domingo 16 junio 2024

Repensar a la oposición

por Manuel Cifuentes Vargas

A pesar de que se han hecho muchas llamadas de lideres de opinión, de liderazgos y dirigentes políticos, de la cultura, de profesionistas y de organizaciones empresariales, sociales y de la sociedad civil sobre la prisa de la unidad de la oposición, y “nomas”, como como a veces habla el pueblo, “no cuaja ni se ve para cuando termine de cuajar” con la amplitud, solidez y urgencia que requiere.

FOTO: GALO CAÑAS/CUARTOSCURO.COM

Un ejemplo de ello, lo tenemos en algunos desencuentros que se han tenido, pero que fueron superados. Este último aún no, por los nuevos acontecimientos político legislativos que se han dado, motivados por la identidad de la Guardia Nacional y el alargamiento de la presencia del ejército en la tarea de seguridad pública, lo cual ha desconcertado a “medio mundo”, otros lo ven con pesadumbre y hay a quienes no les parece extraño, dicen, tratándose de la dirigencia del PRI. La imagen que se ha formado, es que se está matando al PRI para “salvar el pellejo”, como se dice figuradamente, por parte de su dirigente. Por lo visto, como dice la canción, el primor “no estaba muerto, andaba de parranda”. En efecto, el primor no ha terminado; sigue vivo y continua.  

Esto hace pensar que llegó el momento de hace un alto en el camino para reflexionar a fondo; y es que el punto de inflexión al que se llegó debe ser profundamente meditable. Más todavía, cuando el caballo de troya puede estar adentro. Sin embargo, todavía se está a tiempo, para repensar, reconstituir y soldar mejor a la oposición. Después, será demasiado tarde y ya no habrá tiempo para accionar con la suficiente articulación, eficacia y fuerza. 

Es innegable que la inclusión y la unidad son indispensables, pero tampoco se puede ser ingenuo. En política la ingenuidad cuesta mucho, por lo que no se puede ignorar que a veces se puede tener al enemigo adentro muy bien camuflado. Y es en lo que hay que tener el mayor cuidado para verdaderamente contar con integrantes totalmente comprometidos, de la mayor entereza puesta a prueba e inquebrantables. Y siempre tener presente que quien es desleal una vez, puede ser dos vece, y más si es necesario y le conviene, como luego se pregona.  

Ciertamente los momentos políticos por los que atraviesa el PRI, repercuten y afectan a la oposición. Era lo que menos se quería ni se esperaba; tener una coalición de cristal. Hay razones fundadas para las molestias y sentirse ofendidos, porque no se deben permitir dobles juegos, sino cumplir con seriedad y firmeza con los compromisos. En una coalición se dialoga y se llega a acuerdos, como se hace en cualquier agrupación, por civilidad política. No se toman decisiones unilaterales, en secreto, ni a espalda de los demás. Pero el PRI es más grande que su presidente; el PRI es más grande que algunos de sus liderazgos y dirigencias; el PRI es más grande que los lideres metaconstitucionales que ha tenido; el PRI es más grande que sus lideres metapolíticos que le viven. El PRI no es de un solo hombre ni tiene un dueño a diferencia de otros partidos políticos. 

Nos agrade o no, si queremos ser más objetivos y no nos dejamos ir solo por rencores, antipatías, calores, ni por posiciones políticas o ideológicas cerradas que a veces nublan la mente, no se puede negar que el PRI es un partido histórico que ha hecho contribuciones definitorias en la  transformación del país, haciéndolo pasar de un país de caudillos a un país de instituciones; de un país de constantes levantamientos militares a un país de paz; de un país de gobiernos militares a un país de gobiernos civiles; de un país de libertades limitadas a un país de  mayores libertades y derechos; de un país predominantemente agrícola a un país más industrializado, de comercio y de conocimiento; de un país rural a un país más moderno; de un país de economía precaria a un país cuya economía se llegó a colocar en la número 13 del mundo; de un país de un solo partido político, que ha colaborado a la instauración de un país con un sistema plural de partidos políticos, con lo que se ha favorecido el avance de la democracia. 

Por eso se tiene que pensar bien y valorar con la mesura que exige el momento, porque el PRI puede y tiene con que contribuir al mayor fortalecimiento de la oposición. En lo que resuelve sus diferencias internas y marca y define su línea, posición y visión de país, se debe procurar el acercamiento con sus liderazgos profesionales comprometidos seriamente con el país. Con aquellos que se levanten diario pensando siempre en el país, y no en su persona. Los hay en las cámaras legislativas; los hay en las entidades federativas y los hay en los municipios. Hay que buscar y procurar a los de a deveras. 

Ya hemos dicho en otras ocasiones que ciertamente por sí misma la democracia no es excluyente, sino instrumento de cohesión, unidad y armonía, pero siempre y cuando exista un verdadero compromiso y seriedad en sus componentes; y eso es lo que se debe buscar; a mujeres y hombres íntegros de una sola pieza. Con más razón cuando se trata de la salud y bienestar del país, porque la democracia es un hontanar abierto de posibilidades y oportunidades para la participación, contribución y sano desarrollo de las instituciones y del país. 

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