sábado 24 febrero 2024

Bastón de mando espurio

por Rafael Hernández Estrada

Como escenografía, como recurso para la demagogia y la politiquería, es la forma en que López Obrador y la mal llamada 4T utilizan a los pueblos originarios, sus costumbres y símbolos. Es el caso de la entrega espuria de un supuesto bastón de mando indígena que el presidente concedió a la persona seleccionada de a dedazo como su sucesora, en un acto eminentemente proselitista que, para colmo, constituye otra de la ya larga serie de violaciones a la Constitución en que ha incurrido.

Una de las características del presidencialismo exacerbado que lleva a cabo AMLO es el pisoteo del Pacto Federal, que ignora las competencias de los órdenes de gobierno estatal y municipal y la obligación de coordinar acciones en materias comunes. Así, el presupuesto federal se ejerce sin tomar en cuenta los planes y programas locales, las necesidades y demandas de la población en las regiones y centros de población y, por lo contrario, se sujeta a planes y ocurrencias centralistas lo mismo si son obras públicas, de mejoramiento urbano. Inversiones en infraestructura, protección civil o servicios públicos.

Un caso palpable de ello se observa en la ejecución de programas de desarrollo social, en los que con el pretexto de la “entrega directa de los apoyos”, es el ejército electoral de AMLO (los servidores de la nación) la única vía para seleccionar a los beneficiarios y entregarles las pensiones, becas u otras ayudas. Los gobiernos estatales y municipales se convierten, a lo más, en simples peticionarios de las solicitudes de sus gobernados, recibiendo un trato especial si son afines al partido oficial y, dentro de este, a la facción dominante.

Ignorados los gobiernos locales por el centralismo, son avasalladas las organizaciones sociales, los ejidos, las representaciones comunitarias. Lo mismo sucede con los pueblos originarios, la negativa a su derecho a la autodeterminación es la política oficial. Para colmo, se les ofende al utilizar lo indígena como ingrediente y escenografía de la demagogia oficial. Por ejemplo, la impostura de llamar “Tren Maya” a una obra de relumbrón que ha devastado las reservas de la biósfera de Calakmul y Sian Ka’an, atropellado los territorios de las comunidades indígenas, sus recursos naturales, santuarios, riqueza arqueológica y cultura. El gobierno ha desacatado incluso los amparos judiciales obtenidos por las autoridades comunitarias para suspender las obras. Un proyecto extractivista y despilfarrador del dinero del erario, el cual fue delineado por algunos potentados del turismo en la Riviera Maya y que, además, es militarista, pues las fuerzas armadas están al mando no para resolver los problemas técnicos o constructivos (para los que son subcontratadas empresas privadas), sino como una presencia amenazante para controlar las protestas indígenas y ambientalistas bajo el pretexto de la “seguridat nacional”.

El Ejército Zapatista de Liberación Nacional bautizó al proyecto obradorista como la “cuarta aniquilación”. En el Foro en Defensa del Territorio y la Madre Tierra, realizado el 21 y 22 de diciembre de 2019 en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, los indígenas zapatistas advirtieron que el oficialismo “va a destruirlo todo, por lo que urge fortalecer la autonomía de los pueblos originarios”.

Pese al llamado zapatista, la autonomía de los pueblos originarios sigue vapuleada, al tiempo que la utilización de su imagen y símbolos reluce en la retórica cuatroteísta. El Templo de Kukulcán (Chichén Itzá) fue empleado como simple telón de fondo del acto auto celebratorio de AMLO en su reciente inspección del Tren Maya, como consta en la foto oficial. Días después, el propio presidente hizo la “entrega del bastón de mando” a su corcholata preferida. 

El bastón de mando es un símbolo indígena adoptado de la dominación colonial: el virrey saliente entregaba el bastón de mando al entrante. Los pueblos originarios adaptaron la costumbre española como símbolo de poder comunitario y también lo emplearon como un reconocimiento a otros para la defensa de sus intereses y para pactar alianzas. AMLO usurpó a los pueblos originarios y se burló de ellos al reducirlos a un folclorismo colonial. Lo hizo para consumar el dedazo en favor de Claudia Sheinbaun, hacer campaña ilegal en su favor y acallar el escándalo del último cochinero morenista.

Cincelada: Dado que propició el fenómeno Xóchitl Gálvez en la presidencial, la selección de candidatos a las gubernaturas del FAM debe hacerse con el procedimiento ciudadano y convocatoria abierta.

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