jueves 29 febrero 2024

Lo Nuevo, lo nuevo: el esquirol del presidente

por Claudia Castello Rebollar

El pasado miércoles, presuntos integrantes del partido Movimiento Ciudadano (MC) irrumpieron de manera violenta en el Congreso de Nuevo León con la intención de impedir que se nombrara gobernador interino a Luis Enrique Orozco Suárez, ex vicefiscal de la entidad. En el marco de la estrategia por imponer a su sucesor en el cargo, Samuel García se atrevió a atacar a otro poder constitucional y autónomo del estado: al poder legislativo. En un acto de barbarie política, envió a cientos de seguidores a reventar la sesión, acto en el cual llovieron golpes, volaron sillas y hasta explotaron bombas de humo, poniendo en riesgo la seguridad de las y los diputados, así como de las personas rabajadoras del recinto.

Si bien Samuel García había dado muestras de nula calidad política, esto lleva su actitud a un nivel muy peligroso, lo pinta, no sólo como un político ambicioso, sino como alguien sin escrúpulos, capaz de ejercer violencia con tal de conseguir un capricho suyo, lo que lo emparenta con su verdadero aliado; el presidente de la república. Afortunadamente no logró su cometido y el gobernador interino fue nombrado, sin embargo, esa actitud de porro deja claro que su ambición no tiene límites, hará todo lo posible por cumplir su objetivo, que desde luego no es ganar la presidencia de la república, sino dividir el voto opositor a Morena.

El ex senador García llegó al gobierno de Nuevo León montado en una campaña mediática ausente de toda propuesta seria de política pública, personaje frívolo, sin ideas ni fondo político, que sólo ha crecido montado sobre un equipo de publicistas que le vuelven figura en las redes sociales. Con tonterías como sus tenis “fosfo fosfo” y sacando provecho de la fama de su pareja, y hasta de su pequeña hija, y con ello, no duda en venderse ante las juventudes como la  “nueva política”.

Apenas con dos años cumplidos desde que tomó posesión como gobernador, y a pesar de haberse comprometido con la ciudadanía de Nuevo León a que culminaría su mandato de seis años, hace semanas que pidió licencia al congreso del estado para poder ser precandidato de Movimiento Ciudadano para la elección de la presidencia de la república, en el documento que presentó su consejería jurídica, se señala que el encargado de despacho sería el Secretario de gobierno, no obstante, conforme al artículo 122 de la Constitución de Nuevo León, si la licencia excede los 30 días, entonces será el congreso estatal quien nombre al gobernador interino y justo esto es lo que desea evitar el hombre del  slogan de “la nueva política”.

Porque en el fondo desea seguir controlando el gobierno del estado, entre otras muchas razones, para hacerse promoción personalizada con recursos públicos Pero el cinismo del emecista no tiene límites, una vez ingresada su licencia dio inicio a su precampaña y resulta que el día de ayer, anunció que regresó como gobernador, lo que evidentemente viola la equidad de la contienda (es precandidato y gobernador al  mismo tiempo), y configurara el uso indebido de recursos públicos, pues mientras los spots de radio y televisión de la precampaña siguen publicitándose, también aprovecha los recursos del gobierno para difundir su imagen en la ceremonia de inauguración de la “Macronavidad 2023”.

¿Pero cuál es la obsesión de Samuel García, por qué no terminar su mandato en el año 2027 e iniciar, si es que en verdad lo desea, la búsqueda de la presidencia de la república de 2030? Pues porque en realidad no busca la presidencia, la cual ni soñando ganaría, sino que su objetivo es dividir a la oposición, dividir el voto de castigo a Morena, su función en este proceso electoral que inicia es la de esquirol.

En el argot político, esquirol es aquella persona que en contra de los intereses de los trabajadores que inician una huelga, decide trabajar para reventar la efectividad del paro laboral, tristemente ese es el papel de este joven político, más lamentable justo porque proviene de una persona que dice representar la “nueva política”.

En el año 2021, en la elección de diputados federales, Morena y aliados obtuvieron 20.8 mdv (millones de votos), en tanto PAN, PRI y PRD, alcanzaron 19.3, quedando muy  cerca, pero si a estos 19.3 millones sumamos los 3.4 mdv logrados por MC, la oposición supera al partido en el gobierno. Pero tal parece que justo por el conocimiento de estos números es que Movimiento Ciudadano ha enviado a Samuel García a reventar la unidad de la oposición. Dante Delgado, el líder de Movimiento Ciudadano, que no ha criticado a Andrés Manuel ni se ha opuesto a su pésimo gobierno, decide avalar la candidatura de Samuel con la complacencia del presidente de la república, quien, por cierto, no ha condenado los actos de violencia contra el congreso neoleonés. Por el contrario, solo ha proferido atenciones para Samuel García. Este acuerdo entre MC y el inquilino de palacio nacional queda más claro ahora que Samuel, en sus pocos días de precampaña, se ha dedicado a golpear a Xóchitl Gálvez, a criticar a los partidos del Frente Amplio, sin atreverse a criticar a Claudia Sheinbaum ni a Morena. Todo ello, reconociendo, aún en sus spots publicitarios, que está 20 puntos debajo de la candidata de la Coalición Opositora.

Lamentable que el joven político herede los peores vicios de la vieja política. Es hora de desenmascararlo e insistir con la ciudadanía en que MC le sigue haciendo el trabajo sucio a Morena y dejar claro que la contienda presidencial en marcha no es una competencia de tres, sino de dos, con un esquirol del gobierno obradorista de por medio.

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