lunes 27 mayo 2024

Barbie

por Marco Levario Turcott

No existe muñeca sin mamá y la de Barbie es Ruth Handler, quien la concibió en 1959 como adulto y no niña, que era lo que hasta entonces predominaba. Como suele suceder, el padre al principio no quiso pero luego se felicitó a sí mismo por aceptar que Mattel, la empresa que ayudó a fundar, la diera a luz el 9 de marzo del año mencionado.

El personaje del cuento es Barbara Millicent Roberts; sus padres son George y Margaret, nacidos en Willows, Wisconsin. Hizo la secundaria en Manhattan International en Nueva York y luego conocería a Kenneth Carson, su novio Ken. No obstante, la realidad fue la que detonó la fantasía y, con la frase “Tu puedes ser lo que quieras ser”.

Barbie representó las aspiraciones de una nueva generación de mujeres inconformes con ser amas de casa y madres. Es decir, las niñas dejaron en segundo terminó su papel de mamás futuras, acompañadas del juego de te y la réplica de la cocina, y vieron en ese nuevo juguete su alter ego. Por ello la muñeca fue parte del aluvión que, en los años 60, clamó por equidad de género y libertad sexual. Su ropa de adulto, el traje de baño y la minifalda son el ropaje de ese huracan social pero, sobre todo, su capacidad para desempeñar cualquier profesión que antes sólo ejercían los hombres.

Muy pronto, sin embargo, los tiempos fueron remontando al estereotipo rubio y las críticas a un modelo de belleza y su rol circuncrito en altas esferas sociales hicieron que el juguete asumiera con seriedad los cuestionamientos. Barbie debió atender la diversidad y cincelar modelos de fenotipos y situaciones de la realidad heterogénia para sobrevivir en el mercado y, no sin tropiezos, lo ha hecho. Tanto como para ser el icono femenino más destacado en la historia de los juguetes.

Mattel creo un mundo Barbie tan vasto y complejo que resulta imposible reseñarlo; al pretender hacerlo espejo de nosotros, es casi tan complejo como los iconos de la vida misma (casi, porque más allá del cliché intelectual en sus atavíos y la apariencia en general, no incluye afanes culturales o literarios ni siquiera para plantearlos como horizonte posible de nuestros deseos).

Más de 60 años después, la hija de Ruth Handler llega a las salas de cine, representada por humanos por vez primera. Lo hace como al principio: mediante un estereotipo de belleza y vaya belleza: Margot Robbie es una de las mejores y más atractivas actrices que hay en Hollywood aunque no debe dejarse de lado que su interpretación de Harley Quinn fue devorada por lo políticamente correcto, lo mismo podría ocurrir con Ryan Gosling, que en Blade Runner no hallo su mejor ambiente. El subrayado no es menor puesto que la película, impulsada por Warner Bros luego de varios tropiezos, es una comedia y su tratamiento es cosa sería porque la miel es superficial aunque de fácil consumo. En cambio, creo que la producción garantiza.

Sólo en futuras calendas se sabrá si Barbie siguió siendo hija del tiempo o si su declive fue inexorable.

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