Mujeres, tercer lugar como agresoras del hogar: ENDIREH 2016

Actualmente la violencia contra las mujeres y las niñas es una de las violaciones a los derechos humanos más extendidas, persistentes y devastadoras del mundo. Por otra parte, en una encuesta realizada en México por la ENDIREH, se indica paradójicamente que las mujeres se encuentran en el tercer lugar en la lista de los agresores del hogar.
La desigualdad entre los géneros persiste en todo el mundo, y acabar con ella requiere esfuerzos enérgicos para combatir la discriminación profundamente enraizada, que a menudo son consecuencia de actitudes patriarcales y de las normas sociales que estas conllevan, señaló el secretario António Guterres, al informar acerca de la situación del “Objetivo de Desarrollo Sostenible número cinco, referido a la igualdad de la mujer, en el marco del informe sobre los Progresos de la Agenda 2030.
La Organización de las Naciones Unidas remarca que la violencia que sufre la mujer es la forma más extrema de discriminación que, en los casos más graves, puede generar la muerte.
De acuerdo con datos de la organización, recolectados entre 2005 y 2016, el 19% de las mujeres entre 15 y 49 años dijeron que experimentaron violencia física, sexual, o ambas, a manos de su pareja en los 12 meses anteriores al realizarle la encuesta. “En 2012, casi la mitad de las mujeres víctimas de un homicidio intencional en todo el mundo fueron asesinadas por su pareja o un familiar, en comparación con el seis por ciento de los varones”.
Por su parte, ONU Mujeres y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en un informe presentado este miércoles en Panamá, señaló que América Latina y el Caribe es la región del mundo con mayor violencia hacia las mujeres, una situación que es más critica en Centroamérica y México.
La investigación remarcó que 24 de los 33 países de América Latina y el Caribe cuentan con leyes contra la violencia doméstica, pero sólo nueve de ellos han sancionado leyes que tipifican una variada gama de expresiones de violencia contra las mujeres, tanto en el ámbito privado como político.
Asimismo, manifestó que, en todo el mundo, 35% de las mujeres han sido víctimas de violencia por parte de su pareja o de agresión sexual por parte de personas distintas a su pareja. En Centroamérica, dos de cada tres mujeres que son asesinadas es por causa de su género.
Para enfrentar el problema, las Naciones Unidas pide cambiar los “patrones culturales patriarcales” que, basados en tradiciones y creencias religiosas, “están fundados en las relaciones de desigualdad e iniquidad entre hombres y mujeres”.
En la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2016 arrojó que en México las mujeres se encuentran en el tercer lugar dentro de la lista de los agresores en el núcleo familiar.
Este sondeo que se encarga de medir la dinámica de las relaciones de pareja en los hogares, así como las experiencias de las mujeres en la escuela, el trabajo y la comunidad con distintos tipo de violencia señaló que los agresores más destacados en el hogar son los hermanos con un 25.3%, el padre con 15.5% y la madre con 14.1%.
En los datos de ENDIREH, nos podemos dar cuenta que las mujeres también son parte del grupo de los agresores. Sin embargo, hay algunos sectores, como el caso de las feministas radicales, que aún no conciben que las mujeres no siempre son las víctimas y que también hay agresoras.
Joaquín Leguina, expresidente de la Comunidad de Madrid por el PSOE, en una columna en el periódico El Economista, escribió un artículo que tituló “Datos ocultos sobre la violencia de género”, en éste habló acerca del feminismo radical, que en lo tocante a la violencia contra las mujeres está dispuesto a demostrar que los varones , “sólo por serlo, son maltratadores y asesinos en potencia”.
Debido al cambio de corriente en el movimiento feminista, hay mujeres que han optado por distanciarse del feminismo, argumentando que la idea original del movimiento se perdió. No obstante, esto no significa que ya no exista violencia contra ellas, pero tampoco significa que no exista violencia contra los hombres.
Otro gran problema son los roles de género, ya que éstas son conductas estereotipadas por la sociedad. El Instituto Nacional de las Mujeres, en su trabajo “El impacto de los estereotipos y los roles de género en México”, argumenta que los estereotipos pueden modificarse dado que son tareas o actividades que se espera realice una persona por el sexo al que pertenece. Sin embargo, en la sociedad mexicana aún están muy arraigados los roles que debe cumplir cada sexo, por ejemplo, “tradicionalmente se ha asignado a los hombres roles de políticos, mecánicos o jefes, es decir, el rol productivo; y a las mujeres, el rol de amas de casa, maestras o enfermeras, el rol reproductivo”, detalló INMUJERES en 2004.
Martha Lamas, en su libro La antropología feminista y la categoría 'género', señala que “el papel de género (...) limitan las potencialidades humanas de las personas al estimular o reprimir los comportamientos en función de su adecuación al género”. De acuerdo con Lamas, el hecho de que las mujeres y hombres sean diferentes anatómicamente los induce a creer que sus valores, cualidades intelectuales, aptitudes y actitudes también lo son, causando así una barrera para la igualdad entre ambos sexos, pues las sociedades al determinar las actividades de las mujeres y los hombres basadas en los estereotipos, establecen una división sexual.
En cuanto al tema de violencia, y bajo los estereotipos que la sociedad establece, el hombre siempre es el que ejerce violencia contra la mujer.
Pero, ¿qué pasa cuando la mujer es agresora de otra mujer?, Lala Mujika, directora de "Aldarte" señaló que es una realidad invisibilizada de la que pocos quieren hablar. Un problema oculto por muchas razones que es necesario sacar a la luz para combatirla.
Isabel González, psicóloga coordinadora de la asesoría de violencia en parejas del Colectivo LGTB en Madrid, dijo que al igual que puede suceder en las relaciones heterosexuales en casos de violencia de género, el objetivo del que abusa es dominar y controlar a la víctima. El hecho de que “dos personas sean del mismo género no quiere decir que tengan el mismo poder”, sentenció.
La realidad es que la violencia entre mujeres no es un hecho que se dé sólo a las mujeres de la comunidad LGBT, pues también existe en otros núcleos y debe ser combatida.
ess