jueves 13 junio 2024

La plagiaria y el “plan b” de AMLO

por Rafael Hernández Estrada

No es para que su sabiduría jurídica sirva en la defensa de la Constitución, tampoco porque ella sea una víctima inocente de la campaña de “los conservadores” contra “la transformación”. Para nada. Si la ministra Yasmín Esquivel sigue en el cargo, a pesar del descrédito, es porque López Obrador necesita su voto en la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Pronto se habrá de revisar en esa instancia el “plan b” y el presidente cuenta con el voto de la ministra plagiaria para que la declaración de inconstitucionalidad quede bloqueada y el grupo en el poder proceda a desbaratar al INE, al Tribunal electoral y atropelle el principio de equidad en las contiendas electorales. 

Como es sabido, en México la función de corte constitucional corresponde a la SCJN, que tiene la atribución de revisar si una ley secundaria es acorde a la Constitución o no. Cuando se declara la inconstitucionalidad de una ley aprobada por el Congreso, ésta norma queda expulsada del orden jurídico nacional. Pero para que esto ocurra no solo es necesario que la mayoría de los 11 ministros de la SCJN así lo decidan, sino que se requiere del voto en ese sentido de al menos ocho de ellos. Eso quiere decir que cuatro ministros, siendo minoría, pueden vetar el que una ley sea declarada inconstitucional.

La ministra Esquivel, a quien la UNAM encontró culpable de plagio, fue parte de una minoría como la descrita en el caso de la Ley Eléctrica, que quedó vigente pese a que la mayoría de los ministros la consideró contraria a la Constitución. Propuesta por el inquilino de Palacio Nacional para presidir la Corte, el 2 de enero perdió en la elección para ese cargo, pero su voto puede ser decisivo cuando en el máximo tribunal se discutan las sentencias que recaerán a las controversias y acciones de inconstitucionalidad contra el atraco legislativo que López Obrador bautizó como “plan b”. 

El inconstitucional paquete de reformas afecta cuatro leyes para mutilar al INE y al Tribunal Electoral, además de otras dos (la de Comunicación Social y la de Responsabilidades Administrativas) para permitir, en contra de lo que dice la Constitución, que los gobernantes de Morena (AMLO incluido) hagan promoción personalizada y continúen sin limitaciones con su proselitismo a favor de Morena. 

Aunque la parte del “plan b” que va directamente contra el INE y el Tribunal Electoral se entrampó hasta febrero, la mayoría artificial sacó adelante la porción referida a la propaganda gubernamental, cuyas reformas se promulgaron el 27 de diciembre anterior. Contra estas reformas mañosas, la semana entrante habrán de interponerse impugnaciones. Se espera que el INE controvierta estas reformas (no se descarta que lo haga también el TEPJF) y que, además, presenten acciones de inconstitucionalidad tanto legisladores como partidos de oposición.

Las impugnaciones deberán ser resueltas por la SCJN. El umbral de votos necesarios para que se declare la inconstitucionalidad hace posible, como ya se dijo, que cuatro ministros puedan bloquear la defensa de la Constitución y uno de esos votos de seguro será el de la ministra plagiaria. Ello, pese a que apenas el 8 de noviembre anterior la propia ministra fue la ponente para declarar inconstitucional un esperpento llamado “interpretación parlamentaria” con el que los abogados huizacheros de Morena, que portan charola de diputados, pretendieron imponer un alcance del concepto de propaganda gubernamental que iba exactamente en el mismo sentido que la reforma a la Ley General de Comunicación Social, que es la parte ya promulgada del “plan b” de AMLO. 

Otros “votos cantados” en el mismo sentido son los de la ministra Loretta Ortiz y el expresidente de la SCJN, Arturo Zaldívar, quienes han dado reiteradas muestras de apoyar a AMLO hasta la ignominia, a costa de todo principio de impartición de justicia, de la Constitución que protestaron defender y pisoteando el poco o mucho prestigio profesional que en sus carreras acumularon. 

No está claro quién pudiera ser el otro ministro o ministra que, al sumarse con los tres mencionados, convalide el golpe minoritario a la Constitución. Por ello, para el inquilino de Palacio Nacional es indispensable el que la ministra plagiaria se sostenga en el cargo hasta entonces, pese al escándalo del plagio en que incurrió para obtener su título universitario, además del que implicará que, carente de prestigio y valor moral, su voto sea decisivo sobre la inconstitucionalidad del plan presidencial.

Cincelada: Pese a la multimillonaria inversión de dinero ilícito, la campaña anticipada de Claudia Sheinbaum está tan seca como el pobre ahuehuete que mandó sembrar en Reforma.

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