martes 18 junio 2024

Educación: nos robó el futuro

por Orquídea Fong

Siempre se trató del poder. Cada acción, cada declaración, cada aparente sinsentido, cada contradicción y cada mentira. No hubo, no hay ni habrá proyecto de nación: es el poder por sí mismo. De eso se trata la “cuarta transformación”. No hay auténtica visión de futuro. No para la población mexicana, sólo para “el movimiento”. Por eso el abandono del sector educativo, que, por definición, siembra el porvenir. Por eso su uso interesado con fines clientelares y de adoctrinamiento. Su empleo como estación de paso de miles de millones de pesos que en realidad sirven para financiar campañas ilegales. De ahí también las declaraciones incendiarias sobre el “respeto” que Andrés Manuel López Obrador (AMLO) le dice tener al magisterio, históricamente codiciado por los gobiernos en turno por su potencial de votos.

En el discurso, AMLO prometió de todo y para todos. Así, lanzó en 2018 sus “10 compromisos” por la educación:[1] mal articulados, con claros sesgos politiqueros, ideologizados, sin rumbo y sin clara noción de las necesidades del país. El compromiso más cacareado fue el de eliminar la “mal llamada reforma educativa”. Eso sí lo cumplió. También cumplió con hacer una “nueva reforma educativa”, la atroz Nueva Escuela Mexicana (NEM).

A partir de tales compromisos se avizoraba un sexenio, en el mejor de los casos, mediocre. Nadie esperaba grandes logros pero, ciertamente, nadie imaginó la devastación que en realidad produjo. A cinco años de gobierno y ya entregado a Claudia Sheinbaum el “bastón de mando” de la “cuarta transformación”, en materia de educación el diagnóstico es claro, contundente y estremecedor: AMLO nos robó el futuro.

La danza de las cifras

Desde Oaxaca, el 12 de mayo de 2018 AMLO lanzó los arriba mencionados 10 compromisos por la educación. El punto uno prometía “fortalecer la educación pública gratuita y de calidad en todos los niveles escolares, bajo la premisa de que la educación no es un privilegio: es un derecho del pueblo”, premisa chantajista y manipuladora, eco de las consignas propagandísticas de su movimiento que por años alertó de la supuesta y nunca demostrada “privatización de la educación”. No hubo tal fortalecimiento. La debilidad presupuestal, el subejercicio, la opacidad y el desvío de recursos fueron prácticas habituales.

Según datos de la Secretaría de Hacienda, en 2022 el gasto federal en educación llegó a su nivel más bajo en una década:[2] 836 mil 299 millones de pesos, el 2.9 por ciento del PIB. En 2021 se gastaron 868 mil 586 millones; la diferencia entre 2021 y 2022 fue de 3.7 por ciento. El 2022 fue el año en que, a marchas forzadas, se “inauguró” la refinería Dos Bocas y se jugaron seis gubernaturas. Para 2023, en que hubo elecciones en el Estado de México (que ganó Delfina Gómez) y Morena celebró su proceso para elegir candidato a la Presidencia (que ganó Claudia Sheinbaum), la llave del presupuesto se abrió: se aprobaron para educación 945 mil 11 millones,[3] 3 por ciento del PIB. Más de 40 por ciento de ese dinero se destinó a becas: dinero en mano. La organización Mexicanos Primero informó en julio de 2023 que el gobierno de AMLO ha alterado el equilibrio del presupuesto, ya que una gran parte del gasto “en educación” lo ha destinado a becas.

Hemos oído montones de veces a AMLO y a Sheinbaum ufanarse de sus “logros” educativos: dar muchas becas. Pero los apoyos en metálico, por más que puedan llevar el pan a los hogares o aportar para pasajes y útiles escolares, no abaten, estructuralmente, el rezago educativo. De ninguna manera pueden presumirse como avances en educación. Pero hasta en esto el panorama es negativo, ya que AMLO ha ido reduciendo poco a poco esta proporción: en 2019 el 57 por ciento del gasto “educativo” fue para estos apoyos, y para 2023 el porcentaje sólo era de 41. “La inversión en educación se redujo de 11.32 por ciento del gasto federal en 2018, cuando arrancó la actual administración, a 9.46” en 2023, informó Mexicanos Primero.[4] En contraste, el presupuesto para la Secretaría de la Defensa Nacional no ha conocido límites durante esta administración.

