miércoles 24 abril 2024

El fraude del 2000 en EE. UU.

por José Antonio Crespo

Donald Trump viene acusando un fraude electoral en su contra desde hace meses. Eso, desde luego, sin ningún fundamento o prueba firme. Acusaciones al aire y meras suposiciones, hasta ahora. Busca modificar a su favor el resultado en tribunales. No se ve sencillo, pero no se puede descartar ese desenlace. El sistema norteamericano no es inmune a ello. De hecho, hubo también acusaciones sustentadas de fraude en 1960 contra Richard Nixon, pero éste terminó aceptando el resultado. Y en el año 2000 vimos un fraude exitoso. Florida se convirtió en el fulcro de la balanza; quien lo ganara, obtenía la mayoría de votos electorales. Pero en el estado mismo el resultado fue sumamente cerrado; en el primer conteo hubo menos de dos mil votos de distancia a favor de George W. Bush. Ante lo cual, Al Gore inició un litigio, exigiendo recuentos en varios condados.

El primer problema fue la boleta mariposa en algunos condados, hecha de tal forma que resultaba confuso saber por quién se votaba. Encuestas sugirieron que en efecto gente que quería votar por Gore, lo hizo por otro candidato de manera errónea. El recuento logró corregir esa situación, pues no había manera de confirmar por quién quería votar cada ciudadano. Pero el asunto fue más allá. El gobernador de Florida era Jeff Bush, hermano del candidato republicano. Y dado que los comicios se manejan a nivel local, y en varios estados (como Florida), los organiza la secretaría de Gobierno, era factible que hubiera habido mano negra a favor de George Bush. Y en efecto, se logró demostrar que del padrón electoral se eliminaron cerca de 50 mil ciudadanos de raza negra, a partir de una supuesta confusión de nombres, más proclives a votar demócrata. Pero no había manera de corregir ese enorme ilícito, ni tampoco está contemplado como causal de nulidad. En estricto sentido, ahí estuvo el fraude.

MICHAEL B. THOMAS // AFP

Pese a lo cual, Gore aún podía ganar si se corregían votos que, por razones de una máquina de votar defectuosa, podían haberse computado erróneamente. Tanto demócratas como republicanos exigieron recuentos en condados que consideraban favorables. Finalmente, la Corte de Florida ordenó un recuento total en todo el estado. Conforme se recontaban los votos, disminuía la ventaja de Bush. Cuando dicha ventaja era sólo de 158 votos, la Suprema Corte ordenó detener el recuento, ante el reclamo republicano de que la Corte de Florida se había extralimitado al ordenarlo. Una mayoría de los ministros habían sido nombrados por presidentes republicanos. La Corte recibió a los abogados de ambos partidos y oyó sus respectivos alegatos y defensas. Al final, no le dio la razón al Partido Republicano, y determinó que la Corte de Florida sí estaba legalmente facultada a ordenar un recuento total. Pero éste ya no continuó pues… se había agotado el tiempo constitucional para el litigio, y se tomó como válido el resultado como había quedado antes de la suspensión. Una auténtica chicanada de la Corte. Al Gore tenía todos los elementos para saber que se le cometió fraude electoral y que la Corte no fue imparcial, y que atentó contra el espíritu de la ley. Pero, como hizo Nixon en 1960, dijo no estar de acuerdo con el veredicto de la Corte pero que lo acataba. Y ahí terminó todo. Desde luego, las encuestas arrojaron que más del 40% de ciudadanos consideró que el triunfo de Bush fue ilegítimo. Y varios medios de comunicación realizaron por su parte lo que restaba del recuento de boletas, y encontró que en efecto hubiera ganado Gore. Pero dichos recuentos ya no tenían valor oficial.

Es por ese precedente que no puede descartarse un desenlace en el cual Trump logre arrastrar algunos casos concretos de los tribunales estatales a la Corte, que también le es favorable, y ahí se dictamine alguna chicanada como en 2000, que revierta el triunfo de Biden. Estaríamos ante un autogolpe jurídico de Trump, a partir de un litigio sucio y parcial. A menos claro, que se demostrara fehacientemente un fraude suficiente para alterar el resultado (de lo que no hay pruebas firmes hasta ahora). No me parece el escenario más probable, pero tampoco puede desecharse del todo. Ya ocurrió al menos una vez en la democracia moderna más antigua.

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