martes 28 mayo 2024

Jenaro Villamil, ¿te clavaste las antenas?

por Marco Levario Turcott

Jenaro Villamil:

Todavía recuerdo cuando, hace 21 años en el Senado, dejaste mi mano extendida porque te enojaste con mi afirmación de que tu activismo en ese entonces se debía al deseo de Carlos Slim por participar en la televisión abierta. Eran los tiempos, sin embargo, en que aún nos animaban algunas coincidencias como el impulso a un órgano de transparencia pública gubernamental al que, ahora, no sólo le das la espalda sino promueves su disolución, porque has traicionado al INAI.

Qué días esos en los que decías que pugnabas por la honradez y por afianzar a los medios públicos, muy lejanos a tu militancia actual que ha hecho de aquellos medios herramientas del gobierno federal para desarrollar su propaganda y desplegar las campañas contra sus críticos.

Quizá lo que nos distanció definitivamente fue cuando firmaste como tuyo (e incluso reproduciste las mismas faltas de ortografía) un documento que nos llegó a los dos de manera anónima y que fue publicado en el semanario Proceso. ¿Recuerdas? En 2005, prestando o vendiendo tu nombre, no sé, pusiste bajo tu identidad un documento hecho para difamar a Enrique Peña Nieto con quien ahora no te metes, claro, porque sigues la línea del presidente López Obrador de no meterse con él. No obstante, fuiste el héroe de la película y, junto con Carmen Aristegui, cacareaste como tuyo un texto que no era tuyo y que, además, sostenía falsedades. Yo te denuncié en ese momento.

El tiempo ayudó, en 2006 y en 2012 ese material anónimo difundido con tu firma fue usado de diferentes maneras e incluso por The Guardian que, sin embargo, debió ofrecer disculpas a Televisa porque ese documento no tenía un solo dato que pudiera demostrarse. Por cierto, tú eres amigo de intereses, no de personas, por eso callas frente a los ataques que el presidente profiere contra Aristegui de quien antes dijiste que era un ejemplo de periodismo.

Eres un farsante de la 4T. La sección editorial de Etcétera tiene un libro en circulación donde se detalla al respecto (junto con las referencias de otros farsantes más). Por eso ahora nada más preciso en que la supuesta honradez tuya también se diluyó con el tema de las antenas que no has aclarado, ¿te las clavaste?

Además de la corrupción, tu cargo ha demostrado lo pequeño que eres para cargarle al erario tu café y tus cigarros. No sé qué dirán ahora tus compañeros de la AMEDI que, hace casi dos décadas, te impulsaron, intuyo que a más de uno de esa asociación casi desconocida, les ha de dar pena (aunque ahí también militan varios que jamás tendrán vergüenza). Tengo más ejemplos Jenaro, aunque esos serán pequeñas sorpresitas porque aquí el espacio se acaba. Sólo me resta reír de que te digas a ti mismo escritor.

¿Un café? Anda, tómalo y fuma un cigarrito, la casa paga, ya sabes. Y “El Huapango de Montoya” también es cortesía de la casa.

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