Gastos millonarios en Difusión Cultural UNAM: viajes, capuchinos y restaurantes
La revista Proceso revisó cientos de documentos

Diversas instancias de la Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM han gastado millones de pesos de manera discrecional en asuntos como cafés, comidas, audífonos, gasolina y mensajería, reporta Proceso.
En un reportaje publicado en su número de octubre, la revista afirma que en dicha dirección se gastaron de manera discrecional más de cuatro millones y medio de pesos del fondo fijo de la UNAM.
También refiere gastos extraños como “una máquina de chicles usada” e “hilo para pescar”.
Al respecto, la titular del área, Rosa Beltrán, respondió con ironía al medio que algunos de esos gastos son compras de utilería para obras de teatro (es el caso de la máquina de chicles y el hilo de pescar), pero no pudo negar los 49 viajes hechos por el director de TvUNAM ni los gastos en restaurantes.
Sobre estos últimos pretextó que cada director tiene autonomía de gasto, como en el caso de Benito Taibo, director de Radio Universidad, instancia que en el último año y medio gastó 147 mil 547 pesos en comidas, cafés y otros rubros.
El dinero proviene del llamado “fondo fijo” que carece, según Proceso, de revisión previa y tope al reembolso. “La investigación se basa en 77 solicitudes de transparencia y 28 recursos de revisión”.
De los cuatro millones 759 mil 971 pesos de fondo fijo gastados, 311 mil 389 se emplearon en comidas en restaurantes bajo el concepto de “reuniones de trabajo”.
“Algunos registros se leen como el estado de cuenta de una tarjeta corporativa sin supervisión: capuchinos al por mayor, audífonos Apple, hilo para pescar, una máquina de chicles usada, cuentas de restaurante en San Ángel, Santa Fe y Polanco. Todo autorizado. El fondo de lo urgente pagó también gasolina, mensajería, cómputo, suscripciones y hasta espectro radioeléctrico. Lo previsible suma al menos un millón 705 mil 193 pesos en mil 227 pólizas: más de la mitad de los reembolsos”, señala el reporte.
Explica el medio que el fondo fijo es básicamente el reembolso sin límite de lo que el funcionario gaste. Gasta, presenta la factura y se le repone.
“Todo el control cabe en dos firmas: autoriza el secretario administrativo y firma el titular. No hay revisión ni dictamen previos. Tampoco tope al reembolso: los límites de dos mil pesos en efectivo y cinco mil por cheque rigen lo que se adelanta, no lo que se repone”.
Según los documentos revisados por Proceso, Beltrán Álvarez ha presentado 409 facturas por 950 mil 802 pesos.
En una carta enviada el medio, la funcionaria Rosa Beltrán Álvarez afirma que la Coordinación de Difusión Cultural no tiene entre sus atribuciones “vigilar el ejercicio de presupuesto de las Direcciones. Por lo tanto, las decisiones presupuestales son responsabilidad directa de cada titular”.
Asegura que buena parte de los gastos se han dedicado a alimentar a trabajadores sindicalizados que realizan “jornadas de velada en los recintos culturales”.
Afirma haber realizado dos viajes que se encuentran plenamente justificados por sus funciones: uno a Chicago, a una exposición y otro
“Solo quien desconoce la naturaleza de las responsabilidades de quienes desempeñamos funciones directivas, puede reducir este tipo de comisiones a una erogación irregular”, fustiga.
Respecto a los gastos hechos por funcionarios a su cargo, se defiende diciendo que siempre ha pedido que se haga un uso austero del presupuesto, pero que “cada dirección adscrita al Subsistema de Difusión Cultural cuenta con autonomía en el ejercicio de su presupuesto asignado y responde de manera directa frente a los órganos de control tanto de la Universidad, como externos. No está en las atribuciones de la Coordinación vigilar el ejercicio de presupuesto de las Direcciones. Por lo tanto, las decisiones presupuestales son responsabilidad directa de cada titular”.
Sostiene que la nota tiene una “intención dolosa” y que ello se nota en la mención a la máquina de chicles e hilo de pescar, “ambos artículos adquiridos para producciones de Teatro UNAM”.
La nota, agrega Beltrán con sorna, es “un verdadero melange” que hace pensar que los funcionarios no trabajan, sino se la pasan mascando chicle.
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