Nacional

Un día como hoy, en 1947, nació el escritor y político Carlos Castillo Peraza

Por etcétera ·

Cuando Carlos Castillo Peraza asumió la presidencia nacional del PAN en marzo de 1993 era un político en plena madurez; no obstante, en lo profundo de su pensamiento, no dejaba de debatir consigo mismo el sentido de las decisiones que daban paso al panismo moderno.

Estaba fresco el cuestionamiento de los integrantes del Foro Doctrinario, quienes interpretaron como abandono de los principios la decisión de hacer política; seguía en marcha el proceso de transición democrática en México y las dudas en el interior del PAN sobre mantener o no la colaboración limitada con el presidente Salinas de Gortari; se consolidaba también la institucionalización de Acción Nacional tras la aceptación del financiamiento público con el que gradualmente se profesionalizaba su estructura.

Como respuesta a dicho entorno, Castillo Peraza lanzó su candidatura proponiendo a su partido conjugar la precisión del perfil ideológico y el desarrollo de una política integral. Un llamado a equiparar pensamiento y acción, inteligencia y pragmatismo, ideas y eficacia. Reflejo de las angustias que lo atormentaban.

Es ampliamente reconocido el prestigio de Carlos Castillo Peraza como intelectual, como hombre de ideas y argumentos. Se ha destacado menos su actuación política, sus luchas cotidianas, la lógica de sus actos y decisiones, la rutina de primero pensar y posteriormente actuar en consecuencia; su insistencia dentro del PAN por descender de la infalibilidad de la doctrina a la falibilidad de las decisiones humanas ante los retos de la acción política y el ejercicio de gobierno.

La mayoría de los análisis sobre el cambio político de México se han centrado en cuestiones como la erosión del presidencialismo, el derrumbe de la hegemonía y la división del grupo en el poder, y la pérdida de capacidades para satisfacer las exigencias de las clientelas electorales, entre otras.

Pero hubo aspectos adicionales que marcaron la pauta de la transición democrática. En el bando al que los ciudadanos llegaron a hacer política sin mayor vocación que su coraje cívico, sin más ideología que su rectitud de intención, sin otra experiencia que la gestión privada, Castillo Peraza intentó ofrecerles un proceso de asimilación para hacerlos conscientes de las responsabilidades específicas de la acción política y dotarlos de las herramientas básicas para ejercerla.

Sin ceder en la precisión ideológica, introdujo en el debate interno del PAN una serie de reflexiones sobre la acción política y la gestión pública aparentemente lejanas al mensaje doctrinario tradicional del panismo, pero de urgente actualidad para un partido cuyas responsabilidades de gobierno crecían rápidamente.

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