domingo 16 junio 2024

Juego por Nota

por Mariana Moguel Robles

La estridencia provocada por las recientes elecciones del 5 de junio en seis entidades del país aún permanece latente mientras se termina de configurar el mapa geopolítico de México a partir de que tomen posesiones los nuevos gobernadores y en tanto los conflictos post electorales sean resueltos en tribunales. 

La disonancia política en México a partir de los resultados electorales del pasado domingo 5 de junio que dejaron a 4 estado en manos de Morena y partidos aliados, mientras que 2 quedaron bajo la tutela de la coalición Va por México, ha dejado varias lecciones que no sólo deben ser aprendidas, sino consideradas al momento de emprender acciones y tomar decisiones para definir los rumbos políticos que los futuros protagonistas electorales del 2023 y 2024 deberán tomar. 

En realidad, quienes aspiren a contender por un puesto de elección popular en futuros comicios, deberán tomar en cuenta que si bien la decisión popular se orientó a darle una “oportunidad” a Morena en 4 estados que no tenía (Oaxaca, Quintana Roo, Tamaulipas e Hidalgo) y mantuvo su preferencia en 2 estados gobernador históricamente por el PRI y el PAN (Aguascalientes y Durango), deberán sopesar si estos efectos son adversos para la oposición que asegura “sí habrá tiro” en el 2024 y más aún si dichas derivaciones beneficiarán o afectarán personalmente a algunos protagonistas de la vida pública en este afán de construir un bloque opositor que sea una verdadera competencia para Morena tanto en el Estado de México y Coahuila en el 2023 y sobre todo en las presidenciales del 2024. 

Los dirigentes políticos del PRI, PAN y PRD ya han revelado sus pretensiones de mantener una alianza. Sin embargo, lo que está en entredicho es si otros partidos políticos, sobre todo Movimiento Ciudadano, tendrá o no el interés de adherirse. Todo depende cómo se jueguen las cartas y sobre todo, de los dividendos políticos que podría obtener de dicho acuerdo. 

Sin duda, como en toda elección, el pasado 5 de junio hubo ganadores y perdedores. Y no solamente entre quienes participaron como candidatos en las contiendas, sino entre aquellos que mantienen latente alguna aspiración política para los próximos dos años. Los resultados electorales “movieron aguas” en la oposición que deberá (en caso de que se concrete una alianza) elegir cuidadosa e inteligentemente a sus candidatos y/o candidatas, más allá de filias o fobias internas. 

Así, los líderes políticos de oposición y quienes aspiran a ser los abanderados de “Va por México” en el 2023 y 2024 deben aplicar el “juego por nota” durante el proceso de selección de candidaturas y durante sus respectivas campañas. 

En el caso de Coahuila para el 2023, las tendencias indican que todo “está bajo control” del priísmo local encabezado por el gobernador Miguel Riquelme. Todo parece indicar que una eventual alianza en aquel estado le dará a los priístas la oportunidad de elegir a su candidato, bajo el visto bueno de los 3 aliados y sobre todo del mandatario en turno. 

El caso del Estado de México es más complejo, pues derivado del cumplimiento de “cuotas de género”, quien aspire a la candidatura por parte de la oposición deberá ser una mujer. Y en este caso, no existe ninguna que se encuentre en los ánimos del actual gobernador Alfredo del Mazo. 

Este 5 de junio fueron las penúltimas elecciones previas al proceso del 2024. Sólo el Estado de México y Coahuila serán las entidades que tendrán votaciones antes del proceso presidencial. 

Sin duda, a partir de este el mapa político de México se modificó. Morena gobernará en 20 estados del país. Por su parte, la coalición formada por PRI, PAN y PRD quedaría al frente de 8 estados, mientras que las entidades restantes estarían divididas; dos para MC, una para el PES y una para el PVEM.

Los Estados gobernados por morena bajo el nuevo mapa político del país serían Baja California Sur, Campeche, Chiapas, Ciudad de México, Colima, Guerrero, Hidalgo y Michoacán. Además a estos últimos se sumarían Nayarit, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo  Sinaloa,  Sonora, Tabasco, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz, y Zacatecas.

Al margen de lo anterior PRI, PAN  y PRD tendrían bajo el brazo el control estatal de Aguascalientes, Chihuahua ,Coahuila, y Durango. Igualmente dichos partidos aún podrían conservar las gubernaturas actuales en Guanajuato, el Estado de México, Querétaro, y Yucatán.

Bajo este nuevo esquema político en lo que respecta a las cuatro entidades federativas restantes Jalisco y Nuevo León quedarían bajo la influencia política de Movimiento Ciudadano, Encuentro Social aún controlaría el estado de Morelos y el Partido Verde ecologista hará lo propio con San Luis Potosí para completar así el nuevo mapa político en el país.

De este modo Morena seguiría conservando su lugar como la primera fuerza política del país en cuanto a gubernaturas estatales se refiere, Así mismo de confirmarse que el PAN PRI y PRD competirían en alianza durante las elecciones de los próximos años eso convertiría a la presunta alianza en la segunda fuerza política del país esto último por delante de Movimiento Ciudadano, el Partido Verde Ecologista de México y Encuentro Social, partidos con los cuales se completaría el mapa político.

Las pláticas entre el PAN, PRI y PRD, arropados en la coalición Va por México, van avanzadas con miras a las elecciones de Edomex y de Coahuila a celebrarse el próximo año y en las cuales deben presentar candidatos que se conviertan en opciones ganadoras.

Por cuestiones de género y de número de votos alcanzados en la pasada elección, está perfilándose la decisión de que para el Estado de México vaya una mujer y para Coahuila un hombre. 

Considerando lo anterior, rumbo a las elecciones federales del 2024 si se une, la oposición en su conjunto sí tiene posibilidades de ganar la presidencia de la República en 2024.

Están dadas las condiciones para una negociación por lo que seguramente los próximos comicios presidenciales no serán “un día de campo para Morena”, la fuerza política que sigue teniendo preferencias fuertes. Pero la suma de todos los partidos políticos de oposición, incluyendo no sólo al PAN, PRI y PRD, sino también a MC hacen viable una candidatura que puede ganar.

Desde la óptica de los expertos en materia electoral, garantía de triunfo de la oposición no hay, aunque se una. La estrategia anunciada por la asociación civil Sí por México de conformar una gran coalición opositora que postule un candidato presidencial de unidad dentro de dos años “es viable, necesaria y bien encaminada hacia la búsqueda de ser verdaderos competidores en la elección presidencial de 2024”, pero ello no implica “garantía de triunfo”.

Si los partidos de oposición arman un buen plan estratégico de cara a 2024, Morena no tiene segura la continuidad en la presidencia de la República. Si el proyecto de la coalición prevalece y sabe presentarse una buena o un buen candidato que pueda poner en aprietos a la o el candidato de Morena, una eventual victoria en las urnas de la oposición no sólo es viable, sino indispensable. Aún estamos a tiempo de corregir el rumbo.

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