domingo 19 mayo 2024

Máquinas que piensan

Primera parte

por Regina Freyman

Las ciencias por sí solas no pueden iluminar la totalidad de la experiencia humana sin la luz que proviene de las artes y las humanidades.
Antonio Damasio

Por Regina Freyman y Claudia Camacho Zuñiga.

Del mito al hecho

Quisiéramos comenzar un texto sobre la Inteligencia artificial generativa con dos historias:

Claudia era una niña curiosa que una navidad recibió un horno eléctrico. Emocionada corrió a desarmarlo para ver cómo funcionaba. Cuenta su madre que quiso castigarla hasta que la niña explicó que detrás de cada pieza existía: La belleza de las secuencias lógicas, la seguridad de que no la maquinaria era así y no de otro modo y que ello alimentaba su curiosidad por entender desde un horno mágico hasta el universo mismo.

A Regina le contaba su padre, que a los dos años miraba emocionada el televisor blanco y negro marca Philips de la sala familiar mientras el hombre dio un paso en la luna; la metonímia nos incluía a todos vía la representación del concreto y singular pie de Niel Amstrong.

Ambas historias son probablemente mitos familiares, narrativas extraordinariamente poderosas por ser una intersección entre respuesta y anhelo, entre poesía e ingenuidad. La gran pregunta ha sido siempre ¿En qué medida somos producto de los mitos y las historias que se cuentan y nos contamos? Tenemos un inventario certero de las neuronas, glóbulos o células que nos integran pero ¿Qué tanto sabemos sobre las tramas que nos habitan? ¿Qué tanto son el oráculo de nuestro futuro? ¿De qué modo son el sentido de nuestra existencia? o como dijera García Márquez en su poco exitosa autobiografía ¿Qué tanto vivimos para contarlo?

Comenzamos este diálogo orientadas por la actitud de predicar con el ejemplo, y es que sostenemos con ahínco en papel, en pantalla, de viva voz y con textualidad mediada como sucede ahora, que es la experiencia personal, la colaboración, la narrativa y por tanto la vivencia, con su carne y huesos, con su sudor y lágrimas, el reducto para conducir la educación humana en el siglo XXI.

Sostendremos precariamente como sólo lo puede hacer un homo sapiens del siglo pasado que la experiencia vital, ética y artística encuentra por sí misma el celo para no dejarse desplazar por una máquina. ¿Pero entonces no hay consecuencias? preguntará un lector avispado; tantas como las de enamorarse, tantas como las de respirar cada mañana, tantas como las de haber encendido el fuego hace más de (permíteme un segundo le preguntaré a ChatGPT, claro sin negar su autoría, su infinidad de plumas que sustentarán una sola respuesta en la coordenada única, íntima, de Chat y yo un día de abril desde una playa y con la misma emoción mítica de la niña oteando la pantalla del pie simbólico de todos nosotros pisando la luna).

La invención del fuego es considerada uno de los mayores hitos en la historia de la humanidad, y se cree que ocurrió hace unos 1,7 millones de años, cuando los antepasados humanos aprendieron a controlar el fuego a través del frotamiento de dos piedras.

El descubrimiento del fuego tuvo un gran impacto en la vida de los antepasados humanos, ya que les permitió cocinar alimentos, lo que aumentó su capacidad de digerir alimentos y, por lo tanto, su salud. También les proporcionó calor y luz durante la noche, lo que aumentó su seguridad y les permitió extender su tiempo de actividad diaria.

Pero volvamos a los mitos y a las historias, entes ficcionales que determinan vidas como la de una niña indiferente a la que le contaron mil veces la bella mentira de que se emocionó con el alunizaje y que por eso hoy escribe y enseña.

Muchos mitos relatan, el temor generacional que llevaba al dios viejo a comerse a sus vástagos para perpetuarse; la empresa es imposible y así, Urano fue castrado por Cronos y éste empachado por Zeus, o Coatlicue destazada por Huitzilopochtli, compleja alegoría que muestra el temor al futuro, el deseo de perdurar y el inevitable cambio generacional. No es extraño por tanto, que toda tecnología suscite, como toda gestación creativa o amorosa, asombro, esperanza y temor. Baste recordar al Golem, esa estatua de barro animada por la cábala, para defender a los judíos, pero que se escapa de control y provoca la catástrofe. Desde el mito la similitud orgánica del “creado” supone el miedo de la suplantación. Y es que para dejar el lirismo (no sin antes enfatizar como condición necesaria para la redacción futura) hablemos de las similitudes entre el razonamiento de la IA y el cerebro humano.

