miércoles 19 junio 2024

Sudáfrica va a las urnas

por María Cristina Rosas

Hace ya 30 años de las históricas elecciones multirraciales en Sudáfrica, esas que llevaron a que la población se volcara masivamente haciendo enormes filas para sufragar por primera vez tras el fin del aberrante régimen del apartheid y que derivaron en el triunfo de Nelson Mandela. En aquella oportunidad, el Congreso Nacional Africano (CNA), principal fuerza política del país llegó al poder y se ha mantenido en él a lo largo de tres décadas, si bien el apoyo popular hacia esa institución ha mermado marcadamente al paso del tiempo. En los comicios del 8 de mayo de 2019, el CNA recibió el 57. 7 por ciento de los sufragios, cuatro puntos porcentuales por debajo de los votos recibidos en las urnas en 2014. Los votantes parecen desencantados con el CNA y se anticipa que el próximo 29 de mayo en las elecciones generales, el partido no recibirá el 50 por ciento de los votos que requiere para evitar una coalición, por lo que se verá obligado a pactar con otras fuerzas políticas que tienen perfiles diversos y, en algunos casos, antagónicos

Así, el próximo 29 de mayo Sudáfrica, el gigante africano, irá a las urnas para elegir a los 400 integrantes de la Asamblea Nacional quienes deberán designar al presidente en medio de protestas por los constantes cortes de energía eléctrica, la polarización social, el incremento de la pobreza, los escándalos de corrupción, la delincuencia organizada desbordada, y el alto desempleo, entre otros desafíos.

Sudáfrica tiene una población de 62 027 503 habitantes. Con un producto interno bruto (PIB) de 1 billón (trillion) de dólares, es la 32ª economía a nivel mundial y posee un ingreso per cápita de 16 630 dólares -medidos ambos en términos del poder adquisitivo. Es la economía más importante en el continente africano. El país se incorporó en 2010 al grupo BRICS (Brasil, Rusia, India y República Popular China que hoy suma a cinco miembros más, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Irán, Etiopía y Egipto). Es el único país africano que pertenece al Grupo de los 20 (G20). Sudáfrica ocupa la 110ª posición en los índices de desarrollo humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) con un desarrollo alto. Figura en el 60° lugar -en un listado de 141 países- en el índice de competitividad global del Foro Económico Mundial correspondiente a 2019. En el índice de libertad económica de la Fundación Heritage de 2024, Sudáfrica se encuentra en la 111ª posición. En el índice de percepción de la corrupción de Transparency International, Sudáfrica se ubicó en el 83° lugar entre 180 países en 2023. En el índice de paz global de 2023, la austral nación está en el 130° lugar en un listado de 163 países. En el muy utilizado en años recientes, índice de seguridad en salud global, Sudáfrica está en la 56ª posición entre 195 países, la mejor para una nación africana.

Sudáfrica es un Estado integrado por nueve provincias y un gobierno central. Cada provincia cuenta con su propia legislatura. La capital nacional es Pretoria, si bien la sede del poder legislativo se encuentra en Ciudad del Cabo y la del poder judicial en Bloemfontein. El presidente encabeza al gobierno central y el parlamento es bicameral integrado por la Asamblea Nacional y el Consejo Nacional de Provincias. 

