jueves 29 febrero 2024

Xóchitl orgánica

por Pablo Majluf

Uno de los relatos oficialistas sobre el Frente es que se trata de un templete artificial armado a las carreras para encumbrar a Xóchitl Gálvez y darle legitimidad popular. Es decir: los oligarcas y las cúpulas partidistas seleccionaron a una mujer indígena improvisada cuya biografía refutara la caricatura obradorista sobre la oposición y armaron el Frente para arroparla. 

Fue exactamente al revés. Basta con revisar las fechas. Primero, los partidos que forman al Frente ya estaban coaligados en la alianza electoral Va por México desde el 2021, cuando le arrebataron la mayoría calificada al régimen en el Congreso. Esa alianza continuó durante el 2022 y 2023. Simplemente cambió el nombre para adaptarse a la ley electoral durante la precampaña. 

Durante todo ese tiempo, las organizaciones de la sociedad civil que encauzaron a la marea rosa para defender al INE y a la Corte estuvieron presionando a las cúpulas de los partidos opositores para que se abrieran a elecciones primarias y se escogiera a un candidato con la venia ciudadana. Fueron dos años de picar piedra. Los dirigentes estaban empecinados en imponer a un candidato a puerta cerrada. El puntero de esa baraja era Santiago Creel porque el PAN llevaba mano en la alianza opositora. 

Vino entonces la derrota en el Estado de México y la victoria en Coahuila. Mientras que Alejandra del Moral había sido impuesta desde arriba en el Edomex como pretendían hacer con Santiago Creel, Manolo Jiménez había ganado con arrastre popular la candidatura al gobierno de Coahuila en una suerte de elección primaria local. Esto convenció a las dirigencias. Durante la semana del 5 al 9 de junio fue que cedieron ante el ultimátum de las organizaciones de la sociedad civil para abrir el proceso de selección del candidato opositor. 

En ese momento Xóchitl tenía la mira puesta en la candidatura para la Ciudad de México, a pesar de la presión de empresarios, activistas, intelectuales y votantes de que buscara la presidencia. Unos días después, el 12 de junio, el presidente la catapultó a la palestra nacional cuando le negó el derecho de réplica y le impidió entrar a Palacio Nacional. Xóchitl se convenció de competir por la presidencia hasta el 27 de junio cuando el Frente anunció las reglas para la selección de su candidato. 

En ese entonces los partidos seguían apostando a pesar de todo por un candidato cupular. El PAN, por Santiago Creel; mientras que el PRI se debatía entre Beatriz Paredes, Alejandro Murat y Enrique de la Madrid. Cuando comenzó el proceso, estalló la aclamación popular y Xóchitl empezó a funcionar como una primaria dentro de la primaria, desplazando a todos en el camino. Apenas ahora es que las cúpulas no tuvieron más remedio que abrazarla. El Frente no se armó para abrigar a Xóchitl, como dice la propaganda del régimen; fue al revés: Xóchitl se apropió del Frente gracias a la presión de la sociedad civil contra las cúpulas. Xóchitl es orgánica.

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