martes 05 marzo 2024

Naciones hermanas

por José Antonio Polo Oteyza

Argentina se adentra, otra vez, a una crisis económica severa, de la mano de una fuerza política asfixiante e inepta que retrata el escritor Jorge Fernández Díaz en su libro Una historia argentina en tiempo real: apuntes sobre la colonización populista y la resistencia republicana. De ahí, van algunas frases:

“Para programar el porvenir, un estadista debe estar dispuesto a sacrificar cosas de hoy. Ahorrar para el futuro. Y el populismo no puede sino vivir la extrema coyuntura, prodigando los fondos sin otra estrategia que la captura de votos y de los sectores críticos”. “Hay que partir a las sociedades, sostenía Laclau: dividir profundo, abrir zanjas, cavar trincheras, cooptar con dinero, aprovechar ambiciones, atizar odios y separar discursivamente la patria de la antipatria”. “En un país que era rehén –gozoso o angustiado– del peronismo, victimizarse y buscar chivos expiatorios, conspiradores destituyentes y sinarquías internacionales resultaba, por lo tanto, algo patético. Como posar de contestatarios cuando eran el mismísimo statu quo […]”. “El peronismo se prepara para sucederse a sí mismo. No se siente parte del sistema de partidos, se concibe como un movimiento patriótico. Y aunque no lo digan en voz alta, para ellos no existe la mínima posibilidad de que un movimiento tan épico le entregue el mando a un miembro de la servil partidocracia liberal, que es la antipatria”. “Siento en los huesos que el kirchnerismo vino para quedarse y porque veo que no se comporta en el Estado como un huésped provisorio; se maneja como si fuera su propietario y como si se dispusiera a quedarse mucho tiempo, digamos seis décadas”. “Es escalofriante el modo en que la excepcionalidad y el horror se instalaron progresivamente en el país. Parece una muerte por monóxido de carbono: un veneno invisible nos va anestesiando y únicamente nos damos cuenta al final, cuando ya nuestros músculos no responden y no podemos levantarnos de la cama”. “Aquí los invisibles del sistema, los abandonados a la miseria, no fueron reincorporados; se los mantuvo hundidos aunque auxiliados por planes. Es como si este peronismo de nueva generación […] hubiera hecho una extraña opción por los lúmpenes, acorde con elegir el facilismo del subsidio por encima de la legitimidad del empleo”. “Tenemos que conseguir este número de votos –suele predicar el caudillejo ante sus vecinos y seguidores–. Si votamos por otro perdemos los beneficios. Y entonces enumera lo que consiguieron y trata de que el rebaño no se le desbande”. “No pasa una semana sin que se incumpla o se viole la Carta Magna, las legislaciones fundamentales, los tratados internacionales, y los principios de legalidad y de separación de poderes. Son cerca de seiscientas infracciones graves que han modificado el disco rígido de la democracia moderna, y que constituyen lisa y llanamente un cambio de régimen. Un crimen institucional horroroso que se ha perpetrado paulatina y silenciosamente a la vista de una sociedad que prefiere dormir la siesta”. “Vienen produciéndose, en opinión de algunos constitucionalistas, microgolpes de Estado en la Argentina. Se practican desde adentro, amparados en un sufragio circunstancial, y suceden cada vez que el Ejecutivo desoye sentencias o modifica el régimen federal, ordena leyes de fondo y las impone con mayorías automáticas, vulnera las instituciones o extorsiona a otros poderes del Estado”.

El pasado argentino es su presente y su futuro. Y, por lo visto, también los nuestros.

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