martes 28 mayo 2024

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por etcétera

Se cumple un año del sismo del 19 de septiembre, conmemoración que llega cargada de sentimientos y de recuerdos encontrados. Aún es posible ver las huellas y cicatrices que dejó el terremoto, y su sola evocación ha producido una tumultuosa (y novedosa) catarata de estudios, testimonios, manifiestos, libros, películas, y que bueno que así sea.

Toda esa producción tiende, inevitablemente, a una evaluación de lo que hicimos bien y de lo que hemos hecho mal. Esa evaluación es una necesidad de toda la ciudad y va más allá de partidos, colores, funcionarios, personajes o banderas.

Creemos que una visión no maniquea ha de reconocer que la reconstrucción en la Ciudad de México avanza. Con problemas (algunos insufribles), pero ha avanzado en direcciones múltiples y en diversas zonas. No seremos nosotros quienes evalúen esa multitud de acciones y decisiones que configuran el arco de la reconstrucción, pero tal vez si estamos en condiciones de señalar –acaso– algunos de los grandes temas que todavía no son abordados y que no pueden seguir en la hielera, veamos.

En primer lugar: en este mes entra en vigor la Constitución de la CDMX, y su artículo 16 obliga a mirar el tema de “Vulnerabilidad, resiliencia, prevención y mitigación de riesgos”. Como lo ha señalado el constituyente Enrique Provencio, de inmediato aparecen tareas por delante: el mecanismo de reubicación de población en riesgo, el diseño de un órgano garante de la gestión integral de riesgos (recogido ya en el programa de gobierno de la jefa de Gobierno electa), el diseño en formatos accesibles de instrumentos de comunicación de los riesgos, etcétera. O sea: el tema de la vulnerabilidad se convierte ya en un tema central de la gobernabilidad.

Más información: https://bit.ly/2NnxFW7

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