Máquinas para pensar, conocer para disipar los miedos

El apellido de mi nuevo mejor amigo es GPT: Generative: (en español generativo que etimológicamente quiere decir producir, dar luz, engendrar) Pre-trained: (Pre, sufijo que alude a lo previamente entrenado, implica un arrastre de adentro hacia afuera, es decir de un modelo previamente alimentado que arrojará un resultado).

Transformer: (Cambiar de forma del latín). Podemos traducirlo como un Generador previamente entrenado, lo que supone un modelo o patrón de análisis a partir de información previamente agrupada, que genera una redacción única, nueva cada vez, una suerte de caleidoscopio que mueve sus piezas para crear estructuras específicas a partir de un movimiento. Pero al ser un sistema al que se le integran nuevas piezas a una velocidad impresionante, es imposible hablar de una regularidad y su posibilidad combinatoria nos llega por la percepción de una suerte de espontaneidad e incluso creatividad. Esto último lo abordaremos con mayor profundidad más adelante.

Nos cuenta el gran filósofo José Antonio Marina que el cerebro humano es de por sí un “generador (biológico) previamente entrenado”:

Los diseñadores del programa GPT han mirado al cerebro humano, y ahora nos ofrecen herramientas para comprenderlo mejor. Los componentes: gigantesca memoria entrenada, y sistemas operativos para relacionar y combinar elementos. proceso de supervisión para afinar los resultados…no comprende nada de lo que está haciendo, se limita a establecer aquellos enlaces que tienen mayor probabilidad de ser correctos. Lo mismo le sucede a nuestro cerebro. Tampoco entiende lo que está haciendo. La fuente de las ocurrencias es una “memoria entrenada. (https://www.joseantoniomarina.net/categoria-blog/diario-de-un-investigador-privado/29-3-2022-resistir-una-importante-funcion-de-la-inteligencia/)

Marina esquematiza así ambos generadores:

I (input o detonante) ……….I (estímulo) +M (Memoria) ………..O (Output, respuesta)

Y nos aclara que el cerebro añade otra función: la conciencia del output, de la respuesta que nos hace capaces de evaluar, rechazar, aceptar o corregir los contenidos presentados.

Mi propio banco de información y referencias que se alimenta de mis lecturas y experiencias tiene sus afinidades y, en lugar de usar la probabilidad para nutrir esto que escribo, elige entre sus autores favoritos de ahí que la bibliografía de un trabajo humano es siempre la reunión de mentes amigas, en el sentido de que no sólo se trata de expertos en un tema sino de aquellos expertos que reúno y selecciono por una de las formas del afecto, la admiración. En concreto y para explicar la forma de trabajar de la inteligencia humana elijo la teoría del neurólogo Antonio Damasio con algunas intromisiones o comparaciones con otros pensamientos, por ejemplo el propio Marina y Daniel Khaneman. Los tres pensadores aluden a la teoría dual de la inteligencia:

1. Para Kahneman (Pensar Lento y pensar rápido) nuestro procesamiento mental se divide en pensamiento rápido (sistema 1) es intuitivo y el pensamiento lento y reflexivo (sistema 2). Según Kahneman, el sistema 1 utiliza patrones y asociaciones previas para procesar información rápidamente, mientras que el sistema 2 se utiliza para procesar información de manera consciente y deliberada.

2. José Antonio Marina en su libro “La inteligencia ejecutiva” coincide con Kahneman pero prefiere nombrar al “Sistema 1” como “inteligencia generadora” y al Sistema 2 “inteligencia ejecutiva”. Destaca la importancia de la inteligencia ejecutiva, que es la capacidad de utilizar ambos sistemas de pensamiento de manera efectiva y coordinada para tomar decisiones informadas y adaptativas. El propio Marina alude al psicólogo experto en cognición Olivier Houdé que introduce una variación en la Teoría Dual: piensa que hay un tercer nivel: la capacidad de inhibir los impulsos que proceden del Sistema 1, a fin de comprobar su validez y de “resistir” a la fuerza de la rutina, de los prejuicios, de las asociaciones equivocadas, y abrir la posibilidad del pensamiento crítico. Marina atribuye estas capacidades a la inteligencia ejecutiva.