Sudáfrica es un país al que la lucha por la equidad y contra la discriminación lo puso en el mapa mundial en el siglo XX de la mano de figuras como Nelson Mandela, nacido en 1918. Este icónico personaje en su juventud estudió derecho, habiendo renunciado a presidir una tribu xhosa. Se graduó en 1942, seis años antes de que llegara al poder en Sudáfrica el Partido Nacional, el cual institucionalizó el apartheid. A partir de 1948, se produjeron diversas normas que convertían en delitos los vínculos interraciales en Sudáfrica. Así, por ejemplo, a pesar de que los blancos afrikáners representaban en ese entonces el 21 por ciento de la población –frente al 68 por ciento de afrodescendientes- se instituyó en ese mismo año una norma que segregaba a cada persona en función de su raza o etnia. En 1949 se establecieron penas a quienes tuvieran relaciones sexuales con personas de otra raza y también quedaron prohibidos los matrimonios interraciales. En 1950 una nueva disposición autorizaba la existencia de lugares en que sólo podían habitar los blancos. Tres años después, la segregación se extendió a las playas, el transporte público, las escuelas, los hospitales y los espacios públicos. Sobra decir que los afrodescendientes no tenían derecho ni a votar ni ser votados; que no podían ejercer actividades profesionales en circunscripciones específicamente designadas para los blancos; que el acceso a edificios públicos tenía ingresos designados para blancos y no blancos por separado, etcétera. Esta política tuvo severas consecuencias al dejar en desventaja a la población afrodescendiente –mayoría- frente a la población blanca –minoría- en todos los ámbitos de la vida económica, política y social en Sudáfrica.

Pese a estas condiciones y al riesgo que implicaba desafiar las disposiciones gubernamentales, Nelson Mandela se involucró activamente en acciones de resistencia civil contra el régimen opresor. Varias veces pisó la cárcel a causa de su activismo, si bien era puesto en libertad por falta de pruebas. En 1960, tras la tristemente célebre matanza de Sharpeville, en la que las autoridades atacaron a civiles que protestaban contra las normas racistas –y donde murieron 69 personas-, los líderes de la resistencia, entre quienes figuraba Mandela, decidieron abandonar las tácticas no violentas, por considerar que era improbable que el gobierno accediera a negociar en esas condiciones. Fue por ello que optaron por sabotear instalaciones gubernamentales, atacando intereses económicos y estratégicos, para forzar una negociación. A fin de lograr este objetivo, en 1962 Mandela viajó por diversos países africanos, explicando la agenda del movimiento y recaudando fondos. A su regreso a Sudáfrica, el famoso líder fue arrestado, siendo recluido por 27 años, en condiciones muy penosas. Su encarcelamiento lo convirtió en el símbolo de la lucha contra el apartheid, hecho que fue mermando la credibilidad del gobierno sudafricano en todo el mundo. 

Situación demográfica y laboral

Sudáfrica tiene una población de 62 027 503 habitantes en un territorio de 1 221 037 kilómetros cuadrados, por lo que la densidad demográfica es de 50. 8 habitantes por kilómetro cuadrado. Como se puede observar en el gráfico 1, la pirámide demográfica en el país es ancha en la base, sobre todo en los segmentos de edades que van de 0 a 4, de 5 a 9, de 25 a 29 y 30 a 34 años, por lo que se puede afirmar que la población, en términos generales, es joven. El 51 por ciento de los habitantes son mujeres quienes, como se ilustra en el gráfico 2, viven, en promedio, seis años más que los hombres. Es de destacar que tras las elecciones multirraciales se empezó a incorporar información estadística sobre la población afrodescendiente, cuya calidad de vida al día de hoy sigue siendo menor, en promedio, que la de la población blanca. Llama profundamente la atención en el gráfico de referencia, que en 2005 se registró un desplome en la esperanza de vida tanto de mujeres como de hombres para una media de 54 años -55 años en mujeres y 52 años en hombres. 

Gráfico 1

Sudáfrica: pirámide demográfica

Fuente: Naciones Unidas.

El VIH/SIDA es un grave problema de salud pública que históricamente ha diezmado a la población sudafricana y la de sus vecinos. Sudáfrica es el país que alberga a la mayor cantidad de personas con VIH/SIDA a nivel mundial y el Programa de Naciones Unidas para el SIDA (ONUSIDA) calcula una prevalencia de alrededor de 8 millones de personas, en tanto la incidencia o casos nuevos es de 7 personas por cada 1 000 habitantes en los segmentos de edad de 15 a 49 años. Hacia 2021, la pandemia del SARS-CoV2 hizo retroceder la esperanza de vida de la población en cuatro años respecto a 2019, de manera que la de las mujeres era de 65 años en tanto la de hombres de 59 años. Asimismo, la pandemia llevó a que la atención se centrara en el combate del nuevo coronavirus lo que llevó a que los esfuerzos para enfrentar el VIH/SIDA se vieran afectados. También el acceso a antirretrovirales en la pandemia se tornó tortuoso debido a las interrupciones en el comercio internacional, lo que llevó a retrocesos importantes en la lucha contra la enfermedad.

