viernes 21 junio 2024

Tren Maya: convoy sin control

por Rafael Hernández Estrada

El Tren Maya de Andrés Manuel López Obrador es un convoy sin control que, desbocado, avanza destruyendo todo a su paso. Es como si el Xiinbal (que así se bautizó al modelo de tren que hará los recorridos ordinarios) transportara toda clase de problemas en cada uno de sus carros (desde la máquina de tracción, vagones de primera, clase turista, comedor, carga y hasta el cabús): ecocidio, dispendio, tranzas al por mayor, violación de los derechos de las comunidades indígenas, daños a la selva, ríos subterráneos y cenotes, así como atentados contra la riqueza arqueológica que nos heredó la civilización maya.

Los jueces federales ordenaron recientemente la suspensión definitiva de las obras de los tramos 1, 2 y 3, hasta la resolución del juicio de amparo interpuesto por organizaciones mayas. El Tribunal Colegiado del XIV Circuito confirmó el 9 de marzo de 2022 la sentencia que previamente había adoptado el Juez Cuarto de Distrito concediendo la suspensión de las obras que demandó la Asamblea de Defensores del Territorio Maya Múuch´Xiinbal.

Esta organización había impugnado la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) que la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales obsequió al Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), dependencia que, sin tener atribuciones legales para ello, fue comisionada por López Obrador como la encargada de la construcción. Los mayas denunciaron que fueron violados sus derechos al medio ambiente sano y el de ser informados y participar en las decisiones que afecten su territorio y recursos naturales.

En la primera sentencia, el juez de Distrito inclinó la balanza de la justicia a favor de la naturaleza, pues consideró que el impacto de las obras trascenderá a las futuras generaciones, y ordenó la paralización de los trabajos que se hacían al amparo de la MIA, criterio que fue confirmado por el Colegiado. Esta resolución judicial afecta los tramos 1 al 3 del Tren Maya, que van de Palenque, Chiapas, a Izamal, Yucatán, con una extensión de 635 kilómetros. Como se acostumbra en el capitalismo de cuates de la 4T, los contratos respectivos, por un monto de 44 mil 200 millones de pesos, se entregaron por Fonatur mediante adjudicación directa; esto es, sin la licitación pública que ordena la Constitución. Grandes potentados nacionales, integrantes del Consejo Asesor Empresarial de López Obrador, se aliaron con empresas internacionales para obtener esos jugosos contratos. Otro tramo, el 4, con 257 kilómetros, que va de Izamal a Cancún, Quintana Roo, fue adjudicado a ICA y a CICSA, una de las empresas de Carlos Slim. El contrato roza los 30 mil millones de pesos.

Cuartoscuro

Más de 20 mil árboles de macuili, ceiba, siricote, cedro y palmas fueron talados (“reubicados”, dijeron las autoridades) en los tramos 5 y 6, antes de que Fonatur modificara súbitamente el trazo de la vía férrea. Luego, más de 12 kilómetros de selva virgen fueron afectados por las obras de desmonte y deforestación en Playa del Carmen. La constructora Grupo México ostenta el contrato para el Tramo 5, y su dueño, Germán Larrea, es otro de los empresarios consentidos de López Obrador. La organización ambientalista Moce Yax Cuxtal denunció el ecocidio y señaló que se trata de algo “sumamente grave. Es un ecocidio total”, porque al interior de la zona selvática hay múltiples sistemas de ríos subterráneos, cavernas y cenotes, sujetas a riesgo por este megaproyecto.

La circunstancia nos hace recordar aquella película Unstoppable de 2010 (anunciada como “Imparable” en las salas mexicanas), protagonizada por Denzel Washington. El Tren 777 avanza sin conductor a 130 kilómetros por hora con 39 vagones cargados de tóxicos inflamables, lo que presagia un desastre mayúsculo cuando llegue a la ciudad de Stanton. El protagonista y otro trabajador del riel acoplan su locomotora al tren sin control, y saltan de vagón en vagón accionando los frenos manuales hasta que, luego de vencer todo tipo de dificultades, logran entrar en la cabina y desactivar el acelerador. Pero, a diferencia de lo que relata la cinta, al Tren Maya no lo detienen ni las sentencias de los jueces: el presidente destituyó al arquitecto Rogelio Jiménez Pons para sustituirlo por el hojalatero Javier May en la dirección de Fonatur, pero no para detener al tren, como lo hizo el héroe de la película, sino para que siga su empecinado avance, propagando ondas de destrozos y de vulneración de derechos humanos individuales y colectivos.

Cincelada: según Morena, la promoción ilegal de la farsa de revocación de mandato no es propaganda gubernamental. Se evidencia su arbitrariedad, ignorancia, desesperación.

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