lunes 04 marzo 2024

Prayut Chan-o-cha, el populista tailandés

por Rubén Aguilar Valenzuela

El primer ministro del reino de Tailandia, Prayut Chan-o-cha (1954) es un oficial del Ejército. En 2014 llegó a su cargo a través de un golpe de Estado que pronto se “legalizó”. Fue reelecto en 2019.

Al inicio de su gobierno estableció el programa de televisión “Devolviendo la felicidad a la gente”, que se transmite los viernes por la noche en cadena nacional antes de las telenovelas. Al principio duraba una hora y después pasó a media hora.

En una de las primeras transmisiones, para marcar la línea, advirtió a los medios de comunicación que dejaran de difundir opiniones disidentes a las suyas y se quejó de que la gente no le prestaba atención.

El artículo 44 de la Constitución que hizo aprobar en 2015 por un Parlamento, donde tiene la mayoría absoluta, establece que todo lo hecho por él es legal, constitucional y concluyente. Y también que puede permanecer en el poder por tiempo indefinido.

Para que no haya confusión en su idea de democracia, a la cual dice defender, sostiene “soy yo quien hace las reglas. Los gobiernos anteriores no podían hacer eso. Pero hoy, yo hice las reglas [sic], y todos ustedes tienen que seguirlas”.

Sobre el budismo en Tailandia mantiene un control total y ha reprimido todos los intentos de autonomía de los distintos grupos budistas que existen en el país. Por la vía de los hechos se ha convertido en una religión alineada al Estado.

Como otros populistas, solo quiere que los medios transmitan lo que quiere. En 2015 declaró que tenía el poder de cerrar por la fuerza los medios de comunicación. A los periodistas les dice deben informar la verdad, que es lo dicho por él.

A los periodistas y los medios les pide que no informen sobre hechos de la realidad y fallas del gobierno porque eso puede afectar al país. Y si alguien las publica tendrá que ser responsable de sus efectos.

Para él los medios de comunicación no deben ser imparciales. Eso no es bueno. Estos deben de apoyar los esfuerzos del gobierno y difundirlos, para que la población los conozca. Sean, les dice, “reporteros encantadores”.

Un tema central en el discurso del primer ministro es el combate a la corrupción en un gobierno particularmente corrupto. Esto pasa con otros gobernantes populistas.

Para Prayut, quien se manifieste en contra de su gobierno “no debe ser reconocido como tailandés”. Todo tipo de manifestación requiere permiso y está prohibido bloquear las entradas de oficinas gubernamentales, aeropuertos, puertos, estaciones de trenes y autobuses, hospitales, escuelas y embajadas.

En su concepción de la democracia, los medios no deben dar cobertura a la oposición. Y él debe enseñar a la gente a pensar que equivale que piensen como él.

Siempre asegura, con cifras oficiales, que la aceptación de su gobierno es del 99.3 %. A la sociedad pide que no se obsesione con la democracia y los derechos humanos. Se deben tener en cuenta otros principios.

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La agenda de género no la entiende, para él las mujeres son amas de casa y madres que deben quedarse en el hogar. Y de ellas dice que “que son caramelos o postres que se deben envolver muy bien”. Por eso deben de usar ropa adecuada.

El militar y primer ministro compone canciones. En cada uno de los años de gobierno ha dado a conocer una que siempre tiene gran difusión en la radio.

La primera fue “Devolver la felicidad a Tailandia”, que asegura el pueblo tailandés no había sido feliz como ahora sí lo es con su gobierno.

En los años siguientes ha compuesto “El día que se espera, no está muy lejos”, “Porque tú eres Tailandia no dejes que nadie te destruya”, “Diamond Heart” y “Fight for the Nation”.

“In Memory” es una canción compuesta para la elección de 2019. Dice que antes todo estaba mal y que ahora todo está bien. Las últimas son “New Day” y Thai is Thai March”, inspirada en la coronación del rey.

En Tailandia el cubrebocas por la pandemia del Covid-19 es obligatorio, y el pasado 25 de abril el primer ministro no lo usó en una reunión en la sede del gobierno, que se dio a conocer en los medios, y tuvo que pagar una multa de 190 dólares.


Twitter: @RubenAguilar

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