Como es sabido, cuando la guerra fría estaba por terminar, en 1990 Nelson Mandela fue liberado por el gobierno blanco, y en 1994 tuvieron lugar las elecciones multirraciales –la última vez en que votaron solamente los blancos fue en los comicios de 1992. A partir de ese momento, el nuevo gobierno, presidido por Mandela, dispuso una serie de medidas que apuntaron a la reconciliación nacional, promoviendo iniciativas que se inscriben en la llamada “discriminación positiva”, ello en aras de reducir la brecha económica, educativa y política que existía y que pervive al día de hoy, entre afrodescendientes, blancos y otras minorías. 

Gráfico 2

Fuente: Banco Mundial y Statistics South Africa.

Sudáfrica es un país que alberga a diversas etnias/razas pero donde predominan los afrodescendientes como lo registran las estadísticas oficiales del país. Ellos constituyen el 80. 7 por ciento de la población total con 47 443 259 personas. En la categoría color/raza mixta se reporta a otros grupos étnicos que corresponden a 5 176 750 personas. Los indios/asiáticos que habitan en Sudáfrica son 1 503 007 y los blancos son 4 652 006 personas. Con estos datos se corrobora que la población blanca es minoría, en proporción similar a color/raza mixta -afrikaaners.

Gráfico 3 

Fuente: Stats SA.

El predominio de afrodescendientes determina que la lengua más hablada en el país sea el zulú, por un 22. 7 por ciento de la población, seguido del xhosa con un 16 por ciento y el afrikáans con un 13. 5 por ciento. El inglés es la cuarta lengua en el país, con un 9. 6 por ciento, pero es el idioma de los negocios y está bastante difundido en Sudáfrica. En total, Sudáfrica tiene 11 lenguas oficiales, a saber: inglés, afrikáans, xhosa, ndebele, zulú, tswana, swati, sotho, sotho del Sur, venda y tsonga. Todas ellas están reconocidas en la Constitución. También hay otros idiomas no oficiales pero que hablan distintos grupos étnicos en el país como el hindi, swahili, tamil, urdu, alemán, holandés, portugués, italiano y griego. 

Gráfico 4

Fuente: ONUSIDA.

Sudáfrica es un país que alberga a migrantes de naciones vecinas. Existen unos tres millones de indocumentados procedentes de Zimbabue residiendo en Sudáfrica y a menudo se ha reportado violencia contra ellos. Pero los ataques xenófobos se ejercen también contra nigerianos, somalíes, etíopes y zambianos. Ello ha dado lugar a fuertes tensiones entre el gobierno que encabeza Ciryl Ramaphosa y los países africanos cuyos connacionales son victimados por hordas de sudafricanos que los atacan, golpean y asesinan. Los focos rojos son Pretoria, Johannesburgo y Ciudad del Cabo. No deja de ser paradójico que el país que ganó el apoyo de buena parte de las naciones africanas y el mundo en su lucha contra el apartheid sea ahora protagonista de acciones xenófobas tan dramáticas. Los partidos políticos de ultraderecha poco a poco se han ido posicionando en las preferencias electorales con agendas de odio y exclusión de esos grupos de población.

