OFV

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