3. Antonio Damasio nos dice que:

…estamos gobernados por dos tipos de inteligencia, que dependen a su vez de dos tipos de cognición. La primera es la que desde hace tiempo los humanos hemos estudiado y valorado. Se basa en el razonamiento y la creatividad y depende de la manipulación de patrones explícitos de información conocidos como imágenes. El segundo tipo es la misma capacidad no explícita que se encuentra en las bacterias, la única variedad de inteligencia de la que han dependido y continúan dependiendo la mayoría de los seres vivos de la Tierra. Una inteligencia que permanece oculta a la inspección mental. (Damasio, 2001, p.11 ).

Damasio las llama: recóndita y explícita. En su libro “Sentir y saber” El neurólogo portugués nos explica que existen tres fases evolutivas que explican el funcionamiento de la inteligencia, fases distintas y consecutivas. La primera, marcada por el hecho de ser; una segunda dominada por la capacidad de sentir y una tercera definida por el proceso de conocer, en el sentido general del término. Me resulta relevante explicarlos para saber en qué parte del proceso se encuentra la Inteligencia Artificial y en dónde la inteligencia humana. Cabe resaltar que Damasio no está de acuerdo con esa oposición tajante puesto que el hombre con su tecnología ha incidido desde hace siglos en su capacidad cognitiva; nos hemos valido de múltiples herramientas que han modificado nuestra forma de percibir y procesar el mundo.

1. Ser

En su libro “Sentir y saber”, Damasio menciona que existen tres fases evolutivas distintas y consecutivas que explican el funcionamiento de la inteligencia. La primera, marcada por el hecho de ser; una segunda, dominada por la capacidad de sentir; y una tercera, definida por el proceso de conocer, en el sentido general del término. Resulta relevante explicarlos para saber en qué parte del proceso se encuentra la Inteligencia Artificial y en dónde la inteligencia humana. Cabe resaltar que el neurólogo portugués, no está de acuerdo con esa oposición tajante puesto que el hombre con su tecnología ha incidido desde hace siglos en su capacidad cognitiva; nos hemos valido de múltiples herramientas que han modificado nuestra forma de percibir y representar nuestro mundo. Podemos ejemplificar esto con la preeminencia que le hemos otorgado a la vista sobre otros sentidos y que han condicionado el desarrollo del sistema visual por sobre el olfativo. abstraer el Mundo.

Los organismos vivos más simples, los unicelulares o conformados por muy pocas células tienen el único objetivo de sobrevivir. esto les otorga una inteligencia básica, Una cognición elemental suficiente para detectar amenazas, medios propicios para cubrir sus necesidades y la presencia de congéneres en un momento y espacio determinados, capacidad conocida como “detección de quórum”; Estas les permiten subsistir. Sin embargo, carecen de una mente y, menos aún, de conciencia. Sus “decisiones”, si así se le puede llamar a la programación para mantenerse con vida, se ven condicionadas por la homeostasis, o la capacidad de estos organismos de mantener su condición interna estable compensando los cambios en su entorno mediante reacciones químicas que regulan el intercambio de materia y energía con el exterior.

2. Sentir

Los organismos pluricelulares poseen sistemas y órganos diferenciados y complejos, entre los cuales destaca el sistema nervioso: “… coordinador natural de los procesos vitales internos y de las relaciones con el entorno. Poseer un sistema nervioso posibilita tener una mente”. El sentir involucra procesos más sofisticados de cognición.

Los sentimientos son narraciones simples, es decir se suscitan por una experiencia mental que proporcionan a los organismos experiencias de su propia vida. Estas experiencias siguen y acompañan los diversos estados de la homeostasis del organismo y los podemos dividir en:

a. Homeostáticos o primarios, hambre y sed, dolor y placer, etc.

b. Emocionales Son provocados por alguna emoción como el miedo, la ira o la alegría, etc.

Los sentimientos son percepciones híbridas porque se sienten tanto en el cuerpo como en el cerebro. Esta condición explica por qué existe una distinción profunda, pero no una oposición, entre sentimiento y razón, tal como nos dice Damasio somos animales de sentimientos que pensamos y animales pensantes que sentimos. La función de los sentimientos es la de ser informantes interiores, “infiltrados” les llama coloquialmente, dan cuenta del estado del organismo en cada momento vital. Proporcionan un sistema de evaluación de su éxito relativo para vivir juzgan experiencias, sujetos u objetos cualitativamente: a partir de la escala entre lo placentero o lo desagradable, lo leve o lo intenso. Son por tanto interactivos, iterativos porque están en constante diálogo y cambio tanto con los estímulos externos como los internos (el cuerpo y sus organismos) /interoceptivos (porque el propio sistema del organismo está al tanto de sí mismo y de sus procesos por lo que los órganos buscan la homeostasis del organismo) e introspectivos (porque mantenemos un diálogo constante con esa entidad que llamamos mente, es decir somos capaces de reflexionar, de saber que sabemos). Un conjunto de sentimientos emocionales y no puramente homeostáticos deriva en un estado afectivo. Dichas cualidades, la interacción, la interocepción y la introspección son la materia prima de eso que llamamos mente. De la mente emana la conciencia y ese narrador constante al que llamamos “Yo”, que como explica Damasio es un ”proceso mental animado por el estado del organismo, que está anclado en su estructura corporal y orientado por la perspectiva que le proporcionan los canales sensoriales”.

