miércoles 28 febrero 2024

Cosa de locos

por Tere Vale

Muy frecuentemente he pensado que los humanos nos estamos volviendo locos poco a poco. Desde luego me incluyo en este demencial proceso. Otras veces me tranquilizo pensando que siempre hemos estado locos, pero que ahora que soy mayor me preocupa y alerta más, pero que finalmente no pasa nada.

Comencemos por decir que no existe un solo tipo de eso que llamamos “locura”, sino más bien una serie de síntomas o mejor dicho de síndromes (o sea conjuntos de síntomas) que nos alejan de la razón. Y que eso de “entrar en razón” o “ser razonable” es un asunto bastante difícil de definir y varía dependiendo de la cultura o época.

No, tampoco crea usted que este texto se trata de hacer un elogio a la locura, aunque cada vez, como Erasmo, veo que la estulticia o la pendejez (si usted prefiere decirlo más claro) triunfa apabullantemente sobre la razón.

En 1511 Erasmo decía con mucha agudeza que la humanidad era más feliz cuando se sentía conducida por la necedad y la ceguera ante los hechos y que la demencia hacía que los humanos fuéramos inusitadamente felices.

Las ventajas en términos de alegría de la estulticia sobre la inteligencia son, sin duda, evidentes y apabullantes, aunque no dudo que muchos no estén de acuerdo conmigo. Y dirán, seguramente, que se necesita ser muy inteligente para hacernos a todos pendejos. Honestamente no lo sé.

Y así siguen las cosas en este loco mundo. En este momento, en muchos países, incluido México, parece que las teorías del siglo XVI al respecto se comprueban. Solo destaquemos que un buen número de sapiens votan mayoritariamente por gobiernos mentirosos, populistas, que proponen soluciones simples a problemas complejos, que son hipócritas y que están muy lejos de la madurez, la empatía o salud mental… ¡y dicen que son felices!

Este 10 de octubre se conmemoró el Día Mundial de la Salud Mental y yo, como psicóloga que soy, me sumí en estas deprimentes reflexiones. El panorama se ve muy complicado, ya que, a pesar de la confortable estulticia reinante, la pandemia ha dejado serias afectaciones en el equilibrio emocional de nuestra especie.

Una publicación de la prestigiada revista científica The Lancet nos dice que después de 5 millones de muertes y 236 millones de personas contagiadas por el virus, tan solo en 2020 nos encontramos con 53 millones de personas en el planeta que sufren depresión y 76 millones de personas que padecen por la ansiedad.

Estos problemas psicológicos han afectado más a las mujeres y a los jóvenes de acuerdo con esta investigación. Estamos en problemas y a muy pocos les importa. Vivimos una pandemia invisible, de grandes proporciones y para la que no existe capacidad instalada, ni presupuestos, ni suficientes profesionales para atenderla: la pandemia de los trastornos mentales.

Los confinamientos, la difícil situación económica, los despidos, el cierre de empresas, y por encima de todo, las muertes que han afectado a millones y millones de familias fueron y son el caldo de cultivo perfecto para generar en todo el orbe una sensación de impotencia, fragilidad, miedo y angustia ante la pandemia y sus consecuencias. ¿Cómo vamos a salir de esto? ¿Dónde está la vacuna contra la tristeza o la desazón?

Ilustración: lindseyj40ff411df/Buzzfeed.com

Este estudio se llevó a cabo principalmente en la Universidad de Queensland en Australia, analizando resultados de 203 países en todo el mundo. El pronóstico que hacen estos investigadores es muy alarmante ya que se colige que la depresión y la ansiedad crecerán anualmente un 25% de no atenderse este grave problema mundial.

Los trastornos alimentarios y también el suicidio han experimentado un incremento significativo. Son situaciones de vida o muerte que ya se deberían de estar atendiendo.

Evidentemente en nuestro país no existe ni un diagnóstico ni una estrategia para combatir esta delicada situación. Si ni siquiera después de casi tres años de promesas existen suficientes medicamentos para los niños con cáncer, y a veces ni suficiente paracetamol en los hospitales públicos… ¿Quién se estará preocupando por las afectaciones emocionales? Pues lamento decirles que casi nadie.

Lo más extraño es que a pesar de sufrir en carne propia estos problemas psicológicos, nadie levanta la voz, a la 4T le importan un carajo estos datos y los índices de popularidad del presidente van al alza.

En fin, lo que está pasando en México es una cosa de locos. ¿O no?

 

También te puede interesar