viernes 12 abril 2024

Por falta de condones gratuitos, aumentan casos de VIH, VPH y sífilis entre trabajadoras sexuales

por etcétera

Debido a las medidas de restricción de actividades impuestas por la crisis sanitaria, la distribución y entrega de condones gratuitos por parte de las autoridades de salud se ha detenido. Los profilácticos se encuentran guardados y no llegan a los colectivos más vulnerables, como el de las sexoservidoras.

Según un reportaje de El Universal, desde que comenzó la pandemia los centros gubernamentales de atención al Sida y enfermedades de transmisión sexual “no tienen condones ni antirretrovirales”. Esto, según declaración de la presidenta de la Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer Elisa Martínez, A. C., Elvira Madrid. Esta asociación trabaja en defensa de los derechos de las y los trabajadores sexuales.

Madrid aseguró que la situación propició un incremento de casos de sífilis y VIH entre el colectivo de sexoservidoras. Al cierre de 2020 “de cada 100 compañeras, cinco se han visto afectadas con sífilis. El VIH lo teníamos controlado y eran mínimos los casos que salían: antes, de cada mil, dos salían positivos, y ahora, dos de cada 100”.

De acuerdo con el reportaje, que también cita al director de Prevención y Participación Social de Censida, Mario Gómez Zepeda, hay suficientes “insumos de prevención”: el problema “no es de abasto”.

Lo que ocurre es que “se ha restringido el acceso a las personas sin cita, por las directrices del semáforo y la contingencia” a los Centros Ambulatorios para la Prevención y Atención al Sida y Enfermedades de Transmisión Sexual (Capasits), los cuales siguen funcionando, pero de manera muy distinta a antes de la pandemia. Dichos centros operan en todo el país.

“Antes había promotores de salud en las calles, pero ahora se han visto restringidos por la contingencia, la cual limita nuestras acciones de salir de las unidades de atención para alcanzar a las personas. El insumo está en las unidades y en los almacenes, el problema es que no podemos alcanzar a las personas y a las poblaciones que nos necesitan”, declaró al diario.

Estos centros, desde hace muchos años, son lugares donde cualquier persona podía pasar a pedir condones gratuitos, sin ningún requisito, pues su objetivo central es prevenir las ETS, como el Sida. Entre las personas más beneficiadas por esta medida siempre se han encontrado las trabajadoras sexuales, pues para ellas los preservativos son un instrumento de trabajo y para muchas, comprarlos de su bolsillo no es factible.

Los condones gratuitos también son distribuidos en los Centros de Salud de la Secretaría de Salud, en clínicas del IMSS y del ISSTE, pero son lugares a los que la población de trabajadoras sexuales en la calle no tiene acceso. 

No ha sido la única afectación por la pandemia. Otra ha sido la reducción drástica en la aplicación de pruebas de detección de VIH y sífilis, las cuales también son gratuitas en los Capasits. El número de pruebas aplicada de VIH se redujo 59% en 2020 y las de sífilis se redujeron 56%.

Ahora, si bien entre 2019 y 2020 se incrementó 30% el número de condones adquiridos por el sector Salud para distribuir gratuitamente, entregarlos no ha sido posible.

La activista Elvira Madrid aseguró que, ante esta situación, su asociación ha intensificado la labor de prevención y atención para sus afiliadas.

“Se ampliaron 300% nuestros servicios de atención. Han aumentado las visitas al consultorio para pruebas de VIH e infecciones de transmisión sexual y nos encontramos cada vez más con el virus del papiloma. Hemos atendido a 15 mil 100 compañeras, sin tomar en cuenta todo el trabajo que hacemos en la calle y en los establecimientos, porque el trabajo sexual no para, sólo se hace clandestino”.

Dijo que muchas trabajadoras sexuales apenas sacan para comer y no tienen dinero para comprar un condón, así, si no lo obtienen gratuito, trabajan sin él, por lo que exigió que las autoridades resuelvan esta falta de entrega de condones, detenida por la pandemia.

“Mucha gente juzga y cuestiona el por qué no pueden comprar un condón, pero no entienden que trabajamos con una población que en ocasiones no tiene dinero para comer y menos para comprar un condón, entonces salen a trabajar sin protección”.

Sin embargo, Mario Gómez Zepeda no habló de que la situación pueda resolverse pronto.

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