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Por etcétera ·

Los festejos del centenario de la Constitución llenaban de júbilo los corazones de los mexicanos. ¿Exagera Gil? Está bien: la celebración del centenario de la Constitución pasaba sin pena ni gloria. Un gran acto republicano en Querétaro, un recuerdo en la prensa y pare de contar. El Instituto Nacional Electoral dedicó un acto a la conmemoración de esos cien años. Ricardo Cantú Garza, miembro de la Coordinación Nacional del Partido del Trabajo, tomó la palabra ante grave, pausado y selecto grupo de hombres y mujeres de la vida pública mexicana.

Gallardo y fino, Cantú Garza dijo: “Sí, los revolucionarios que participaron en la Revolución mexicana podían estar orgullosos de aquella Constitución, pero nos preguntamos: ¿los revolucionarios de hoy pueden estar orgullosos de lo que ha quedado de aquella Constitución con todas las reformas que se le han hecho? Porque hay que distinguir que hay reformas para bien y reformas para mal, contrarias al bien común o al interés publico”. Al fin la luz meridana, la lógica en ristre: ciertamente hay reformas buenas y malas, y como decía la maestra Eustolia: el que quiera estudiar que estudie, y el que no, no.

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