Más cifras: en 2023 a la Secretaría de Educación Pública (SEP) se le asignaron 402 mil 277 millones, siendo la segunda secretaría con el mayor presupuesto. ¿Buenas noticias? No: el criterio es clientelar. De acuerdo con Mexicanos Primero, del presupuesto de la SEP sólo 18.4 por ciento se destinará a la educación básica, a pesar de que este sector abarca el 70 por ciento de los estudiantes en México.

¿Quién se lleva más dinero? El nivel medio superior y el nivel superior. Es decir, el sector poblacional que ya está o pronto estará en edad de votar. Para este sector se destina el 70 por ciento del presupuesto de la SEP —por cierto: el mismo criterio se observó cuando el gobierno de AMLO se negaba a vacunar a niños pequeños contra la Covid-19, pero en cambio impulsó la vacunación de jóvenes de 15 a 17 años, coincidentemente, los que en 2024 tendrán edad para votar.

Hambre en las escuelas

En este punto, es conveniente citar el compromiso dos de AMLO para la educación: “Habrá alimentación en todas las escuelas de educación básica de las zonas pobres y marginadas del país”. Esta promesa no sólo se incumplió, sino que el presidente activamente quitó a los niños en edad escolar la alimentación que ya se les daba mediante el programa Escuelas de Tiempo Completo (ETC), desaparecido con la complicidad de Delfina Gómez para convertir esos recursos, nuevamente, en dinero en mano, tan útil para desviar recursos y comprar voluntades y votos.

La eliminación de las ETC fue el segundo gran despojo a la infancia. El primero, perpetrado en el amanecer del sexenio, fue el retiro al subsidio a las 9 mil 566 estancias infantiles, gestionadas por el Programa Nacional de Estancias Infantiles para Apoyar a Madres Trabajadoras, que brindaban cuidado, alimentación y educación inicial para niños de uno a cuatro años. Fue la primera vez que AMLO usó el argumento que se volvió costumbre: que el programa estaba plagado de corrupción. Incluso aludió a la tragedia de la guardería ABC, como si ese caso fuera la norma y no la dolorosa excepción. A pesar de todas las protestas, quitó el presupuesto, anunció que el dinero se daría de manera directa a las madres trabajadoras y punto. Este programa recibía en el sexenio anterior 4 mil 70 millones de pesos; en 2019, cuando se canceló el programa, AMLO autorizó poco más de la mitad: 2 mil 264 millones de pesos, de acuerdo con el proyecto.

Al igual que con el programa de Estancias Infantiles, las ETC se quitaron alegando corrupción, malos manejos e “intermediación”. En ninguno de los dos casos se demostraron las alegadas deficiencias. Todo quedó, como siempre, en dichos desde la mañanera.

La desaparición de las ETC se oficializó el 1 de marzo de 2022, lo que levantó gran indignación. Ese día, Delfina Gómez dejó en claro que no tenía ni idea de cómo llevar la alimentación a las escuelas: “Se está haciendo un análisis de cómo podemos, precisamente, trabajar el aspecto que estaba dentro de La Escuela es Nuestra (LEEN), que era lo de tiempo completo y alimentación. Sí sé que de momento puede causar alguna inquietud o, ¿por qué no?, alguna molestia, pero yo sí invitaría… A mí de momento me sorprende mucho el que se comente: ‘Es que no se ve el programa del beneficio (sic) de La Escuela es Nuestra’. Yo los invitaría a todos aquellos que dicen: ‘Es que no se ve’, que vayan a las comunidades más alejadas”,[5] dijo, con esa característica torpeza suya.