Gráfico 5

A 30 años de las primeras elecciones multirraciales y de las acciones emprendidas por las autoridades y la sociedad en aras de la reconciliación nacional, sigue habiendo una enorme brecha educativa y de distribución del ingreso entre la población blanca y los afrodescendientes y demás etnias que habitan en el país. La pobreza entonces tiene color y se acentúa justamente en los afrodescendientes que hacia 2015 contabilizaban al 64. 2 por ciento de todos los pobres del país. En contraste, sólo el 1 por ciento de los blancos era pobre. El grupo de color/raza mixta ha visto crecer la pobreza entre 2011 y 2015 cuando pasó de 37. 1 por ciento a 41. 3 por ciento de la población. El único grupo étnico que ha logrado reducir la pobreza entre 2006 y 2015 es el de los indios/asiáticos, puesto que, de representar el 20. 9 por ciento de los pobres del país, pasó al 5. 9 por ciento. La pobreza es un factor que coadyuva a la violencia y se acentúa contra los inmigrantes indocumentados, quienes arriban a Sudáfrica escapando de la violencia imperante en sus lugares de origen y en busca de oportunidades. También la delincuencia organizada encuentra terreno fértil para prosperar en las condiciones descritas. Ciudad del Cabo figura en la lista de las 10 urbes más peligrosas del mundo.

Gráfico 6

Fuente: Banco Mundial.

Una encuesta reciente de Ipsos muestra que el 69 por ciento de los sudafricanos consideran que el desempleo es el problema más apremiante para el país. En 2023, 32. 7 por ciento de los sudafricanos no contaban con un empleo. Ello significa que un tercio de la población en edad laboral no tiene un ingreso seguro, ni la seguridad social asociada a aquel. Las mujeres se ven más impactadas por el desempleo que los hombres en razón de 35. 5 por ciento para ellas y 30. 4 por ciento para ellos.

Entre los jóvenes, las cifras son más preocupantes, dado que aquellos cuyas edades oscilan entre los 15 y los 24 años se encuentran desempleados en un 61 por ciento, lo cual ayudaría a explicar la tasa de violencia y de homicidios imperante. El 33. 6 por ciento de ese grupo de edad no sólo no tiene trabajo, tampoco asiste a la escuela, ni a capacitación -lo que en México se conoce como “nini.”

Corrupción, energía y cortes de luz

Como se explicaba, Transparency Internacional ubica a Sudáfrica en la 83ª posición en materia de percepción de la corrupción entre 180 países analizados. Sin embargo, esa cifra requiere una mayor explicación. El rol del Estado como proveedor de servicios esenciales, incluyendo seguridad, agua potable y saneamiento, infraestructura, etcétera, es muy deficiente. Diversas empresas privadas han optado por invertir en el bacheo de las calles, la potabilización del agua y el restablecimiento del cableado y paneles solares requeridos para generación de energía -toda vez que la delincuencia organizada está desbordada.

Sudáfrica es un país que produce electricidad fundamentalmente a través del carbón, como se puede constatar en el gráfico 9. Ello no sólo tiene impactos ambientales devastadores para el país -Sudáfrica está en el 14º lugar por sus emisiones contaminantes a nivel global. El gobierno no ha logrado invertir en infraestructura en gran medida por la falta de recursos económicos derivado de un crecimiento económico poco constante, como se aprecia en el gráfico 10, pero también por las redes de corrupción tejidas en las pasadas tres décadas que involucran a los gobernantes. Los cortes de energía hasta por 12 horas diarias, tienen molesta a la población y al empresariado por las graves consecuencias que tienen tanto para la población como para las actividades económicas del país.

En 2023, de 365 días que tiene el año, 268 mostraron alguna interrupción en el suministro con cortes desde unas pocas horas hasta la mitad del día. Se podría pensar que, con un servicio tan deficiente, el costo para el usuario sería bajo, pero no ocurre así: las tarifas eléctricas han ido en aumento y en los pasados dos años su incremento fue de casi 34 por ciento.

