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Creía que el científico social John Ackerman era mexicano pues sólo un compatriota es capaz de referirse a sí mismo como “un servidor”.
Me interesó el científico social luego de leer sus reiteradas denuncias contra Letras Libres que, según él, es una publicación cuya misión secreta consiste en hundir a México en la ignorancia, algo para lo que se ha aliado con la cadena de televisión Televisa y la revista Alarma! (como conté hace poco). Y no, lamentablemente no es mexicano. O por lo menos eso dice un escrito de Elena Poniatowska, una de esas biografías de la indiscutida autoridad de la causis sanctorumpatria que enseña que Ackerman es un “extraordinario luchador social” (hasta en la lucha por la igualdad hay clases) que escogió desde la primaria en Estados Unidos ponerse “al lado de los otros” y tener “amigos afroamericanos y latinos en vez de gringuitos aplastados frente a la tele”.
Según la laureada escritora, Ackerman pertenece a “esa raza de jóvenes apasionados y desprendidos que vienen de Estados Unidos a México durante sus vacaciones”. Y bueno, pues Ackerman vino y se “espantó con la absoluta pobreza de los más pequeños, los mexicanos más olvidados” y se puso a hacer trabajo comunitario. Luego en la selva lacandona bailó con “la del moño colorado”, Irma Eréndira Sandoval, otra científica social, con quien contraería matrimonio.
Es muy bonito todo.
De 1996 en adelante, Poniatowska no aporta mayores datos sobre el científico social, así que nada dice de los servicios como “senior consultant” que prestó a varias organizaciones laicas, científicas y populares como el Banco Mundial, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la United States Agency for International Development (USAID) la Open Society Institute de George Soros, el National Endowment for Democracy (NED) de Ronald Reagan, y algunas fundaciones humanísticas, críticas y gratuitas como la Ford, la Rockefeller y la MacArthur.
(Si usted se pregunta cómo puede ser un líder de izquierda asesor del Banco Mundial y de la OCDE –que según MORENA es la avanzada de la privatización de la Patria–, me temo que no es usted mexicano: sería como preguntarse cómo puede Manuel Bartlett ser ideólogo de AMLO.)
