EL SISTEMA ALIMENTARIO MEXICANO MURIO DE HAMBRE AL CAER EL PETROLEO
EL SISTEMA ALIMENTARIO MEXICANO MURIÓ DE HAMBRE AL CAER EL PETROLEO
Guillermo Correa y Juan Antonio Zúñiga
- Creado por la oficina de asesores presidenciales que dedicó dos años al estudio sistemático del campo, el Sistema Alimentario Mexicano fue anunciado por José López Portillo el 18 de marzo de 1980, dentro del marco de las celebraciones de la expropiación petrolera y junto con la decisión de que México no ingresara en el GATT
- De inmediato fue alabado, el considerársele la mejor respuesta estatal a la crisis de producción de granos y a las crecientes tensiones rurales Su importancia radicó en que hizo suyos planteamientos que antes habían hecho los campesinos y, sobre todo, porque definió, por primera vez en muchos años, una estrategia global en materia de política agrícola
Basado en las divisas que se obtuvieron por la venta del petróleo, el SAM se propuso como meta fundamental hacer de México una nación autosuficiente en granos básicos a partir de 1982 y en los demás productos del campo a más tardar en 1985.
Ideado por un equipo de lo menos 200 investigadores, varios de ellos extranjeros, el SAM, coordinado por Cassio Luiselli Fernández, se valió de los resultados obtenidos en 5,000 investigaciones hechas en los últimos 30 años para localizar el potencial productivo del país; centró su atención en los empobrecidos productores de temporal con subsidios que, tan sólo en 1980, llegaron a 85,000 millones de pesos y comenzó a configurar un perfil alimentario de México que transformara la dramática realidad, detectada en diferentes trabajos por el Instituto Nacional de la Nutrición Por ejemplo:
“En las zonas rurales, un poco menos del 90% de la población padece subconsumo calórico proteínico en algún grado, esto es 21 millones de personas Alrededor de 95 millones de ellas tienen un déficit calórico grave que va del 25% al 40% respecto al mínimo normativo, que es de 2,750 calorías diarias por persona.
“Entre las áreas urbanas encuestadas se detectó por lo menos un millón de personas en el Distrito Federal cuyo consumo es inferior a las 2,000 calorías diarias, lo que los iguala a la situación de mala nutrición en las zonas rurales”.
En pocas palabras, el SAM reconoció que 35 millones de mexicanos se encuentran en una etapa real de desnutrición, y que, de estos, 19 millones registran características graves. Casi una tercera parte son niños.
El SAM elaboró tres Canastas Básicas Recomendables para grandes regiones del país; la zona norte con énfasis en trigo; la del Golfo, en arroz, y la del sureste, en maíz En total eran 29 productos con un costo máximo de 16 pesos y que deberían ser distribuidas por 14,000 tiendas de la Conasupo.
Para impulsar la producción de granos básicos, principalmente maíz y frijol, el plan recurría al incremento periódico de los precios de garantía para que los productores pudieran obtener siquiera el salario mínimo Preveía, además, programas de impulso a la ganadería y a la pesca, sin dejar de lado un ambicioso plan publicitario que restara influencia a los nocivos productos de las trasnacionales.
Pronto se convirtió en la más importante estrategia nacional. Exaltado en el sexto Congreso Mundial de Sociología Rural, en reuniones del Consejo Mundial de la Alimentación y visto como un ejemplo a seguir por varias naciones, el SAM vivió su momento de gloria el 5 de agosto de 1980.
El escenario fue el Museo Nacional de Antropología. Ahí el presidente López Portillo encabezó una reunión que duró casi 12 horas y en la cual todos los secretarios de Estado, el jefe del Departamento de Pesca, el director de Coplamar, cada uno de los gobernadores, los principales dirigentes obreros y campesinos alabaron al SAM y lo calificaron, junto con los asesores presidenciales, como la solución a nuestros principales problemas.
La reunión —desfile de 27 oradores— sirvió para que cada uno se luciera según hablara del SAM “Nos permitiera, dijo uno, crecer en favor de los marginados”. Otro —Javier García Paniagua, entonces titular de la SRA— rechazó que el SAM fuera “juego de acrobacias tecnocráticas”. Uno más, el de Hacienda, David Ibarra Muñoz, anunció 160,000 millones de pesos para el agro en ese año Y abundaron los que hablaron contra la corrupción.
Poco duró el triunfalismo De improviso se desplomó el precio mundial del petróleo, la crisis económicas se agravó, las divisas no llegaron y sobrevino la sequía La autosuficiencia fue un efímero sueño.
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