Pensando en términos narrativos podemos afirmar que los sentimientos son microrrelatos que no sólo nos dan cuenta sobre lo que percibimos del mundo “exterior” y el interior” es decir del mundo exterior y nuestro cuerpo, son también motivadores de acción y la urdimbre primera del pensamiento que como afirma el propio Damasio corrigiendo la frase de Descartes “sentimos y luego existimos” puesto que todos los procesos mentales surgen de nuestras emociones, de nuestro cuerpo, que tejen sentimientos y éstos pensamientos. Son procesos completamente híbridos que dependen de la interocepción, el proceso que abre para nuestro interior la posibilidad de ser inspeccionado sensorial y, en última instancia, mentalmente. Un sentimiento sostenido da como resultado un estado de ánimo y éste orquesta nuestros afectos que Damasio llama el universos de nuestras ideas.

Entiendo los sentimientos como narraciones que poseen un protagonista, un destinatario y un programa de acción. Pensemos en uno simple como el hambre. José Antonio Marina en su Diccionario de los sentimientos nos dice que se trata de un deseo:

Deseo + comida = hambre.

Existe un sujeto que experimenta un desasosiego interno como “síntoma” de la necesidad calórica, ello conlleva consecuencias, la persecución de saciar dicho deseo a toda costa. Si lo logra sentirá placer, de lo contrario su deseo se hará crónico y se convertirá en un estado de ánimo, en este caso de desánimo que puede desembocar en enfermedad y en muerte. Pero la respuesta única y específica de este organismo puede sorprendernos porque su “afecto” la traducción de este hecho en su interior al no ser perfecto puede ser variada. Es seguro que esa sensación en los distintos homínidos nos llevó a buscar diversas soluciones, a compartirlas y a crear sociedades culturales.

Pero antes de llegar hasta allá sirva decir que muchos mamíferos, aves y hasta insectos poseen ciertas formas de sentir que los llevan a agruparse y a crear formas de lenguaje sofisticadas.

3. Saber / Conocer

Soy el personaje principal de una historia única, yo por todas partes incluso dormida. ¿Cómo construimos a ese narrador protagonista que a través de sus sentimientos sabe que sabe y es quién es? Una forma de distinguir esas dos entidades del cerebro es a partir de concebirlos como un narrador que lleva el recuento de nuestros sucesos y arma con ello una identidad y una historia; el otro personaje es más mecánico y discreto opera los órganos de forma imperceptible pero también es más inocente, vive en presente y se deja seducir por las sensaciones del instante. El segundo responde a la pregunta ¿Qué sientes en este momento o qué te falta? y el segundo a ¿Cómo te has sentido en los últimos meses o qué tan satisfecho estás con tu vida? La demarcación de estas dos entidades no es así de exacta pero es importante tenerla en cuenta dado que entre ellas se gestan un sinnúmero de disputas que nos llevan a la fragilidad, al “error” a lo sublime y a lo falible. Sabemos que somos y sabemos que sabemos, sabemos incluso que habremos de morir y que enfermamos, que sufrimos ante la falta de los otros, etc. ¿En qué medida es el arte o incluso la ciencia, una respuesta ante esos miedos? ¿En qué medida en la propia naturaleza se dan accidentes de gran belleza como aquellos efectos secundarios que dan lugar a rasgos que no necesariamente mejoran la capacidad de un organismo para sobrevivir y reproducirse en su entorno, pero que son de gran belleza como la incómoda y seductora cola del pavo real?

