viernes 14 junio 2024

Necesitamos creer que es posible

por Amado Avendaño

Para el 2024, el fiel de la balanza no va a ser López Obrador, ni Claudia, ni Marcelo, ni Alito, ni Marko, ni los Chuchos, ni Dante, ni sus partidos, ni los medios. Tampoco van a ser las cúpulas empresariales, ni el narco, ni Estados Unidos.

Por acción o por omisión, quienes tienen la gran oportunidad de detener el desastre y la podredumbre que estamos padeciendo en este país somos las y los ciudadanos.

Nuestra lucha principal no es contra un mesías omnipotente de talante autoritario, ni contra una estructura político electoral invencible, ni contra sus eventuales corcholatas.

En realidad la primera pelea que debemos enfrentar es con nosotros mismos, contra nuestra apatía, contra nuestra intolerancia, contra nuestra propensión a descalificar el esfuerzo de otro que también quiere construir lo mejor para este país, contra el egoísmo, contra la envidia, contra el derrotismo y el desánimo.

Contra nuestra falta de visión de futuro, contra nuestros prejuicios, contra nuestra predisposición para engancharnos tan fácilmente en pleitos inútiles o convertirnos en víctimas y no en protagonistas de nuestro destino.

A diferencia de la mayoría de la clase política nosotros no aspiramos a cargos de elección popular, lo que queremos es que México deje de ser una carnicería y que nuestros hijos, nuestras familias y nuestros amigos puedan caminar seguros por las calles y no los masacren o los asalten en el transporte público.

Queremos que acudir a un servicio de salud no sea la antesala de la quiebra económica familiar o de la muerte; que no regresemos del mandado con la mitad de lo que comprábamos antes, que los hijos de millones en edad escolar vuelvan a estudiar en lugar de estar trabajando porque ya no alcanza.

Muchos ya no queremos vivir con la amenaza permanente de que desde el poder se pretenden aniquilar nuestras libertades para pensar, para opinar o para decidir quién queremos que nos gobierne.

Ya estamos hartos de esta polarización que ha roto familias, matrimonios, amistades y que ha dividido a mexicanos y mexicanas de la misma sangre en “pueblo bueno” y “traidores a la patria”. Hartos de ser la versión iracunda de nosotros mismos

Necesitamos creer que es posible, necesitamos tomar la decisión de actuar,  de construir, de organizarnos. Necesitamos la unidad a toda costa, necesitamos volver a ser la mejor versión de nosotros mismos, vivir en paz y en armonía y dejar de ser esto en lo que nos ha convertido un solo hombre profundamente resentido consigo mismo, que encontró en el poder la oportunidad de la venganza contra todo y contra todos.

Mi madre siempre me dijo algo que la guió toda su vida: hay que hacer las cosas por convicción, no en la búsqueda del reconocimiento, porque si esa es tu motivación te vas a decepcionar muy rápido. No esperes que muchos valoren o entiendan lo que haces porque no hay tiempo para ello. Lo que haces por el bien común no es necesario ni que se note ni que se aplauda, porque incluso por ignorancia o por envidia algunos intentarán boicotearte aunque lo que quieras hacer sea en su propio beneficio y el de todos.

Que nada nos detenga, ni siquiera nosotros mismos.

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