Nacional

Recomendamos también: La ultra del nuevo gobierno, por Héctor Aguilar Camín

Por etcétera ·

En un reciente ensayo sobre los gobiernos de izquierda de América Latina, Jorge G. Castañeda recordó que uno de sus dolores de cabeza permanentes fue contener y contentar a su ala izquierda (https://bit.ly/2SmW4sE).

No creo que el gobierno mexicano sea propiamente de izquierda, es más bien un gobierno clientelista de altos vuelos, pero sin duda tiene un ala ultra a la que debe contener y contentar.

No puede desafiarla o reprimirla sin perder su identidad, pero tampoco puede seguirla y tolerarla en su camino maximalista que sirve para desafiar el orden establecido pero no para gobernar.

El ala ultra más visible y organizada que hay en el nuevo gobierno es la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación. No es tampoco una organización de izquierda, sino una red de clientelismo extremo o clientelismo ultra.

Su ciclo de acción es conocido: se moviliza violentamente si hace falta para exigir dineros públicos, consigue dineros públicos y vuelve a movilizarse para conseguir más.

Es el ciclo CNTE de nunca acabar: el clientelismo más organizado y más difícil de contener y de contentar que hay en el obradorismo, probablemente en la República.

Han empezado a padecerlo a fondo el estado y el gobierno de Michoacán, donde la CNTE ha bloqueado trenes y puertos en exigencia de 5 mil nuevas plazas magisteriales y 7 mil millones de pesos que supuestamente le debe el gobierno.

Nos dice Joaquín López-Dóriga en su columna de MILENIO de ayer que, debido al bloqueo, “hay 252 trenes parados con más de 2 millones de toneladas de carga”, entre ellas “40 millones de litros de gasolina”, cuatro veces el consumo diario de Guadalajara.

Más información: http://bit.ly/2Gaewlr