El 28 de abril Gómez dijo a diputados que el programa desapareció porque, según “un estudio” realizado por la SEP, el 73 por ciento de las ETC no se encontraban en zonas de alta marginación y sólo 18 por ciento eran indígenas. El 16 de agosto Animal Político informó que el estudio esgrimido por Delfina no existía: la propia SEP, en respuesta a una solicitud de información, así se los dijo: “La SEP confirmó que no tiene tal estudio, mencionado en un encuentro con diputados el 28 de abril. En su respuesta, la Secretaría sólo anexó un documento de Excel con la lista de las 27 mil 67 escuelas que tenían el programa de tiempo completo (PETC), y los datos de su ubicación, nivel de marginación, cantidad de alumnos y si había servicio de alimentación. Sin sumar algún análisis estadístico, o adjuntar otro tipo de pruebas documentales”,[6] reportó el medio.

En diversos momentos, Delfina alegó que el programa LEEN supliría los apoyos que brindaban las ETC, por más que sus objetivos no eran los mismos. Esto se hizo colocando a los padres de familia más pobres entre la espada y la pared, como veremos abajo. En septiembre de 2022, un juez federal ordenó al gobierno restablecer las ETC o, en su defecto, incluir sus beneficios dentro del programa LEEN. El gobierno de AMLO optó por lo segundo, pero de manera condicionada.

La estafa de La Escuela es Nuestra

En febrero de 2023 la Auditoría Superior de la Federación informó que diversas auditorías a LEEN demostraron que en este programa se gastaron de forma irregular o injustificada más de 13 mil millones de pesos durante 2021. Para apuntar una nueva coincidencia, diremos que 2021 fue el año en que Sheinbaum arrancó su ilegal promoción con miras a ganarse la candidatura presidencial. En este año repentinamente se la vio en algunas portadas y algunas entrevistas en medios internacionales. El 2021 fue también el año en que el costo del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles llegó a las nubes: había prisa para inaugurarlo, lo que ocurrió en marzo de 2022.

A diferencia de las ETC, LEEN no estaba pensado para dar comida a los niños más pobres, sino para remodelar y dar mantenimiento a las escuelas públicas, o “dignificación de los planteles educativos del sector público”, como apunta el gobierno.[7]

Como mencionamos arriba, fue hasta que la indignación social prendió que Delfina Gómez prometió ver qué hacer para que este programa incluyera también dar alimentación. Y esa solución fue miserable: que los padres de familia eligieran entre arreglar sus escuelas o dar de comer a sus niños. Dice la descripción del programa que los recursos son operados por un Comité Escolar de Administración Participativa, integrado por padres de familia que deciden en qué se usa el dinero. A partir de 2022, ante las protestas, se les permitió “optar” por “ofrecer servicio de alimentación para las y los alumnos”. Es decir, que a los padres de familia se les dejó la difícil decisión de elegir entre, por ejemplo, construir un sanitario digno para los niños o darles de comer, porque ahora, en lugar de un programa de mantenimiento de escuelas y otro para la alimentación, sólo había uno, de presupuesto limitado.

Y es que no todos los planteles son elegibles para recibir recursos de LEEN y, además, el monto de los mismos era ridículo, pues el máximo que se puede recibir por plantel son 600 mil pesos, supuestamente por única ocasión. “La selección de los planteles públicos se realizará en función de la disponibilidad presupuestaria”, apunta el documento citado. Mientras mayor sea el grado de necesidad, mayor preferencia se dará, dice.

El programa fue creado en octubre de 2019, operado entre la SEP y la Secretaría del Bienestar. AMLO dijo entonces que el objetivo era destinar fondos para mejorar 170 mil escuelas primarias. “Es uno de los mejores programas del gobierno, se van a destinar en una primera etapa, con la participación de los gobiernos estatales, más de 20 mil millones de pesos”, dijo.[8] Destacó que lo más importante del programa sería que los recursos se entregarían de manera directa a los padres de familia. Pero, como hemos podido constatar en este sexenio, la entrega “directa” de apoyos es otro nombre para el clientelismo electoral y el desvío de recursos. En 2021, este programa acumulaba irregularidades por 13 mil millones de pesos.

