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Cuando el comisionado nacional de seguridad, Monte Alejandro Rubido, transmitió el sábado pasado la noticia de que Joaquín El Chapo Guzmán acababa de fugarse del penal de máxima seguridad del Altiplano, la tensión entre Aurelio Nuño, Miguel Ángel Osorio Chong y Luis Videgaray, considerados "La Tríada del poder" que influye en las decisiones del presidente Enrique Peña Nieto y controla prácticamente la administración federal, fue imposible de ocultar.
La advirtieron de inmediato varios de los integrantes de la comitiva que acompaña al mandatario en su gira por Francia. Funcionarios que forman parte de dicha comitiva, y atestiguaron "el pleito entre La Tríada", aseguran que Aurelio Nuño, el personaje que controla de modo absoluto cuanto ocurre en Los Pinos, reprochó al secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, la larga cadena de problemas, errores y omisiones que el gobierno ha venido enfrentando en materia de seguridad.
Nuño le recordó a Osorio que nadie sino él había propuesto que la Secretaría de Gobernación acaparara "todo en materia de seguridad e inteligencia".
Videgaray le hizo saber a Osorio, por su parte, que no tenía por qué haber formado parte de la comitiva, puesto que su obligación era "cuidar la casa en ausencia del Presidente".
Cuando la fuga de El Chapo se verificó, a las 20:52 del sábado 11 de julio, el presidente Peña Nieto viajaba hacia el aeropuerto de Gander, en Canadá, para hacer la escala de una hora que antecedió a su vuelo transatlántico rumbo a Francia.
