Lula y Flávio Bolsonaro llegan a la recta final de la campaña en Brasil en un empate técnico

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador Flávio Bolsonaro llegan a la última semana de la campaña presidencial con una disputa prácticamente empatada, en la que el costo de vida, el endeudamiento de los hogares y el ajuste fiscal se han convertido en ejes centrales de la confrontación por el rumbo económico de la mayor economía de América Latina.
Una encuesta divulgada este lunes por el instituto Nexus, encargada por el banco BTG Pactual, sitúa a Flávio Bolsonaro con el 50.3 por ciento de los votos válidos, frente al 49.7 por ciento de Lula da Silva, una diferencia de apenas 0.6 puntos porcentuales, dentro del margen de error de dos puntos.
El sondeo entrevistó a 2 mil dos electores entre el 16 y el 18 de octubre, a menos de una semana de la segunda vuelta, prevista para el próximo 25 de octubre.
Los resultados reflejan una contienda abierta en la que la movilización de las bases electorales, el desempeño de los aspirantes en los últimos debates y la capacidad para convencer a los votantes que aún podrían cambiar de opinión pueden influir en el desenlace.
El primer debate televisivo entre ambos candidatos, celebrado el domingo por la cadena Band, evidenció dos estrategias diferenciadas.
Lula da Silva defendió los resultados económicos y sociales de sus gobiernos, mientras que Flávio Bolsonaro centró sus críticas en el encarecimiento de los alimentos, el endeudamiento de las familias y los elevados tipos de interés.
En entrevista con Xinhua, el economista Sergio Vale, de la consultora MB Associados, señaló que la economía se ha consolidado como uno de los principales campos de disputa y "cualquiera que sea el presidente tendrá que abordar la cuestión fiscal, que es la más relevante".
El especialista advirtió que cualquier ajuste requerirá negociar con el Congreso y revisar partidas de gasto obligatorio y beneficios tributarios, medidas que podrían generar resistencias políticas y sociales.
En tanto, el politólogo Luis Felipe Miguel, profesor de la Universidad de Brasilia, consideró que "el resultado electoral tendrá consecuencias que irán más allá de la orientación económica del próximo Gobierno, debido a la composición del Congreso y a las tensiones institucionales que atraviesan el país".
Miguel advirtió sobre los riesgos que, a su juicio, plantean ambos escenarios electorales para el funcionamiento de las instituciones brasileñas.
"Una eventual victoria de Lula podría encontrar obstáculos parlamentarios para impulsar sus políticas, mientras que un triunfo de Flávio Bolsonaro podría abrir espacio para iniciativas de la derecha que afecten a las garantías constitucionales", dijo.
Las preocupaciones cotidianas de los brasileños también ocupan un lugar central en la campaña.
El precio de los alimentos, las dificultades para pagar créditos y el elevado costo de la financiación se han convertido en argumentos de la oposición para cuestionar la gestión económica de la actual administración.
Flávio Bolsonaro intenta capitalizar ese descontento con un discurso centrado en la reducción del gasto público y la recuperación de la confianza empresarial.
Lula da Silva, en cambio, reivindica los avances sociales de su mandato y sostiene que la inclusión económica y el aumento de los ingresos contribuyen a dinamizar el mercado interno.
No obstante, los economistas advierten que reducir el déficit público será un desafío para cualquiera de los candidatos.
Una proporción elevada del presupuesto federal corresponde a gastos obligatorios, por lo que los recortes administrativos planteados durante la campaña podrían resultar insuficientes para estabilizar la deuda.
El resultado también determinará el margen de maniobra del próximo presidente frente a un Congreso fortalecido y con una importante presencia de fuerzas conservadoras.
Agencia Xinhua



