jueves 13 junio 2024

Recomendamos también: Desafíos a la libertad, por Héctor Aguilar Camín

por etcétera

El domingo pasado tuvo lugar en el Paraninfo de la Universidad de Guadalajara, bajo los auspicios de la Fundación Internacional para la Libertad, lo que creo que fue el primer foro intelectual crítico de los desafíos a la democracia y a la libertad que se dibujan en el horizonte de México.

El foro fue abierto por una reflexión de Mario Vargas Llosa sobre los extremos que guían la experiencia latinoamericana. De un lado Chile, el único país del continente que parece capaz de dejar atrás el subdesarrollo. Del otro lado, Venezuela, hundida en la catástrofe humanitaria hija del populismo y la dictadura.

En medio, la nueva crisis Argentina, consecuencia del gradualismo aplicado por el gobierno de Macri a una situación que exigía más bien un trato de choque para dejarle claro a la sociedad argentina la terrible herencia del kirchnerismo.

Vargas Llosa ejemplificó con su propio país, el Perú, y sus cinco presidentes procesados, la epidemia de corrupción que hizo chuza con prácticamente todas las democracias latinoamericanas dejándolas a merced de discursos populistas y hombres fuertes que ofrecen paraísos en la esquina.

Pese a todo, sentenció: “Son preferibles las democracias corruptas que las dictaduras”, pues no hay dictadura que no descanse en la corrupción.

Vargas Llosa no tocó el caso de Brasil. Hizo un extrañamiento a México por su neutralidad ante la catástrofe venezolana. “No se puede ser neutral ante la peste bubónica”, dijo, “hay que atacarla de frente“.

No abundó en el caso de México, que dejó a las mesas de análisis que siguieron. Dejó sembrada la pregunta: “¿significa la elección de López Obrador una continuidad o un retroceso? ¿La democracia mexicana progresará o se detendrá con AMLO?”.

Más información: http://bit.ly/2Ka3IWy

También te puede interesar