domingo 03 marzo 2024

Los panzones y panzonas. Contra el pensamiento único

por Arouet

Mis piernas son delgadas, siempre lo han sido. No soy una persona con capacidades diferentes, no: tengo las piernas flacas y además de ser feas no me ayudaron para ser futbolista profesional y desde siempre fueron insuficientes para hacer ejercicio al más alto nivel, como hubiera querido.

Con esa misma lupa creo que las personas obesas no son atractivas ni gozan de cabal salud, porque estén enfermas, por sus hábitos alimenticios y aunque incluso se sientan bien así, consigo mismas. ¿Por tener ese enfoque me estoy discriminado o estoy discriminando? Estoy convencido de que no, más aún, cuestiono el pensamiento único que dictamine cuáles gustos está bien tener y cuáles no, incluidos los sexuales. Una de mis diferencias importantes con el ahora venerado por legiones antiizquierda, Luis González de Alba, es que durante mucho tiempo condenó a los hombres gays que vestían de mujer y se burló de ellos como si él fuera el único modelo a seguir del homosexual.

Yo soy feo, no un modelo estéticamente alternativo y mi panza se debe a que le entro duro al taco, como me parece que sucede con muchos y por ello comprendo que alguien diga que mi belleza alternativa es en realidad bastante feita sin que por ello lo denuncie ante Conapred, entonces con la pena, Sofía Loren aún me parece hermosa y la señora Poniatowska no es, al menos para mí, un modelo de estética alternativo (ni ejemplo de lucidez intelectual o ternura revolucionaria; ninguna comparación con Marguerite Duras, que a los 72 años escribió El Amante y que para mí refleja una enorme sensualidad). Dicho lo cual, sigo en el gimnasio, ah, estoy haciendo pierna.

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