La empresa estatal Eskom es responsable de abastecer el 95 por ciento de electricidad del país. Los cortes de energía han sido una constante en lo que va del siglo, pero la empresa es subsidiada por el Estado, entrega energía barata a las empresas y carece de recursos para renovarse y dar un correcto mantenimiento a las instalaciones. Asimismo, ha sido escenario de actos de corrupción que la han privado de recursos para garantizar sus operaciones y responder a las necesidades del país. La retórica gubernamental de impulsar las energías limpias es sólo una narrativa que no corresponde con la realidad toda vez que ha invertido en nuevas centrales termoeléctricas cuya producción de electricidad es mínima e insuficiente para satisfacer la demanda en tanto la energía solar y eólica apenas contribuyen con el 1 por ciento de la generación de electricidad. El presidente Cyril Ramaphosa reorganizó la administración pública en 2023 y creó el Ministerio de Electricidad, si bien el problema del abastecimiento de energía a una economía que la demanda de manera ascendente, aun no se resuelve.

Gráfico 7

Fuente: Banco Mundial.

Se podría argumentar que el estancamiento del producto interno bruto (PIB) es causa y consecuencia del mismo fenómeno: al no invertirlas las autoridades en obras de infraestructura se aletarga el funcionamiento de la economía: por ejemplo, el comercio internacional del país sufre por vías férreas avejentadas, por lo que los ferrocarriles y la gestión aduanera han debido ser concesionados al sector privado. Otro tanto ocurre con servicios como el de correos y el tráfico aéreo de pasajeros. El desempleo creciente orilla a muchos a buscar un ingreso aun cuando sea de manera ilícita lo que abona al auge de la delincuencia organizada.

Gráfico 8

* En el año 2011/2012 se registraron 15 554 homicidios en el país cifra que no ha parado de escañar (salvo en el período pandémico de 2020/21) para situarse en 2022/23 en 27 494 homicidios, lo que significa un incremento del 77 por ciento.

Fuente: Instituto Internacional de Estudios Estratégicos.

Más preocupante es saber que figuras políticas como el ex presidente Jacob Zuma, quien gobernó al país entre 2009 y 2018, usó fundos públicos para su residencia privada en Nkandla, incluyendo la edificación de un depósito de agua que presumiblemente se podría emplear para combatir incendios, pero que en realidad, se presume, es para su disfrute personal. Zuma también ha sido investigado por las autoridades por la influencia que sobre su gobierno tuvo la acaudalada familia india Gupta. Previo a su ascenso a la presidencia, Zuma fue vicepresidente durante el mandato de Thabo Mbeki. Éste despidió a Zuma luego del escándalo suscitado con motivo de las compras de equipo militar para modernizar a las fuerzas armadas sudafricanas, debido a corruptelas de prominentes miembros del CNA, entre ellos el ya citado Zuma.

Gráfico 9

Fuente: Agencia Internacional de Energía.

Con este telón de fondo, la reputación del CNA y de sus líderes le han restado adeptos entre la población. Si bien en las elecciones del próximo 29 de mayo es difícil imaginar la derrota del CNA, seguramente deberá participar algún partido opositor para que aquel pueda gobernar. En las elecciones locales de 2021, por ejemplo, el gobernante CNA obtuvo apenas el 47. 9 por ciento de los votos. No deja de ser irónico que el hoy defenestrado Zuma dijera alguna vez que el CNA gobernaría en Sudáfrica hasta la segunda llegada de Cristo. Claramente no es el caso.

Es en este marco que se torna imperioso revisar a las fuerzas políticas que integran a la oposición en el país, y que en algunos casos tienen importantes divergencias con el CNA. El padrón electoral lo integran 42 millones de personas mayores de 18 años. Con todo, según la Comisión Electoral de Sudáfrica, sólo 27 millones de personas se han registrado para votar, lo que, de nuevo, denota la pérdida de interés de parte de los electores y evidencia la debacle vivida por el CNA. Entre los votantes hay 4. 7 millones de jóvenes de un universo de 17. 8 millones para acudir a las urnas.

