viernes 24 mayo 2024

Fake news, la desinformación en la era digital

por Alejandro Vázquez Cárdenas

En la era digital en la que vivimos, el fenómeno de las noticias falsas, o fake news, ha adquirido una relevancia sin precedentes. Las fake news son información engañosa o deliberadamente falsa que se disemina con la intención de engañar al público y manipular opiniones. Este problema no es nuevo; ha existido a lo largo de la historia de la humanidad, aunque su alcance y velocidad de propagación han aumentado con la llegada de internet y las redes sociales.

Desde la antigüedad, las fake news han sido utilizadas como herramientas de manipulación política y social. En la Roma y Grecia clásicas, los líderes políticos a menudo difundían rumores falsos sobre sus oponentes para desacreditarlos y consolidar su poder. Un ejemplo notable es la “Conjura de Catilina” en la Roma antigua, donde se propagaron falsas acusaciones de conspiración para desestabilizar al gobierno.

En la época moderna, las fake news han adoptado diversas formas, desde panfletos políticos hasta noticias sensacionalistas en periódicos amarillistas. Uno de los ejemplos más famosos es la “Guerra de los Mundos” cuando una adaptación radiofónica de Orson Welles del libro de H.G. Wells provocó el pánico masivo al hacer creer a la audiencia que la Tierra estaba siendo invadida por extraterrestres.

Fue un 30 de octubre de 1938; una narración de escasamente una hora de duración alarmó hasta lo indecible a medio mundo, un fenómeno que hoy sería difícil hasta de imaginar, pero que en aquel momento provocó el pánico entre miles de personas que salieron despavoridas, convencidas de que el mundo estaba siendo invadido por un ejército de alienígenas. La narración del actor Orson Welles desdibujó la fina línea que a veces se encuentra en los medios entre realidad y ficción.

Orson Welles, acompañado del guionista Howard Koch y otros colaboradores que formaban The Mercury Theatre, adaptaron la novela para trasladarla desde las calles de Inglaterra hasta Nueva Jersey, en Estados Unidos. Lo que sucedió después queda como ejemplo del poder de la desinformación cuando se junta con el miedo a lo desconocido.

Hoy en día, las redes sociales como Facebook, Twitter e Instagram han amplificado enormemente el alcance de las fake news. Las plataformas digitales permiten que una información falsa se viralice rápidamente, llegando a millones de personas en cuestión de horas. Además, la segmentación de audiencia y la personalización de contenido en estas redes sociales pueden crear burbujas de filtro, donde las personas solo ven información que confirma sus creencias preexistentes, aumentando la susceptibilidad a las fake news. Por cierto, en México los amanuenses de la llamada 4T y en los EUA los promotores de Trump (remember Pizzagate) se han singularizado por su proclividad, ya sin recato, por las fake news.

Entonces, ¿cómo podemos reconocer una fake news? Es crucial mantener un escepticismo saludable y verificar siempre la fuente de la información. Si una noticia parece demasiado impactante o increíble, es recomendable buscar corroboración en fuentes confiables. Identificar el origen de la noticia, si es creada por un periodista o por un medio de comunicación. Medir el grado de adjetivos que se emplean, si abundan debemos dudar de la veracidad. Analizar si las imágenes o los videos corresponden al lugar y al tiempo acordes con el tema mencionado. También es importante prestar atención a las señales de alarma, como faltas de ortografía, ausencia de citas y referencias.

La motivación detrás de la creación y propagación de fake news puede ser variada. En algunos casos, se busca obtener ganancias económicas mediante la generación de tráfico en sitios web con publicidad. En otros casos, las fake news pueden ser utilizadas con fines políticos para influir en elecciones, como es el caso de los amanuenses de MORENA. También hay individuos y grupos que simplemente disfrutan sembrando caos y confusión en línea.

La influencia de las fake news en la sociedad moderna es innegable. Pueden generar división, polarización y desconfianza en las instituciones y medios de comunicación tradicionales. Además, pueden tener consecuencias graves, como incitar a la violencia o causar daños a la reputación de personas o empresas.

Ante esta problemática, varios países han implementado legislación para combatir las noticias falsas. Sin embargo, existe un delicado equilibrio entre proteger la libertad de expresión y prevenir la desinformación. Algunas leyes se centran en penalizar la difusión deliberada de información falsa con multas o incluso penas de cárcel, otras, apostando a muy largo plazo, se centran en promover la alfabetización mediática y la educación digital; ¿Ingenuidad? Para muchos si que los es.

Personalmente apuesto por la vía penal.

Alejandro Vázquez Cárdenas

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