domingo 16 junio 2024

2021; espejismo electoral

por José Antonio Crespo

De los recientes comicios en Coahuila e Hidalgo, que registraron un triunfo claro del PRI, pueden hacerse al menos las siguientes reflexiones:

1) En estados gobernados por el PRI desde siempre, se mantienen vigentes las redes clientelares manejadas por ese partido. Ahí donde Morena (o antes el PRD) le ha ganado al PRI, esas redes son cooptadas por el nuevo partido dominante, utilizándolas de manera semejante pero bajo nuevas siglas. Un claro ejemplo fue el DF desde 1997.

2) Sorprendió el resultado a los morenistas, que esperaban que el oleaje del tsunami de 2018 continuaría arrasando en las elecciones locales. Ante el desencanto, desempolvaron una vez más el recurso de desconocer un resultado desfavorable, que por lo visto es parte de su ADN, heredado directamente de su fundador y Líder Máximo.

3) Y desde luego, en comicios mexicanos seguramente seguiremos viendo clientelismo, compra directa del voto y otras irregularidades que persisten. Pero en este caso (a diferencia por ejemplo de la elección de 2006 o la de Coahuila de 2017), la distancia entre punteros fue en su mayoría muy amplia, de lo que se infiere que tales irregularidades difícilmente son determinantes en el resultado (a menos que fuesen semejantes a las de 1988 o 1986 en Chihuahua). Sólo que Morena quisiera elecciones absolutamente impolutas, sin un solo voto mal habido, para reconocer alguna derrota (y quizá ni así).

SALTILLO, COAHUILA, 18OCTUBRE2020.- Elecciones para elegir a diputados locales. FOTO: ALEJANDRO RODRÍGUEZ/CUARTOSCURO.COM

4) Morena, una vez asimilado el golpe, presume que en realidad no le fue tan mal, pues en Coahuila, por ejemplo, la izquierda no figuraba, y ahora sobrepasó incluso al PAN. Cierto, y desde luego lo que normalmente se hace es comparar cada elección con otras similares. Pero ahora no es posible fingir que en 2018 no hubo un cambio sustancial en el reacomodo de las fuerzas políticas. Por eso es inevitable comparar los resultados de comicios locales post-2018, con aquellos resultados, para ver justo las diferencias. Así pues, en Coahuila por ejemplo, el PRI ganó dos distritos federales de siete. Hoy ganó en los 16 distritos locales. En 2018 Morena ganó tres de siete, y ahora ninguno.

5) Desde luego, suele ocurrir que de ciertos comicios preliminares se sacan conclusiones falsas, un espejismo que confunde. Así, los triunfos del PAN en 2016 lo hicieron creer que “estaban de regreso” tras ocupar el tercer sitio en 2012, muy abajo, y podrían ganar en 2018. Y el PRI, tras su apretado triunfo en el Estado de México en 2017, se convenció de que era posible remontar su tercer posición en 2018, y reproducir el “modelo mexiquense” para volver a ganar la presidencia. Falsas expectativas en ambos casos.

6) Los priístas podrían inferir ahora que van en franca recuperación. Más bien es que en esas entidades no terminan por decaer, como en muchos otros estados ya lo han hecho. Me parece que el PRI nacional va en franco declive, pero no desaparecerá pronto.

7) Igualmente, los críticos de AMLO no deben suponer que eso algo semejante a lo de Coahuila e Hidalgo ocurrirá en 2021, al menos no automáticamente, pues hay muchas más variables involucradas, muchas de ellas favorables a Morena. Está la campaña que ya ha iniciado López Obrador desde hace semanas y no aflorará hasta la elección misma. En medio del descontrol de la pandemia, la gravedad de la crisis económica y la inseguridad rampante, claramente la prioridad presidencial son los comicios del año que viene. Y también está la fragmentación y vacío de liderazgo de la oposición, frente a lo que será quizá una amplia alianza gobernante. Así pues, no conviene sacar conclusiones precipitadas de los comicios de este año para las del año que viene.

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