Los contendientes

El actual mandatario, Cyril Ramaphosa, quien sucedió a Zuma, aspira a la reelección al frente del CNA tras evadir un juicio de destitución debido a acusaciones de robo de 580 mil dólares en efectivo en una de sus propiedades, hurto aparentemente pactado por él con los ladrones. A lo largo de su vida profesional, Ramaphosa estuvo vinculado a sindicatos si bien, posteriormente, se transformó en un acaudalado empresario. Actualmente se encuentra arriba en las encuestas con un 39 por ciento de las preferencias electorales. Con 230 escaños de 400 que integran a la Asamblea Nacional, el CNA es mayoría y tiene, proporcionalmente, el 57 por ciento de los parlamentarios como resultado de los comicios de 2019. En la oposición figura la Alianza Democrática cuyo candidato John Steenhuisen tiene un 27 por ciento de preferencia en las encuestas. La Alianza Democrática es un instituto político en posesión de 84 escaños y que postula la liberalización y privatización de la economía. Adicionalmente se tiene al partido Luchadores por la Libertad Económica, nacido en 2013 luego de que Julius Malema, quien militaba en el CNA fuera expulsado de ese instituto político, acusado de generar divisiones en su seno. El partido Luchadores por la Libertad Económica tiene un cariz marxista-leninista y se propone combatir la desigualdad económica, nacionalizar industrias y repartir tierras. Malema es su candidato presidencial encabezando a la tercera fuerza política en el país y cuenta con un 10 por ciento de la intención de voto.

Jacob Zuma, por su parte, fundó un partido político para contender en los comicios, el Umkhonto We Sizwe o “lanza de la nación” en zulú, pero la Corte Constitucional del país declaró a Zuma inelegible debido a que tras sus corruptelas fue investigado y condenado a prisión, sin haber cumplido el encierro de 12 meses como lo fijaron las autoridades. El tema ha acaparado buena parte de la atención mediática a días de que se celebren las elecciones en el austral país y ha provocado protestas masivas de sus seguidores, miembros del CNA y también del partido Luchadores por la Libertad Económica.

Gráfico 10

Fuente: Banco Mundial.

El Partido de la Libertad Inkhata es un partido zulú de corte nacionalista nacido en 1975 y que en los comicios de 2019 obtuvo el 3. 38 por ciento de los votos. Cuando se produjeron las primeras elecciones multirraciales en 1994, obtuvo más del 10 por ciento de los votos, si bien al paso del tiempo ha ido perdiendo influencia. Su líder actualmente es Velenkosini Hlabisa.

Un caso a observar es el del Frente por la Libertad Plus, partido político de ultra derecha creado en 1994 y que en los comicios de 2019 se alzó con 10 escaños. Se considera que su auge obedece al posicionamiento que ha logrado en la política nacional el partido Luchadores por la Libertad Democrática.

Como se explicaba, de no lograr el 50 por ciento o más de los votos emitidos el próximo 29 de mayo, previsiblemente el CNA debería formar gobierno en coalición con la oposición. Si la coalición es con la Alianza Democrática, ello podría modificar la estrategia económica imperante en aras de enviar señales positivas a los inversionistas, si bien internamente podría generar preocupación ante los costos del ajuste estructural que pudiera provocar el declive de subsidios y el aumento de los precios de los productos para una población empobrecida.

En política exterior, en un gobierno de coalición el CNA seguramente tendría que negociar con la Alianza Democrática la estrecha relación de Sudáfrica con la República Popular China (RP China) y Rusia, puesto que los aliancistas querrían mayores acercamientos con Estados Unidos y la Unión Europea.

Las encuestas no son infalibles y es importante recordar que el “voto duro” para el CNA radica en las zonas rurales. Si bien el 68 por ciento de la población es urbana, el 32 por ciento restante no es una cifra menor. Asimismo, la baja participación del electorado opera a favor del partido gobernante. Sin ir más lejos, en las elecciones locales de 2021 se produjo un abstencionismo récord del 52 por ciento.

En todo caso, la mesa está puesta para un proceso electoral muy interesante. Sudáfrica es una democracia en construcción, donde el bono democrático que obtuvo el CNA hace 30 años, prácticamente se ha perdido, si bien hay logros indiscutibles y existen áreas de oportunidad para enderezar el rumbo.

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