domingo 19 mayo 2024

Los boquetes de la Sedena

por Javier Solórzano

Sorprende que hayan pasado varios días desde que se diera a conocer el hackeo a la Sedena y todo apunte a que no se haya dado algún acuse de recibo y explicación a los ciudadanos.

El fin de semana se presentaron nuevas informaciones que también comprometen a las Fuerzas Armadas. Son asuntos internos en que queda claro que en algunos casos la conducta de los soldados está lejos de la disciplina y obligaciones del Ejército, no se sabe si ante esto se hayan tomado algún tipo de medidas para castigar a los militares responsables de las irregularidades.

La Sedena no ha dicho nada hasta ahora, pero quisiéramos creer que se está llevando a efecto un trabajo detallado en el control de daños. Esperamos que los militares tengan plena claridad del gran problema en el que estamos y están, el cual no va a ser nada fácil de resolver.

En los reportes de estos días se dieron a conocer los nombres de personas y organizaciones que han venido siendo “investigadas”. No quedó claro si el Ejército está llevando a cabo este tipo de trabajos, debido a los cada vez más cuestionados servicios de inteligencia del país. Se “vigila” a ciudadanos y organizaciones de la sociedad civil como si estuviéramos en los 60 y 70, como reportamos ayer.

No se está hablando del Ejército de hace muchos años, son reportes internos recientes que muestran una de las caras que definen algunas áreas militares. El gobierno en su conjunto es corresponsable de lo que se está informando por el hackeo a Sedena.

En peor momento no se pudieron dar las cosas ni para el Presidente ni para la Sedena. Por más que se haya llegado a “acuerdos” en el Senado, como informó ayer Ricardo Monreal, la dependencia está expuesta por razones que cuestionan su dinámica.

Los “acuerdos” no cambian mucho las cosas. Los militares van a estar en las calles hasta 2028 a lo que se va a sumar que el Presidente presente un informe semestral sobre el uso de las Fuerzas Armadas y la seguridad pública, dicho de otra manera, le van a dar más parque al Presidente para que se placee.

No va a funcionar si las cosas se colocan a modo por más que se hable de apoyar económicamente a los cuerpos policiales estatales y municipales. Se ven venir problemas con el dinero en el país lo que puede terminar en que el gobierno lo utilice para otra cosa que en su momento considere más importante, como ya lo hemos visto.

Es necesario que el Senado revise el entorno de la Sedena. No puede pasar por alto ni el hackeo y menos la información sobre la dinámica interna de la Secretaría. En la discusión que presumimos tendrán en el pleno debe ponerse focos rojos en lo que está pasando, lo peor que puede suceder es que no pase nada, porque puede haber un mal de raíz que no tiene sentido soslayar o presuponer que se olvidará al paso del tiempo.

No se puede menospreciar el tema, porque no solamente se expone a los militares, se expone también a los ciudadanos por las funciones que cumple la dependencia a la cual le abrieron verdaderos boquetes.

La única reacción por ahora es la del Presidente, quien no pareció darle importancia. Las consecuencias de todo esto le pegan al gobierno en una de sus áreas más sensibles, pero sobre todo expone a la Sedena en tiempos en que la dependencia está desplegada de manera abrumadora por todo el país, sin que exista posibilidad de que regrese en el aquí y ahora a los cuarteles.

Hacia la tarde de ayer nos enteramos, vía Guacamaya, que la Sedena trabajó en la creación de la nueva aerolínea, no puede por ley, pero por ahí podrá llegar un decreto.

No tiene sentido apelar a que mucha gente no sabe lo que está pasando, con que lo sepa quien lo sabe es suficiente.

RESQUICIOS.

Si Lula triunfara en la segunda vuelta de las elecciones en Brasil se le viene un escenario político de enorme complejidad. En diputados y senadores tendrá mayoría la derecha, de igual manera la mayoría de las gubernaturas fueron para la derecha; es un enigma que puede pasar en tres semanas.


Este artículo fue publicado en La Razón el 04 de octubre de 2022. Agradecemos a Javier Solórzano su autorización para publicarlo en nuestra página.

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