miércoles 12 junio 2024

Falta de información y políticas erráticas limitan respuesta a Covid-19: Frenk

por etcétera

Por fallas en el modelo Centinela utilizado por el gobierno federal no se sabe el número de casos por Covid-19 en México, además de que políticas erráticas y la falta de aprendizaje de experiencias en otros países han impedido atender adecuadamente la epidemia, consideró Julio Frenk, rector de la Universidad de Miami.

Debido a las fallas metodológicas que presenta el modelo Centinela utilizado por el gobierno no hay claridad sobre el momento de la epidemia en que se encuentra el país ni en qué zonas están los focos rojos para atacar la Covid-19, consideró Frenk, quien también fue titular de la Secretaría de Salud.

El especialista consideró las actuales para atender la epidemia como “políticas erráticas”, las que detienen su eficacia “porque no sabemos dónde están los focos rojos. Y, aparte, dada la reticencia de hacer más pruebas, no sabemos el número de casos y no tenemos buen indicio de la tasa de letalidad”.

Sobre las actuales cifras que maneja la Secretaría de Salud, Frenk expresó que el multiplicador para determinar el número de contagios de manera más precisa no es de ocho sino de entre 30 o 50 veces más de los casos confirmados que se reportan a diario.

Entre las fallas de la información que han presentado las autoridades el especialista dijo que no se cuenta con un indicio adecuado de la tasa de letalidad debido a que ésta se calcula con las muertes entre los casos, pero de estos no hay una cifra real. Entonces se tiene que usar la tasa de mortalidad (muertes por la enfermedad entre la población), lo que es muy limitante.

También comentó que hay entidades en las que se reportan más casos, pero no se sabe si es porque están aplicando más pruebas. Todo ello limita la respuesta que se le está dando a la Covid-19.

Mencionó que México se ubica en el último lugar de pruebas realizadas según un estudio de la OCDE, y también en el mismo sitio entre los países de América Latina en el número de pruebas como porcentaje de la población.

Señaló políticas erráticas para señalar la causa de la muerte, para lo cual desde el principio se debió haber exigido “una prueba positiva para clasificarla como muerte por Covid-19, siendo que mucha gente iba al hospital y no había pruebas suficientes y moría en el hospital antes de que se les pudiera hacer prueba, o mueren en casa”.

Dijo que no se ha hecho caso de las experiencias de otros países, lo que costará muerte y sufrimiento que se pudieron evitar de haber habido una actuación más acertada, oportuna y transparente.

Frenk ejemplificó lo anterior con el caso del elevado número de contagios entre el personal médico por falta de equipos de protección personal, lo que ya había sido experimentado en Italia.

Asimismo, en un texto que hoy aparece publicado en Nexos, Frenk y Octavo Gómez Dantés destacan la necesidad de una mejor vigilancia epidemológica en el país, así como la oportunidad que la pandemia ofrece para cambiar el rumbo de la política gubernamental en materia de salud: “La crisis del coronavirus ha puesto en evidencia el riesgo que representa la absurda contrarreforma que se legisló de manera precipitada el año pasado y que ha minado las bases organizacionales y financieras del sistema nacional de salud. La crisis, sin embargo, les está ofreciendo al gobierno y al congreso la oportunidad de rectificar el rumbo en materia de salud. La emergencia justificaría cancelar los cambios destructivos a la Ley General de Salud que dieron origen al Insabi, una institución que entró a la escena nacional con el pie izquierdo apenas en enero”.

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