domingo 21 abril 2024

AMLO tiene la boca tan grande, como larga es la cola que le pisen

por Luis Berman

Las campañas electorales son oportunidades para medir los reales atributos de una democracia. En estos mismos días, a pesar de que los tiempos no son los oficiales, nos encontramos ya embarcados en un proceso electoral, un corto lapso en el que según nosotros los mexicanos, demostramos cómo practicamos la política.

Corren para la presidencia de la República varios precandidatos de los cuales solo dos o si acaso tres llegarán a la contienda final; por lo menos eso es lo que se espera, ya que si llegara a haber más, el voto se pulverizaría y no habría la mínima posibilidad de siquiera darle batalla a morena. De hecho, lo ideal es que la batalla final fuera solo entre dos candidatos, pero dadas las circunstancias al día de hoy, parece que no será así. Dante Delgado y su partido naranja, hasta al cierre de esta editorial, no quita su idea de contender solo, sin apoyar a la alianza de oposición.

La mayoría de esos precandidatos han surgido de las mismas entrañas de partidos que todos conocemos, las mismas corcholatas de López Obrador, así como él mismo, nacieron y se hicieron lo que hoy son, dentro del PRI y del PRD en el caso de Claudia Sheinbaum. Del lado de la alianza, si bien hay candidatos que no han militado en partidos, si han colaborado con personajes lo mismo del tricolor, que del PAN. Tal es el caso de Xóchitl Gálvez o Enrique de la Madrid, solo por mencionar un par de ejemplos.

Madrugadores vanidosos las corcholatas, aventureros que ostentan supuestos logros bien aderezados, para que apantallen al que se deje. Obligados a aventajar las ofertas de sus contendientes, siempre poniendo como prioridad, dar continuidad al supuesto movimiento de transformación de la 4T. Demagogia perversa y descarada que viene de quienes durante este sexenio han mentido al país.

Del lado de la oposición, la idea clara es sacar al régimen morenista y enderezar lo que en cinco años ha quedado devastado: salud, economía y seguridad las prioridades, aunque hay mucho más. Hasta hace no más de un mes, se respiraba una desesperación entre la alianza opositora, pero aún más entre la sociedad, pues no se percibía a nadie que pudiera siquiera dar batalla a las corcholatas de López Obrador. Todo cambió a partir de la irrupción de Xóchitl Gálvez, quien decidió contender para la presidencia del 2024 y de un día para otro, le arrebató la narrativa y la agenda al propio macuspano. Algo que tomó a propios y extraños por sorpresa.

Desde entonces, López Obrador le ha dicho de todo a Xóchitl, desde que “no es del pueblo” hasta tratar de humillarla recurriendo a sus comentarios sarcásticos burlándose de que vendió tamales.

Con lo que no contaba, era que Xóchitl le contestara ¡Y de qué manera! Pues aseguró que en su infancia sí vendía tamales con su tía Manuela y no tendría problemas en volver a hacerlo. Publicó un tuit que decía: “Es una forma honesta de ganarse la vida y mucho mejor que dar atole con el dedo todas las mañanas”. Además, luego remató diciendo: “A mucha honra vendí tamales; vergüenza es robar”. Cada día desde que se destapó para contender, Xóchitl va y le revira en cada mofa que pretende hacer de ella. Simplemente al inquilino de Palacio no le gusta que los reflectores volteen a ver a alguien más que no sea él o sus corcholatas.

Mucho se ha dicho en los medios, que Andrés Manuel le tiene miedo a Xóchitl; yo no coincido con esa sentencia, más bien lo que si veo, es que le ha dado en donde más le duele, en su ego de macho. ¿Cómo una mujer va a venir a lograr lo que nadie había logrado?

Hoy ante el ascenso cada vez mayor de la senadora, López Obrador, ha dicho que le va a pedir a Claudio X. González que haga una investigación sobre la empresa de Xóchitl y los contratos que ha recibido del gobierno cuando ella fue funcionaria del gobierno de Fox y cuando fue delegada de la alcaldía Miguel Hidalgo. Es decir, recurre a amedrentar, como lo ha hecho desde que llegó al poder.

Ahora bien, no parece que exista siquiera un peso público en estas edificaciones por lo que no puede haber delito a menos que existan denuncias. Si el macuspano quiere revisar su situación fiscal, pues ahí tiene al SAT. Seguro ya revisó… y nada. Por eso no le queda más que seguir vociferando, solamente para darle “argumentos” a sus perros de batalla y atacar a Xóchitl. Ya para que le esté pidiendo a Mexicanos Contra la Corrupción que la investigue, es porque ni su fiscalía, ni la Unidad Especializada en Delitos Fiscales y Financieros, ni el ejército con su programa “Pegasus”, ni nadie en su gobierno le ha podido encontrar algo turbio, contrario a lo que se podría decir de todas sus corcholatas y de toda su familia. Porque para el otro lado podríamos preguntar: ¿Y los contratos del hijo de Barlett? ¿Los contratos de su prima Felipa? ¿Los contratos de los amigos de su hijo? ¿Los contratos de la esposa de su hijo? ¿Los contratos directos a empresas creadas casualmente en 2018 y 2019? ¿Y Segalmex? ¡Y un largo etcétera! De eso no dice nada.

López Obrador tiene la boca tan grande, como larga es la cola que le pisen, lleva 5 años haciendo el rol de verdulera; calumnia y difama sin pruebas, ni argumentos, mentiras que solo se tragan sus mascotas amaestradas.

Que no se nos olvide que al Presidente se le paga para gobernar, cosa que no ha hecho en 5 años, no para ser representante de campaña de morena. Está que no le caliente ni el sol, por la presencia de Xóchitl, una mujer en la oposición. Y lo reconozca o no, su ardor es saber que una mujer con esfuerzo, trabajo y honestidad puso en alto su imagen ella sola, y él ha gastado cifras multimillonarias en crear espanta pájaros con sus corcholatas desabridas, que no son más que marionetas con el mismo patético discurso.

De seguir este ritmo, es muy probable por lo menos una buena batalla para el 2024. Todavía faltan muchas cosas por suceder y muchas cosas por definirse, pero de momento, ya tenemos un camino claro. El resto nos corresponde a nosotros los ciudadanos, involucrarnos y cumplir con nuestra obligación y derecho de ejercer el voto.

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