viernes 12 abril 2024

Banco del Bienestar: puras fallas

por Rafael Hernández Estrada

El gobierno federal anunció la creación de 13 mil 500 sucursales del Banco del Bienestar que, a la vez, serían los Centros Integradores de Desarrollo (CID) de los llamados Servidores de la Nación. Pero resulta que el directorio de sucursales de dicho banco apenas contiene en la actualidad la ubicación de 427 sucursales (muchas de ellas sin funcionar) y sólo hay 128 cajeros automáticos funcionando, lo que equivale apenas al 0.9 por ciento de avance o, dicho de otra manera, un 99.1 por ciento de atraso.

La construcción, equipamiento y puesta en servicio de las sucursales del Banco de Bienestar es parte de la estrategia clientelar del gobierno federal, a cargo de su burocracia dorada, los también conocidos como “vividores de la nación”. Es la concreción bancarizada de la “entrega directa” de los apoyos a los beneficiarios pues, según la concepción oficial, los operadores del gobierno atenderán gestiones en los CID y, en las sucursales bancarias allí instaladas, los beneficiarios cobrarán los apoyos económicos que aquellos les asignen.

Para el gobierno lopezobradorista, las sucursales de dicho banco, junto con los CID, son “un planteamiento de cercanía con la sociedad que nunca antes había ocurrido (sic)”, pues permitirán una nueva relación sociedad-gobierno, establecerán una coordinación intersecretarial e intergubernamental y propiciarán la inclusión financiera de la población. Es más, algún subsecretario se sublimó al afirmar que los CID “son un elemento transformador de gran alcance y el corazón de la Cuarta Transformación”.

Pero del dicho al hecho hay una gran distancia. Según el Tercer Informe de Gobierno que Andrés Manuel López Obrador rindió al Congreso, a junio de 2021 el Banco del Bienestar apenas contaba con 128 cajeros automáticos habilitados y en operación. El propio informe presidencial dice que el Plan de Expansión de esa institución tiene el objetivo de construir 2 mil 700 sucursales en dos etapas: la primera debía concluir el año pasado con mil sucursales ya operando, en tanto que la segunda contempla otras mil 700 que tendrían que estar listas en 2022.

Lo real es que apenas 427 sucursales están construidas (muchas de ellas en lugares desolados y otras invadiendo parques y lugares públicos) y sólo 128 cuentan con un cajero automático en funcionamiento. En relación con el objetivo de 13 mil 500 sucursales, el avance de construcción es del 3 por ciento y el de operación es de sólo el 0.9 por ciento. Aun si se comparan los pírricos avances con los objetivos parciales del Plan de Expansión, el indicador de cumplimiento para el año 2021 es de apenas 12 por ciento.

Tan anémico resultado ocurre pese a los montos estratosféricos de recursos destinados a la construcción y equipamiento de las sucursales bancarias. El gobierno firmó con contratistas un total de 67 contratos, la mayoría de los cuales se asignaron en forma irregular, pues 31 fueron de adjudicación directa, 12 se asignaron a entes públicos (eludiendo la licitación) y nueve por invitación restringida, mientras que en sólo 15 la contratación se llevó mediante el procedimiento de licitación pública. Además, en las pocas licitaciones hubo protestas de los participantes. Luego de tanto embrollo, todos los contratos fueron encargados por López Obrador a la Secretaría de la Defensa Nacional, la que, a su vez, subcontrató a los mismos u otros contratistas privados…

Detrás de estos desfiguros, la danza de los millones: según los informes oficiales, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) destinó en 2020 cinco mil millones de pesos al proyecto, y para el ejercicio fiscal 2021 otros 10 mil 500. La inversión acumulada es de 15 mil 500 millones de pesos y el dinero ya se gastó en su totalidad, pero el avance en la construcción y equipamiento de las sucursales bancarias es de solo 0.9 por ciento.

Al rezago en la construcción de sus sucursales, el Banco del Bienestar debe sumar la calamidad de una cartera vencida insostenible que acumuló apenas a dos años de su fundación. Los morenistas Rabindranath Salazar Solorio y Diana Álvarez Maury, el primer director del mencionado banco y su sucesora, al igual que Gabriel García Hernández, el excoordinador general de Programas para el Desarrollo, debieran responder por los daños al erario y violaciones a la Ley de Adquisiciones.

Cincelada: el apoyo incondicional con el que los cuatroteístas protegen al corrupto y defraudador Manuel Bartlett es evidencia de que su movimiento está moralmente derrotado.


Twitter: @rafaelhdeze

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