sábado 15 junio 2024

Lombroso, maltrato animal, su valor predictivo

por Alejandro Vázquez Cárdenas

El estudio del comportamiento criminal ha sido una constante en la historia de la humanidad, y ha generando una gran cantidad de teorías al respecto. Ahora bien, dentro de los personajes más influyentes en este campo encontramos a Cesare Lombroso, médico psiquiatra y criminólogo italiano del siglo XIX cuyas ideas dejaron una profunda marca en la criminología.

La teoría más conocida de Lombroso es la del “hombre nato criminal”. En ella Lombroso sostenía que los criminales eran biológicamente distintos de la población general, y que estas diferencias podían ser identificadas a través de características físicas y psicológicas. Sostenía que los criminales presentaban rasgos atávicos, similares a los de ancestros primitivos, lo que los predisponía a comportamientos delictivos. Aunado a esto introdujo el concepto de “personalidad lombrosiana”, que se refiere al conjunto de rasgos físicos y mentales que, según él, caracterizaban a los criminales. Estos rasgos incluían, entre otras cosas, una mandíbula prominente, orejas de gran tamaño, asimetrías craneales y falta de sensibilidad al dolor

En la actualidad las teorías de Lombroso han caído no solo en desuso sino en descrédito y muchas de sus conclusiones han sido refutadas por investigaciones posteriores. La criminología contemporánea se basa en un enfoque multidisciplinario que incorpora conocimientos de psicología, sociología, biología y otras disciplinas para comprender el comportamiento criminal. Se centra en factores como el entorno social, las condiciones económicas, la educación y la salud mental, reconociendo lo evidente, la complejidad y la diversidad de las causas del delito.

Dentro de los factores que se han estudiado para comprender el complejo tema de la conducta criminal esta el análisis del llamado “maltrato animal”; un comportamiento que todo hace suponer puede ser un buen indicador de problemas profundos en la psique de una persona.

Numerosos estudios han demostrado que existe una correlación significativa entre el maltrato animal en la infancia y la adolescencia y la posterior perpetración de actos violentos contra seres humanos. Se puede afirmar que el maltrato animal es un sólido indicador de problemas emocionales o de conducta subyacentes al hacerse evidente la falta de empatía, la impulsividad y la insensibilidad hacia el sufrimiento de otros seres vivos.

El vínculo entre el maltrato animal y la violencia humana es cada vez más reconocido en todo el mundo y algunos países y cuerpos policiales han sido más proactivos que otros en abordar este problema. Por ejemplo, en Estados Unidos, varias agencias policiales han implementado programas de capacitación para detectar y responder al maltrato animal como parte de su enfoque en la prevención del delito. En países como Australia y el Reino Unido aparte de dictar castigos mas severos al maltrato animal se han establecido unidades especializadas para investigar estos casos.

Los estudios realizados han demostrado que los maltratadores de animales pueden mostrar rasgos de narcisismo, impulsividad, falta de empatía, sadismo y una tendencia hacia la violencia gratuita. A menudo, utilizan a los animales como objetos para satisfacer sus propias necesidades emocionales o para ejercer poder y control sobre otros seres vivos.

Es importante destacar que no todos los maltratadores de animales se convierten en criminales violentos contra humanos. Sin embargo, el maltrato animal es, definitivamente, un signo de alarma temprana que indica la necesidad de intervención y vigilancia.

El FBI (Oficina Federal de Investigaciones) ha reconocido la importancia del maltrato animal como un indicador de posibles comportamientos violentos hacia humanos. En 2016, el FBI incluyó el maltrato animal en su Sistema Nacional de Información de Crímenes (NCIC, por sus siglas en inglés) como una categoría de delito separada y comenzó a rastrear y recopilar datos sobre casos de maltrato animal en todo Estados Unidos. Al identificar y abordar los casos de maltrato animal de manera proactiva, las autoridades pueden intervenir tempranamente para prevenir la escalada de comportamientos violentos y proteger tanto a los animales como a las personas.

En conclusión, el maltrato animal puede ser un predictor importante de comportamiento criminal futuro, incluida la predisposición hacia la conducta criminal serial. El reconocimiento del FBI del maltrato animal como un delito grave y su inclusión en el NCIC refleja la creciente comprensión de la conexión entre la crueldad hacia los animales y la violencia interpersonal, y destaca la importancia de abordar este problema de manera proactiva para prevenir la violencia y proteger a la comunidad.

El tema da para mas, pero me da la impresión que a nuestras autoridades eso no les quita es sueño. Aun falta mucho para resolver este problema. De momento solo queda la acción individual.

Alejandro Vázquez Cárdenas

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