Según refiere el analista Rafael Hernández Estrada, no se respetó prácticamente ningún lineamiento para entregar los recursos: “No se hizo un diagnóstico del estado de las instalaciones, no participaron las direcciones de las escuelas ni el profesorado… La selección de las escuelas que recibirían el subsidio fue cosa de la estructura electoral del gobierno”,[9] pues a pesar de que, según los lineamientos, ningún plantel podía recibir el apoyo dos veces, 32 mil planteles beneficiados en 2021 lo habían sido ya en 2020.

Además, una vez entregados los recursos, no se acreditaron las obras de mantenimiento o equipamiento, no se crearon indicadores adecuados para medir el programa y la SEP no “resguardó los expedientes electrónicos” cuyos originales fueron “extraviados” por los Servidores de la Nación, encargados (¿a quién le sorprende?) de “facilitar” los recursos.

¿Reforma educativa?, ¿dónde?

Desde el sexenio de Enrique Peña Nieto, AMLO aprovechó el malestar magisterial hacia la Reforma Educativa, que, entre varias medidas, establecía para los maestros la obligación de capacitarse y evaluarse periódicamente. Lo que posteriormente y con dramatismo, los morenistas llamaron “evaluación punitiva”.

Detrás de la inconformidad del magisterio se encontraba el pavor de resultar poco calificado para ocupar una plaza magisterial y perder el empleo. De ahí que AMLO tomara al vuelo el malestar de tan nutrido colectivo para convertirlo en bandera política, fabricar una clientela electoral y, más importante aún, volver a los maestros artífices del adoctrinamiento de los niños y jóvenes, esenciales para la permanencia en el tiempo de su sueño de poder. Prometió derogar la reforma de Peña Nieto, devolver a los maestros “el respeto” que otros gobiernos les negaron, aumentar salarios, dar derecho automático a plazas al egresar de las Normales, basificación y mucho más.

Con ello, y con la NEM (basada en “saberes comunitarios” y alejada de la cultura universal), ha condenado a varias generaciones a continuar en la mediocridad de un sistema que forma a uno de los estudiantados menos preparados del planeta. A ello se sumó la nula capacidad de frenar la deserción escolar durante la pandemia[10] y el incumplimiento de un buen número de sus promesas al magisterio.

Según AMLO, la doctrinaria NEM es la verdadera reforma educativa. Fue anunciada desde agosto de 2019 por el entonces secretario de Educación, Esteban Moctezuma Barragán, al inicio del “primer ciclo escolar de la Cuarta Transformación”. En un boletín de prensa del Gobierno de México se señaló entonces que “más de 1.2 millones de docentes iniciarán clases y, como nunca antes, serán transformadores del cambio no sólo en el aula sino también en las comunidades de todo el país, como parte de la NEM”[11] que Moctezuma invitó a construir.

Un documento de agosto de 2019,[12] creado bajo la gestión de Moctezuma, explicaba con claridad lo que era la NEM… en ese momento. Planteaba temas como “promover el aprendizaje de excelencia, inclusivo, pluricultural y colaborativo… la profesionalización… y certificación de competencias para las nuevas formas de producción y de servicios”. ¿Excelencia?, ¿profesionalización?, ¿competencias? ¡Qué horror de visión neoliberal!

Todo esto cambiaría de manera radical con la llegada de Marx Arriaga a la Dirección de Materiales Educativos de la SEP, en febrero 2021, ya con Delfina Gómez al frente de la SEP. Su primer escándalo fue convocar a ilustradores, artistas y autores a rediseñar los libros de la SEP sin cobrar un centavo y recibiendo a cambio una “constancia con valor curricular” y un ejemplar del libro. Ahí comenzó el periplo de los nuevos libros de texto, pletóricos de errores y cargados de ideología, destinados a abatir los criterios de “eficiencia pedagógica y eficiencia escolar, plenamente vinculada con la medición estandarizada de resultados, que abrió la puerta a la mercantilización”, según un documento divulgado en agosto de 2022.[13]

Libros que, por supuesto, cantan la gesta de la “cuarta transformación” y la nueva era que con ella se inauguró; que cargan contra los enemigos del presidente y validan sus mentiras; que ensalzan las “virtudes” de Sheinbaum y callan sus delitos, preparando el camino para que tome las riendas del país.