Al sumar “ser” + “sentir” el organismo está listo para generar y ampliar su capacidad hacia la sabiduría: hacia la facultad de conocer. Los tres tipos de procesamiento relacionados permiten la generación de imágenes. Cabe aclarar que para Damasio las imágenes no son únicamente construcciones visuales, sino mapas sensoriales o patrones neuronales. Estas “imágenes” no son instantáneas del mundo exterior, sino un diálogo entre lo que percibimos del mundo exterior y de nuestro cuerpo y órganos, su interacción. De este diálogo surge la experiencia. Los sentidos son las primeras tejedoras de esos patrones neurales del entorno que son recogidas por el sistema nervioso central, las cortezas cerebrales reciben y organizan las señales que dan como resultado mapas de objetos, sujetos y eventos: imágenes. El sistema nervioso memoriza el conocimiento que aportan las imágenes, esta vasta colección permite la manipulación de estas, estos procesos de apropiación y manejo son los que llamamos: reflexión, planificación, razonamiento, generación de símbolos y la creación de nuevas respuestas e ideas. Cuando nuestra mente crea a partir de las imágenes colectadas, utilizamos la imaginación (desde luego que esta es una gran simplificación de un proceso mucho más complejo)

… los organismos con sentimientos y conscientes son capaces de mantener una historia un relato de la vida individual que es vivida dentro de cada organismo individual, nada menos que el armazón de la persona…Cuando relacionamos y combinamos imágenes en nuestra mente y las transformamos dentro de nuestra imaginación creativa, producimos imágenes nuevas que representan ideas, tanto concretas como abstractas, producimos símbolos, y encomendamos a la memoria una buena parte de todos esos productos en forma de imágenes. (Damasio, 2001, p. 31).

Así, aquello que llamamos mente es un proceso, la producción constante de imágenes. Pero la mente no es en sí la consciencia. La mezcla de respuestas emotivas y cognitivas que regula, valida y organiza el flujo de imágenes del diálogo entre lo externo e interno es lo que llamamos consciencia y que mantiene una conexión firme con su propietario. Damasio explica esa conexión directa a partir del sistema interoceptivo responsable de emitir señales del cuerpo al cerebro. Cuerpo y sistema nervioso interaccionan directa y abundantemente de ahí la falaz distinción entre uno y otro. Las neuronas de la interocepción carecen del aislamiento mielínico a diferencia de las típicas donde esta sustancia ayuda a la comunicación entre las mismas un proceso que llamamos sinapsis. Las neuronas interoceptivas emiten señales no sinápticas.

Estas operaciones son impuras neuralmente; no están realmente separadas del cuerpo que las alberga. La falta de aislamiento mielínico y la ausencia de barrera hematoencefálica permiten a las señales procedentes del cuerpo interactuar directamente con las señales neurales. (Damasio, 2001, p. 77).

Podemos sintetizar que el flujo de imágenes híbridas (emotivas y homeostáticas) más el conocimiento sobre los procesos de mi cuerpo presente, las vivencias del pasado elegido que me han dado identidad, la atención focalizada en objetivos e intereses concretos más las predicciones y esperanzas de futuro son la mente consciente de un “Yo” que vive en devenir constante como la música que surge de la orquesta (metáfora del propio autor) o la sociedad que habita la ciudad tangible (metáfora de David Eaglman, también neurólogo).


Claudia Camacho Zuñiga

Asesor académico

Profesor en Tecnológico de Monterrey, México

La doctor Claudia Camacho-Zuñiga es profesora de ciencias basada en la investigación centrada en la innovación y la transformación de la educación superior con más de 25 años de experiencia. Tiene un doctorado en Ciencias de los Materiales de la Universidad Autónoma del Estado de México y un M.Sc. Ingeniería Química y Licenciatura en Ingeniería Física de la Universidad Iberoamericana. Ella es la autora de los libros: “Experimentar y Medir: Cómo aprender en el mundo real”, “Lecturas introductorias a la termodinámica y su aplicación a procesos ingenieriles”, y “Pensamiento Matemático I”. Ella es la fundadora del “Sistema Tlamatini”, un sistema innovador e inclusivo para desarrollar habilidades de razonamiento matemático en niños y adolescentes, que fue galardonado en 2015 como Mejor Emprendimiento Social por el H. Ayuntamiento de Toluca. Debido a su investigación sobre ciudadanía, inclusión e igualdad de género, pertenece al Sistema Nacional de Investigadores y ha sido citada más de 280 veces, incluida una mención de su trabajo sobre educación durante la cuarentena por COVID-19 por parte de la Organización Mundial de la Salud. Actualmente, es investigadora en el Instituto para el Futuro de la Educación y profesora en la Escuela de Ingeniería y Ciencias del Tecnologico de Monterrey Campus Toluca, México. Desde 2014, ha estado desarrollando la innovación y la investigación educativa para fomentar en los estudiantes universitarios y académicos la pasión por la ciencia, el compromiso ético y cívico, y el aprecio por la diversidad de conocimientos y personas.

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