jueves 23 mayo 2024

Otro plagio de Fabrizio Mejía; “pillastre” y “fakescritor”, le llama Sheridan

por etcétera

Guillermo Sheridan denunció uno más de los plagios del escritor Fabrizio Mejía Madrid, quien en su artículo publicado el sábado pasado en La Jornada copió párrafos completos del libro Virtue Politics, de James Hankins, según el investigador universitario.

Mejía Madrid publicó el sábado 13 de marzo en La Jornada el artículo “Petrarca va a la mañanera” (sic), que anunció de la siguiente manera en Twitter: “Escribí esto sobre el humanismo y las mañaneras”.

En ese texto el autor, a partir de que el presidente Andrés Manuel López Obrador se autodefine “humanista”, a partir de ello y nada más que ello, pretendió trazar algún tipo de paralelismos entre las reflexiones de pensadores del siglo XIV en Europa, como Petrarca y Bocaccio, con el México actual.

Así, por ejemplo, Mejía Madrid dice que la idea de aquellos fue “crear una cultura anti-corrupción” porque “veían crecer las tiranías de banqueros, mercaderes y mercenarios, mientras sus tierra eran invadidas por poderes extranjeros”. Además, por si fuera poco, eran afectados por la peste negra, y, dice el escrito, “nadie se preocupaba por los demás ni por los principados donde vivían”.

En ese escenario se planteó una reforma política iniciada por Petrarca y terminada por Maquiavelo, que usó dos virtudes: “El carisma moral y la sabiduría práctica”. Y aquí viene uno de los saltos mortales ejecutados por Mejía Madrid: “Esas son también las armas de las mañaneras. Para inspirar a los ciudadanos a servir a la república, los humanistas no usaron para su definición ni la residencia ni el origen familiar, sino otro criterio: si había sido benéfico para su ciudad, si había empeñado dinero o trabajo en servirla”.

Sin embargo, esas políticas fracasaron con Maquiavelo, quien “inaugura una forma derrotada de ver lo público donde no existen ya la gloria por alcanzar el bien sino la necesidad de conservar el poder”.

Más allá del ímpetu adulador del articulista, el Petrarca de Mejía Madrid no es más que otro infiltrado más en la mañanera presidencial.

Desde el domingo pasado Sheridan prácticamente anunció en Twitter que había detectado el plagio perpetrado por Mejía Madrid: “Qué interesante libro de James Hankins, ‘Virtue Politics’… ¿Verdad, pillastre?”. Esto lo continuó el lunes: “El plagiario consuetudinario, héroe de la 4T, nuevamente transformó un texto ajeno en propio. Mañana lo mencionaré en mi columna en @Univ_Cultura”.

Este martes Sheridan publicó en El Universal su colaboración semanal, que tituló “Con ustedes: la Nacional Lisonja Retroactiva”, que anunció en Twitter de la siguiente forma: “Escribí hoy sobre un lisonjero (y plagiario) que descubrió que el renacimiento italiano reencarnó en el Supremo de Supremos”.

Se refería a Mejía Madrid, de quien denunció que pasajes de su artículo del pasado sábado son tomados del libro de Hankins Virtue Politics, publicado en 2019 por la Harvard University Press, por supuesto sin citar su fuente. Sobre esto Sheridan anotó sobre el articulista de La Jornada que “es su uso y costumbre, plagiarse la erudición y copipeistear párrafos completos, sin mencionar siquiera el nombre del verdadero erudito”.

Remató: “Pero ¿qué más da? El fakescritor cobró su columna engañando al pueblo. Y el Supremo pondrá en la lista de sus méritos tener mucho ‘carisma moral’. Y todos contentos…”.

Además de denunciar el plagio de Mejía Madrid, el investigador universitario también hizo escarnio de su zalamería ya que ahora esta es llevada no sólo a la historia mexicana sino hasta la antigüedad: “No: la grandeza es ahora tan retroactiva que se extiende hasta Aristóteles y Platón, profetas con tanta visión de futuro que presintieron la llegada del Supremo.

“Ahí nomás, pinchemente”.

Del artículo del que llama “el intelecto inorgánico del señor Fabrizio Mejía Madrid” dice: “Es genial. Se imagina a los griegos y a Tácito y a Cicerón y a Séneca y a Petrarca ahí sentaditos junto a Lord Molécula y los demás Honoris Causa de la información veraz y oportuna. Y no menos deslumbrados por el fulgor y el pañuelito”.

Y encontró el origen de la “erudición” de Mejía Madrid en el libro de un profesor de Historia de la Universidad de Harvard especializado en el Renacimiento.

UNA MULTITUD

Ya son varias ocasiones en que Mejía Madrid es sorprendido por Sheridan por cometer plagio. En abril de 2019 el investigador encontró que un documento que el colaborador de La Jornada leyó en la Universidad Veracruzana y que después publicó en Proceso eran copias de un ensayo de Giorgio Agamben y del libro Historia de la lectura en el mundo occidental.

En esa ocasión, Sheridan escribió que “de documentarse todos sus plagios, el escritor Mejía Madrid, como Walt Whitman, sería una multitud”.

Por aquellos días también encontró que otro artículo de Mejía Madrid en Proceso, “El intelectual”, en el que saqueó y hasta tergiversó a Edward Said, según Sheridan.

Unas cuantas semanas después, Sheridan continuó con el tema, después de que Mejía Madrid había querido balbucear algo parecido a una respuesta: “Me dice el reaparecido cuanto enigmático ‘fiscal copy-paste’ que ha documentado más de 20 plagios de Mejía Madrid a partir de 2003. Son pues por lo menos 20 ingresos en dinero y en su prestigio de escritor crítico”.

En septiembre de ese año Sheridan volvió a la carga para mostrar cómo Agamben es de las víctimas predilectas de los plagios de Mejía Madrid. Entonces también se refirió al contexto que lo hace posible: “Lo hace a sabiendas de su ostentosa impunidad, de que ni los lectores ni los empresarios ni los editores ni los militantes de su partido (a los que está formando), ni los universitarios van a darse cuenta. Y peor aún, que aun si se dan cuenta, no harán nada”.

A ello respondió Mejía Madrid con una referencia a la llamada Operación Berlín y lo siguiente: “No hay plagio donde se cita al autor, porque el plagio es un uso oculto de una fuente original, es decir, alguna que no esté basada en otra preexistente. Para que haya plagio debe existir la intención de presentar una obra de otro como propia, no citarla, es decir, rodearla de las coquetas comillas, como lo hice y lo he hecho con todos, porque no quiero lucir sino mis lecturas, no mis ideas”.

En el caso de su reciente texto en La Jornada, no hay cita al autor ni tampoco “coquetas comillas” que hagan referencia a Hankins.

En aquel texto publicado en Proceso Mejía Madrid dice que antes no había respondido al señalamiento de Sheridan sobre “El intelectual” porque su opinión era un problema menor para Letras Libres y porque en el texto de Sheridan se destilaba “la venganza, la rabia, los deseos de rebajar al otro, no por lo que dice, sino por instaurarse como un sinodal de los textos ajenos”.

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