Los nuevos LTG cristalizan la trasnochada y anacrónica visión que busca acabar con la “lógica colonial”, por lo que divide el mundo en opresores y oprimidos, en pueblo bueno y élites corruptas, restringe el saber a lo aldeano, a lo acordado, como si las verdades científicas se lograran por consenso colectivo. Libros hechos, además, en la ilegalidad, pues se saltaron los procesos establecidos en la ley, al margen de la participación de padres y madres de familia. Que, por supuesto, implicaron, además de todo, un gasto millonario. Porque para eso sí hubo dinero, el que AMLO regateó a los niños con hambre de las escuelas más pobres del país. Literalmente, les quitó el pan de la boca y el alimento de la mente para perpetuarse en el poder.


[1] “Presenta AMLO 10 compromisos por la educación en México”, lopezobrador.org.mx, 12 de mayo de 2018, https://tinyurl.com/yjcddaxd

[2] Belén Saldívar, “Gasto federal en educación cayó 3.7%; está en su menor nivel en más de una década”, El Economista, 28 de febrero de 2023, https://tinyurl.com/bmuhbkze

[3] Alba Servín, “Crecen recursos económicos para sector educativo”, El Economista, 10 de diciembre de 2022, https://tinyurl.com/249nk57t

[4] Maritza Pérez, “Gobierno de AMLO invierte menos en aprendizaje y permanencia educativa para dárselo a las becas: Mexicanos Primero”, El Economista, 25 de julio de 2023, https://tinyurl.com/3k2ja578

[5] Angélica Recillas, “Cuando Delfina Gómez canceló las escuelas de tiempo completo; sus consecuencias en el Edomex”, etcétera, 4 de abril de 2023, https://tinyurl.com/3bw4p88x

[6] Arturo Daen, “’No se encontró’: SEP no tiene el estudio con que Delfina justificó eliminar Escuelas de Tiempo Completo”, Animal Político, 16 de agosto de 2022, https://tinyurl.com/5dum5x3w

[7] “La Escuela es Nuestra”, Programas para el Bienestar, s/f, https://tinyurl.com/2u3r6uf6

[8] Presidencia de la República, “Presidente López Obrador presenta La Escuela es Nuestra, presupuesto directo para mejoramiento de planteles”, Gobierno de México, 4 de octubre de 2019, https://tinyurl.com/3k2j3vvv

[9] Rafael Hernández Estrada, “La Escuela es Nuestra’: reprobada”, etcétera, 25 de febrero de 2023, https://tinyurl.com/57t7xypt

[10] Del ciclo escolar 2019 al 2020 (en la pandemia) la tasa de abandono escolar se elevó a 11.6 por ciento en educación media superior, 2.9 en secundaria y 0.5 en primaria. La tasa indica el número de deserciones por cada 100 matriculaciones, según datos de la Red por los Derechos de la Infancia en México: “Abandono escolar de niñas, niños y adolescentes en México”, Blog de datos e incidencia política de REDIM, 5 de octubre de 2022. https://tinyurl.com/v9nj5b4k

[11] Secretaría de Educación Pública, “Boletín no.138 Con el nuevo ciclo escolar 2019-2020, inicia la construcción de la Nueva Escuela Mexicana: Moctezuma Barragán”, Gobierno de México, 25 de agosto de 2019, https://tinyurl.com/bddf89z2

[12] Secretaría de Educación Pública, “La Nueva Escuela Mexicana: principios y orientaciones pedagógicas”, Dirección de Fortalecimiento Profesional Edomex, 8 de agosto de 2019, https://tinyurl.com/2s9e6fj8

[13] Karina Suárez, “La “nueva escuela” de López Obrador carga contra los “procesos de colonización” y arranca con un plan piloto de 900 centros”, El País, 18 de agosto de 2022, https://tinyurl.com/3prhuurv

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